Tenerife afronta el desembarco del MV Hondius en medio de un choque institucional entre Canarias y el Estado
La llegada del crucero MV Hondius a Tenerife ha derivado en un enfrentamiento abierto entre el Gobierno de Canarias y el Ejecutivo central después de que la Dirección General de la Marina Mercante autorizara el desembarco en el puerto de Granadilla pese a la negativa del gabinete presidido por Fernando Clavijo.
La discrepancia surgió en torno al tiempo que el barco debía permanecer en aguas canarias. El Ejecutivo autonómico rechazó aceptar una estancia superior a 12 horas, mientras que el Gobierno central mantiene un operativo que contempla que el buque permanezca hasta la llegada de dos vuelos previstos para el lunes.
Canarias rechaza una estancia prolongada del barco
El presidente canario sostuvo durante la madrugada que el Archipiélago había defendido desde el inicio que la permanencia del navío fuese la mínima imprescindible. Según explicó, el Gobierno regional considera que una estancia prolongada incrementa los posibles riesgos sanitarios para la población de Tenerife.
Clavijo aseguró además que Canarias solicitó sin éxito acceso a informes internacionales relacionados con la situación sanitaria del crucero y planteó alternativas para evacuar antes a los pasajeros mediante otros vuelos disponibles.
Desde el Ejecutivo autonómico se insistió en que el desembarco podría completarse dentro del límite temporal de 12 horas y se cuestionó la necesidad de mantener el barco fondeado durante aproximadamente día y medio frente a la costa tinerfeña.
Marina Mercante activa una vía alternativa
Ante la falta de acuerdo, la Administración central activó un procedimiento dependiente de la Marina Mercante para ordenar la acogida del MV Hondius en Granadilla. La resolución argumenta motivos vinculados tanto a la seguridad marítima como a la asistencia sanitaria de los ocupantes del buque.
El dispositivo diseñado contempla un desembarco controlado de los pasajeros y deja abierta la posibilidad de realizarlo mediante atraque o fondeo. Además, prevé la participación de Salvamento Marítimo si las circunstancias operativas lo requieren.
La opción de evitar el atraque directo había sido una de las principales exigencias planteadas por el Gobierno canario durante las negociaciones.
Diferencias sobre la evacuación de pasajeros
El núcleo del conflicto se sitúa también en el traslado de parte de los viajeros. El Ejecutivo central pretende esperar la llegada de dos aviones programados para el lunes destinados a evacuar a 37 ciudadanos neerlandeses y dos australianos.
Sin embargo, Canarias mantiene que esos desplazamientos podrían realizarse mediante otros vuelos sin necesidad de prolongar la presencia del crucero en aguas próximas a Tenerife.
El presidente autonómico defendió que los asesores científicos del Gobierno regional consideran que existe riesgo potencial asociado a posibles vectores biológicos procedentes del barco, mencionando específicamente la presencia eventual de roedores o insectos.
Acusaciones de imposición y falta de coordinación
Fuentes del Gobierno autonómico negaron que hubiese existido un acuerdo previo sobre ampliar el tiempo de fondeo y aseguraron que la negativa canaria fue comunicada reiteradamente al Ejecutivo central.
Desde la Presidencia regional se interpretó la decisión de Madrid como una imposición adoptada a pocas horas de la llegada del crucero al sur de Tenerife, en un contexto de fuerte atención internacional sobre la gestión del caso.
El desencuentro se intensificó durante la noche del sábado, pese a que horas antes los ministros de Sanidad, Mónica García, e Interior, Fernando Grande-Marlaska, habían trasladado públicamente una imagen de control sobre el operativo previsto.
Un operativo marcado por la tensión política
Durante su comparecencia en Tenerife, la ministra de Sanidad admitió que el dispositivo diseñado podía ajustarse en función de las necesidades que fueran apareciendo, una posibilidad que dejaba abierta la opción de ampliar el tiempo de permanencia del buque.
Los ministros llegaron a Tenerife Sur sobre las 20.30 horas y comparecieron junto al director general de la OMS en las inmediaciones del puerto de Granadilla, mientras persistían las críticas del Ejecutivo canario por sentirse apartado de parte de la gestión coordinada desde Madrid.