Una noche de inundaciones e incertidumbre en Viana de Cega
Los vecinos denuncian la “lenta” respuesta de los Servicios de Emergencia y que “nadie asume responsabilidades”: “Esto parece un espectáculo”
“Todos los años, todos los inviernos, tenemos el mismo problema. La Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) dice que un muro 15 centímetros más alto no te salvaría, pero yo estoy segura de que habría salvado muchas casas. En lugar de entrar 20 centímetros de agua, habrían entrado solo cinco”. Yaiza, una de las vecinas afectadas por el desbordamiento del río Cega, en Viana (Valladolid) detalla que la falta de respuestas es lo que más atormenta a los habitantes de esta zona baja de la población, que aseguran enfrentarse a un problema que “no se producía hace 45 años y que”, según apuntan, “podría haberse agravado tras la construcción de los puentes del AVE, que alteraron el caudal del río Duero”.
Tras varias noches de incertidumbre, Yaiza agradece la implicación del teniente de alcalde de Viana. “Si tenemos algo es gracias a él, que ha estado insistiendo y ha movilizado a varios operarios municipales y a cuatro vecinos. Entre todos se ha construido un muro de contención que ha frenado un poco el avance del agua”, explica. A la situación se suma el deterioro de las bombas encargadas de achicar el agua.
Algunos vecinos acusan a la Sociedad Pública de Infraestructuras y Medio Ambiente de Castilla y León (Somacyl) de haber puesto en funcionamiento una bomba “defectuosa”. “Eso ya no es solo problema del río, nos pueden inundar los residuos porque la depuradora no está funcionando correctamente”, advirtió Yaiza.
Los vecinos, hartos
En el municipio comparten una misma sensación de hartazgo. “Luego tienes que escuchar que hay que aprender a vivir con ello, pero llevamos dos años intentando buscar soluciones y siempre nos las echan para atrás porque no hay dinero. Quizá haya que invertir en lo importante, porque aquí hay personas afectadas y, si esto sigue así, se va a inundar medio pueblo y serán muchas más las familias perjudicadas”, lamentó.
Entre los afectados hay también personas enfermas que se vieron obligadas a achicar agua de sus viviendas. Con gesto agotado, Yaiza confesó: “Llega un momento en que no puedes más, es agotador. Para construir aquí tuvimos que contar con el permiso de la Confederación porque, según ellos, es zona de aguas fluviales. Si es así, necesitamos ese permiso, pero ahora se desentienden. Puede que el problema venga de muchos años atrás. En Castilla y León hay muchas viviendas construidas en el cauce del río y esos permisos los conceden ellos junto a los arquitectos municipales. Y así estamos todos los años”, reflexiona.