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El 'verdín' se come el carril bici

El tramo entre San Andrés del Rabanedo y Lorenzana vuelve a romperse tras una intervención millonaria financiada con fondos europeos.
El tramo entre San Andrés del Rabanedo y Lorenzana vuelve a romperse tras una intervención millonaria financiada con fondos europeos.
El tramo entre San Andrés del Rabanedo y Lorenzana vuelve a romperse tras una intervención millonaria financiada con fondos europeos.
El tramo entre San Andrés del Rabanedo y Lorenzana vuelve a romperse tras una intervención millonaria financiada con fondos europeos.
El tramo entre San Andrés del Rabanedo y Lorenzana vuelve a deteriorarse tras una intervención millonaria financiada con fondos europeos

El carril bici que conecta San Andrés del Rabanedo con Lorenzana no es un carril bici. Apenas un año después de evidenciar un acusado deterioro —cuando solo habían transcurrido cuatro meses desde su inauguración— la infraestructura presenta de nuevo un estado deficiente. 

En esta ocasión, la proliferación de 'verdín' en la superficie se ha convertido en el principal problema. Un 'verdín' que conlleva la rotura del vial y la imposibilidad de circular por el mismo.

La presencia de esta capa resbaladiza está dificultando el uso del trazado por parte de los ciclistas, que optan por evitarlo ante el riesgo de caídas y posibles incidentes con el tráfico rodado cercano.

Reparaciones que no han resuelto el problema

Tras los primeros daños detectados el pasado año, se llevaron a cabo actuaciones de urgencia con el objetivo de corregir los fallos iniciales. Sin embargo, el paso del tiempo ha evidenciado que aquellas intervenciones no han logrado garantizar la durabilidad del carril.

El firme vuelve a mostrar síntomas de desgaste, a lo que se suma ahora la aparición de verdín en distintos puntos del recorrido, agravando la inseguridad.

Una inversión de 3,74 millones bajo cuestionamiento

La obra, impulsada por la Junta con financiación procedente de fondos europeos, supuso una inversión de 3,74 millones de euros. El proyecto contemplaba la creación de dos ciclovías unidireccionales a ambos lados de la carretera CL-623, con una longitud total de 6,1 kilómetros.

El objetivo era prolongar un trazado ya existente y mejorar la conexión ciclista entre ambas localidades, reforzando así la movilidad sostenible en la zona.

Un trazado que atraviesa varios municipios

El recorrido abarca el tramo comprendido entre la rotonda de acceso a Villabalter y el inicio de la travesía de Lorenzana, atravesando los términos municipales de Sariegos y Cuadros.

No obstante, el estado actual del carril presenta múltiples deficiencias: crecimiento de vegetación entre el asfalto, irregularidades en la superficie y dificultades evidentes para la circulación.

De proyecto ejemplar a infraestructura cuestionada

En su fase previa, la iniciativa fue presentada como un modelo de adaptación de las infraestructuras a las nuevas demandas de movilidad, destacando su contribución a la accesibilidad, la seguridad vial y el uso eficiente de los recursos europeos.

Sin embargo, la evolución del carril bici ha generado dudas sobre la planificación y ejecución del proyecto, que hoy se enfrenta a críticas por su deterioro prematuro y los problemas que sigue arrastrando.