"La Riada de San Policarpo" {Salamanca 26-1-1626}
En estos momentos, en que andamos por toda España y parte del extranjero, lo unos y los otros (y hasta los demás), compungidos/amedrantados y sobrecogidos/asustados, justo es decirlo, por el muy impactante suceso de Adamuz, donde las imágenes están jugando una acción retiniana laceradamente persistente, no logramos, por menos, y en ningún momento, de poder alejar mentalmente tal desgracia colectiva, ya que a la corta o a la larga, todos nos situamos, en algún momento de nuestra vida, como opcionales viajeros de tales servicios conectivos de transporte.
Hoy día los medios de comunicación nos ponen, en un pis pas, en conocimiento de hechos, que aunque acontezcan lejanamente, por los más media, los tenemos, casi se podría decir a la puerta del zaguán de nuestra propia casa. Ello está posibilitando una acercamiento, que entendemos creciente, de manifestaciones en pro de la solidaridad humana, o sea de considerar a los demás individuos, ¡sean de donde sean!, y con sus orteguianas consecuencias, como unos miembros, ¡unos más!, de la amplia convivencialidad humana.
Aconteció en el pasado, haya por el Siglo XVII, en la ciudad leonesa de Salamanca, que una súbita crecida de las aguas del río Tormes, devastó las partes bajas de la urbe, anegando las barriadas cercanas al cauce y llevándose por delante la vida de muchos salmantinos. Las narraciones que sobre tal hecho se han efectuado, y que hemos consultado, en nuestra acción lectora ciudadana, nos hablan de unas cifras de fallecidos, como consecuencia de la riada, situada entre 140 y 150 personas.
Parece que, en el enmarcado que efectuamos, la ciudad de Salamanca, en lo que hemos podido cotejar, en el año 1651 tenía un censo de aproximadamente de 12.000 habitantes, lo cual nos situaría que, y en todo caso, en las fechas en que aconteció la ya citada riada del Tormes, una pérdida humana, cuasi súbita y en gran medida repentina, de 150 convecinos, se entendiera como algo muy doloroso para la vida de esta nuestra apreciada ciudad leonesa en el Siglo XVII.
La noche del día 26-1-1626 (¡ahora hace 400 años!) al día 27-1-1626, la gran avenida de agua, con el aumento del caudal por la extraordinaria crecida del río Tormes, en la ciudad leonesa de Salamanca, tuvo que ser estremecedora, dantesca y espeluznante, dentro de un composición trágica sobrecogedora y socialmente aterradora. Con escenas familiares inenarrarables. Inesperadamente, cuasi de sopetón, tuvieron que 150 convecinos, y en una ambientación que estimamos como horrorosa, dejaron de serlo.
“La Riada de San Policarpo”, como se conoce tal hecho trágico, del día 26-1-1626, ha dejado en la ciudad leonesa de Salamanca, un hecho social, ubicado en el hacer del pasado, de extraordinaria crudeza en su realidad descriptiva, que expone una situación humana padecida y sufrida, en la Edad Moderna de la Corona Leonesa, por nuestros ancestros generacionales, ubicada ahora ya dentro de la espacialidad integral de la Edad Contemporánea de nuestra Regionalidad Leonesa, la cual, y en salvando todos los inconvenientes, debe ser asumida como parte de nuestra herencia, en la acción sumativa de la Identidad/Entidad que poseemos nosotros, los ciudadanos españoles que somos, y a la vez, ciudadanos regionales leoneses.
Tal hecho de “La Riada de San Policarpo” debe incorporarse a la memoria de nuestra Regionalidad Leonesa, añadiéndose al relato común que, y en completitud, se debe efectuar por todos y cada uno de los rincones de nuestra geografía regional leonesa. Los ciudadanos regionales leoneses del presente, debemos enriquecer el conocimiento de nuestro pasado y hacerlo con todas aquellas aportaciones que hasta ahora, y por diversas circunstancias, o nos han sido escatimadas o, también puede ser, no las hemos valorado adecuadamente.