Aroha Morales publica ‘Los finales también se escriben’
La escritora leonesa Aroha Morales acaba de publicar 'Los finales también se escriben', un volumen de relatos que recoge, entre otras historias, la huella emocional y paisajística de los incendios que asolaron la montaña oriental leonesa en el verano de 2025.
En uno de los textos, titulado “Quiero volver donde crecí, por favor”, la autora pone el foco en el incendio de Portilla de la Reina y en las cicatrices que el fuego dejó en el valle. La obra transforma en literatura una experiencia colectiva aún reciente, cuando amplias zonas del entorno quedaron arrasadas por las llamas.
Bajo el blanco, permanece el negro
Este invierno, la nieve ha vuelto a cubrir los Picos de Europa, ocultando bajo el manto blanco la montaña ennegrecida por el fuego. En áreas como el entorno de Portilla de la Reina, las intensas nevadas tapan temporalmente la flora calcinada, aunque “bajo la nieve permanece la huella negra del incendio”, como evoca el espíritu del libro.
Morales, hija y nieta de leoneses y portillanos, convierte esa imagen —la del blanco que no borra el negro— en una metáfora literaria sobre la memoria y la resiliencia del territorio. El paisaje, aparentemente sereno, guarda aún las cicatrices del verano.
Literatura y compromiso con el territorio
La publicación coincide con el inicio de un proceso de recuperación en el valle, donde los vecinos miran ya hacia la primavera como un tiempo de reconstrucción. Para el próximo mes de mayo está prevista una carrera solidaria que combinará deporte y conciencia ecológica con el objetivo de apoyar la reactivación de la zona afectada.
En este contexto, Los finales también se escriben se suma a las iniciativas que buscan mantener viva la memoria de lo ocurrido. La autora aborda el incendio no solo como un desastre natural, sino como una vivencia íntima y colectiva, ligada a la identidad y a las raíces familiares.
Una voz centrada en la memoria
Aroha Morales, filóloga especializada en comunicación, desarrolla su trabajo en el ámbito del relato literario y la escritura cultural. Su obra se caracteriza por el interés en la memoria, el vínculo con el territorio y las historias personales conectadas con los lugares de origen.
Con este nuevo libro, la autora reafirma esa línea creativa: escribir también es una forma de reconstrucción. Porque, como sugiere el propio título, los finales —incluso los marcados por la ceniza— “también se escriben”.