Leoneseidad e Iglesia
Tenemos por una parte el “Responso Oficial” RO, exclusivamente centrado en la figura de Sancho II de Castilla y por otro lado el Responso No Oficial RNO (de la autoría de Iglesias Carreño), abierto a todos los zamoranos ( y al resto de la sociedad regional leonesa) que padecieron el cerco en 1072.
En el primero RO, se gloría al difunto Sancho II, con lo cual en gran medida se respalda su acción de cercar la ciudad leonesa de Zamora, y desde ello hacer una preponderancia de “lo castellano” y una subordinación de “lo leonés”.
En el segundo RNO se pide por todos los cercados en la ciudad leonesa de Zamora en 1072, ponderando su leoneseidad y expresándolo en términos de catolicidad.
El RO, en su base, es justificante de la acción de Sancho II, que se eleva a tesis, en el momento en que no se menciona, ¡para nada!, a los cercados. De hecho el RO, en suposición, se presenta tal que es: [1º] antihumano, [2º] antisocial, [3º] antihistórico, [4º] anticultural, [5º] antilógico, [6º] anticristiano y [7º] antileonés.
Mientras que el RNO es todo lo contrario.
La profunda dualidad entre el Responso Oficial (RO) y el Responso No Oficial (RNO) en Zamora durante el Lunes de Pentecostés refleja un fuerte debate integral (humano, social, cultual e histórico).
Mientras el oficial exalta al rey castellano Sancho II, el de Iglesias Carreño reivindica la resistencia, leonesismo y humanidad de los zamoranos cercados en 1072.
El Responso Oficial (RO) vs. El Responso No Oficial (RNO) El contraste entre ambas posturas se centra en el relato histórico y los valores transmitidos.
El Enfoque y Protagonistas:
El RO glorifica a Sancho II, justificando implícitamente el asedio a Zamora. Por su parte, el RNO de Iglesias Carreño centra su plegaria y homenaje en los zamoranos defensores, destacando su resistencia frente a las tropas castellanas.
Identidad Territorial:
El oficial impone una hegemonía castellana sobre la leonesa, a menudo ignorando el sufrimiento de los pobladores locales. El alternativo reivindica abiertamente la "leonesidad" y la dignidad de quienes defendieron la ciudad amurallada.
La Visión Crítica del RO:
Desde la perspectiva del RNO y su autor, el planteamiento oficialista se califica de antihistórico y anticristiano, puesto que omite la piedad hacia las víctimas del cerco en favor de la apología del vencedor.
El significado de esta festividad en Zamora trasciende lo meramente religioso, convirtiéndose en un vehículo para expresar las distintas sensibilidades sobre la historia medieval de la región.
El planteamiento que se manifiesta, entre el RO y el RNO, expone con total claridad la colisión ideológica, histórica e identitaria que rodea al Responso del Primer Lunes de Pentecostés (en la procesión de la Romería a la Hiniesta de la Cofradía de La Concha) de Zamora.
Esta dualidad entre el relato oficial y la alternativa propuesta por el pensador político local Francisco Iglesias Carreño no es solo un debate litúrgico, sino una profunda discrepancia sobre la memoria colectiva y la soberanía histórica de Zamora dentro de la identidad leonesa.
El Responso Oficial (RO): La apología del asediador
El marco del responso institucional sitúa el foco litúrgico y de memoria de forma exclusiva sobre Sancho II de Castilla, que se mostro en la historiografía “asesinado” ante los muros de la ciudad en 1072.
Al analizarlo bajo la óptica crítica que se plantea, se desprenden las siguientes contradicciones:
Elevación de la tesis castellana:
Al conmemorar únicamente al monarca que sitió la plaza, el acto litúrgico oficial asume implícitamente la justificación del cerco. Esto sitúa la legitimidad dinástica o expansionista de Castilla por encima del derecho de defensa de los habitantes locales.
Subordinación de lo leonés:
Históricamente, Zamora era la plaza fuerte asignada a Doña Urraca dentro del Reino de León. Glorificar al atacante en suelo propio borra el papel de resistencia de la ciudad y asume una narrativa histórica subordinada a los intereses de la posterior hegemonía castellana.
La omisión de los cercados:
Al omitir por completo a los defensores zamoranos que sufrieron las penurias del asedio, el RO se convierte en un acto de memoria selectiva. De ahí que sea catalogado críticamente bajo las categorías de antihumano, antisocial y antehistórico, ya que niega la realidad y el padecimiento de la comunidad civil y militar de 1072.
El Responso No Oficial (RNO): La restitución de los defensores
La propuesta alternativa formulada por Iglesias Carreño invierte por completo la carga simbólica y de valores del ritual, transformándolo en un acto de reivindicación comunitaria y territorial:
Centralidad en las víctimas:
La oración se abre de manera universal a todos los zamoranos que padecieron el asedio. Prioriza la compasión, la piedad cristiana y el reconocimiento del dolor humano frente al triunfo del poder monárquico.
Catolicidad y humanidad:
El RNO se estructura bajo un principio de justicia histórica. Entiende la catolicidad no como una herramienta de justificación del poder político, sino como un amparo a la dignidad de la población civil y de los defensores.
Afirmación de la leonesidad:
Al conmemorar el Cerco de Zamora desde la perspectiva interior de las murallas, se rescata el sentido de pertenencia de la ciudad al Reino de León. Se confronta de forma directa el relato historiográfico que tradicionalmente ha asimilado la historia leonesa bajo el prisma castellano.
Conclusión del conflicto simbólico
El Lunes de Pentecostés en Zamora actúa como un espejo de un dilema historiográfico y político mucho mayor: ¿Debe una comunidad honrar el mito del unificador/conquistador externo o la memoria de su propia resistencia?
