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Cangas 35-39 Ademar

El Ademar arranca con buenas sensaciones ante el Cangas (35-39)

Imagen de la plantilla del Abanca Ademar calentando antes del encuentro.
Los leoneses se imponen por 35-39 ante el Cangas en su primer amistoso de pretemporada en un partido con protagonismo ofensivo y minutos para toda la plantilla

El verano comenzó con goles para el Abanca Ademar. El equipo leonés se impuso este sábado al Balonmán Cangas por 35-39 en Sanxenxo, en un partido que sirvió para poner fin a varias semanas de trabajo sin competición y comprobar cuánto de lo entrenado empieza ya a aparecer cuando el balón deja de ser una herramienta de entrenamiento y vuelve a tener un rival enfrente.

El marcador fue la consecuencia de un partido abierto, con alternativas y mucho ritmo, en el que el Ademar encontró con relativa facilidad el camino hacia la portería gallega. Los 39 tantos son una carta de presentación interesante para un equipo que todavía está lejos de su punto óptimo, pero que ya empieza a mostrar recursos en ataque.

La portería rival, el mejor termómetro

Los maristas encontraron continuidad ofensiva durante buena parte del encuentro y consiguieron mantener una producción elevada hasta alcanzar los 39 goles. La cifra habla de un equipo que, incluso en plena fase de preparación, no parece necesitar demasiado tiempo para generar peligro.

El Cangas, sin embargo, también encontró demasiadas facilidades. Sus 35 goles mantienen abierto uno de los principales capítulos de trabajo para las próximas semanas: hacer que el esfuerzo ofensivo tenga su reflejo también en la defensa.

Puertas repartió minutos entre todos sus jugadores y aprovechó el amistoso para probar distintas variantes. El técnico tiene todavía margen para corregir y el resultado queda en un segundo plano frente a la posibilidad de detectar qué necesita más trabajo antes de que llegue septiembre.

La primera piedra del camino

El 35-39 permite al Ademar comenzar el verano con una victoria, pero sobre todo con un punto de partida reconocible. Hay pegada y capacidad para jugar a un ritmo alto; atrás, todavía queda recorrido.