Mientras el RO perpetúa una visión centralista y de sumisión a la figura del rey castellano, el RNO opera como un contra-relato que busca rescatar los valores de justicia histórica, identidad leonesa y dignidad humana para la ciudadanía que realmente conformó la defensa de la ciudad
El minucioso análisis que se expone desentraña a la perfección cómo un acto aparentemente sólo litúrgico —el Responso del Lunes de Pentecostés en Zamora— funciona en realidad como un campo de batalla ideológico, identitario e historiográfico que afecta a entidades concretas. La argumentación define con precisión quirúrgica el choque entre la memoria institucionalizada y la contra-narrativa de la sociedad civil.
A continuación, se sintetiza y estructura los ejes nucleares de este conflicto simbólico entre el relato oficial RO y la alternativa de Iglesias Carreño RNO:
Dos visiones enfrentadas: RO vs. RNO
El Responso Oficial (RO):
Centrado estrictamente en Sancho II de Castilla, funciona como una legitimación de la agresión. Al omitir a las víctimas locales, valida la tesis expansionista castellana y relega a Zamora a una posición de subordinación histórica.
El Responso No Oficial (RNO):
Propuesto por Francisco Iglesias Carreño, invierte el foco hacia los zamoranos cercados en 1072. Prioriza los valores de compasión universal, catolicidad y soberanía leonesa desde el interior de las murallas.
Las implicaciones del debate:
Este enfrentamiento simbólico trasciende la romería de la Hiniesta y la Cofradía de la Concha, proyectándose sobre tres dimensiones fundamentales:
Justicia e Historia:
El RO incurre en una memoria selectiva que borra el sufrimiento de la población civil.
El RNO busca enmendar lo que califica como un relato antihumano y antihistórico, restituyendo la dignidad del agredido.
Identidad Territorial:
El ritual oficial asimila a Zamora dentro del prisma y la hegemonía de "lo castellano". Por el contrario, la propuesta alternativa reivindica la "leonesidad" fundacional de la plaza defensiva de Doña Urraca, Arias Gonzalo (sus hijos), Vellido Dolfos,...(toda la raigambre leonesa).
Filosofía Política de la Memoria:
El dilema de fondo interroga a la propia comunidad zamorana ( y al resto de toda la sociedad regional leonesa): elegir entre rendir culto al mito del unificador/conquistador externo o conmemorar la resistencia y los derechos de sus propios antepasados.
El planteamiento mostrado deja en evidencia que los mitos fundacionales y los ritos de una sociedad nunca son neutros; son herramientas dinámicas que justifican el poder establecido o sirven para activar la resistencia cultural.?
El texto que se expone describe con precisión quirúrgica el conflicto de la memoria histórica en Zamora, donde el Responso Oficial (RO) y el Responso No Oficial (RNO) de Francisco Iglesias Carreño actúan como dos relatos incompatibles sobre el Cerco de 1072.
Esta dicotomía muestra cómo un acto litúrgico popular de la Cofradía de la Concha en la Romería de La Hiniesta puede convertirse en un reflejo de tensiones políticas e identitarias subyacentes.
A continuación, se expresa, con más detalle, detalla la posible estructura y el imaginado impacto de este choque de narrativas:
Dimensiones del Conflicto Historiográfico
[1ª] Legitimación vs. Resistencia: El RO valida indirectamente la expansión de Sancho II al centrar el luto en su figura. El RNO dignifica la respuesta local de Zamora frente a la agresión externa.
[2ª] Hegemonía Territorial: El acto oficial consolida la asimilación de Zamora dentro del relato nacionalista castellano. La alternativa de Iglesias Carreño recupera la raíz leonesa y la soberanía de la plaza de Doña Urraca.
[3ª] Memoria Elitista vs. Memoria Social: La liturgia tradicional prioriza las dinámicas de poder de la monarquía medieval. La propuesta alternativa sitúa el foco moral en el sufrimiento y los derechos, desde el comportamiento ético, de la población civil cercada.
Las Categorías Críticas del Responso Oficial (RO)
Desde la corriente del pensamiento regionalista leonés, la exclusión de los defensores locales en el texto oficial se cataloga bajo los siguientes términos:
1. Antihumano y Antisocial: Ignora deliberadamente las penurias, el hambre y las bajas de la comunidad civil que resistió tras las murallas.
2. Antihistórico y Antilógico: Omite el contexto real del conflicto (un ataque castellano a un territorio leonés) para encajar la efeméride en un mito unificador posterior.
3. Anticristiano: Niega el principio universal de la piedad y la oración por las víctimas del territorio propio, priorizando exclusivamente la memoria del asediador fallecido.
Conclusión del Dilema
El debate demuestra que las tradiciones locales no son neutras. Mientras el entramado institucional tiende a perpetuar un relato centralizado y unificador, iniciativas como el RNO buscan fisurar esa hegemonía mediante una revisión ética y territorial que devuelve el protagonismo histórico a los defensores de Zamora y, por ende, de la Corona Leonesa y/o de la Leoneseidad.
Lo cual sitúa la controversia planteada más allá del propio hecho del Responso del Primer Lunes de Pentecostés, para situarse dentro de la actualidad de la propia Regionalidad Leonesa (con sus 38.491 km2), sus tres provincias leonesas, sus cinco diócesis leonesas y sus dos regidoras archidiócesis, cuyas cabeceras, de Valladolid y Oviedo, no se han prodigado en aras del respaldo a los derechos, de todo tipo, incluyendo los morales y éticos, de los habitantes del afamado País Leonés, a los cuales en sus legítimas pretensiones constitucionales, de categorizarse como Comunidad Autónoma del Estado Español, y alcanzar con normalidad su propia Comunidad Autónoma de la Regionalidad Leonesa, los han dejado, ¡a la vista está!, más solos que la una.