Bernardo Rodríguez recupera la memoria de la Babia de los molinos
San Emiliano acogerá este jueves 13 de agosto la presentación de ‘Candemuela. Cuando en Babia había molinos’, el nuevo libro de Bernardo Rodríguez Hidalgo, una obra que se adentra en la memoria de una comarca marcada durante siglos por la agricultura, la ganadería y unas tradiciones que hoy corren el riesgo de desaparecer.
El volumen recupera los modos de vida de la antigua Babia a través de sus herramientas, sus trabajos, sus celebraciones y las palabras utilizadas por sus habitantes. Molinos, carros del país, guadañas o el viejo arado romano aparecen como elementos de una cultura rural que durante generaciones estuvo estrechamente vinculada al territorio.
La obra nace con una vocación claramente testimonial. Su autor pretende "levantar acta de que todo aquello fue, existió, que tuvo su tiempo y su nombre", dejando constancia de una forma de vida que la despoblación y los cambios económicos han ido relegando al recuerdo.
Del campo a la despoblación
Babia alcanzó su máximo nivel de población a mediados del siglo XX. A partir de entonces, la transformación de las actividades agrícolas y ganaderas comenzó a cambiar de forma profunda la vida de sus pueblos.
La mecanización del campo redujo la necesidad de mano de obra y la progresiva desaparición de los cultivos tradicionales dejó a muchas familias sin la actividad económica que durante generaciones había sostenido la comarca. Al mismo tiempo, la expansión industrial en otras zonas abrió nuevas oportunidades laborales que favorecieron la salida de población.
El resultado fue un proceso de despoblación particularmente intenso que modificó la estructura social de Babia y puso en riesgo buena parte del patrimonio inmaterial asociado a sus antiguas comunidades rurales.
Herramientas que cuentan una historia
Rodríguez Hidalgo utiliza objetos y actividades cotidianas como hilo conductor para reconstruir aquel mundo. Los molinos, los carros del país, las guadañas o el arado romano no aparecen únicamente como instrumentos de trabajo, sino como parte de un universo cultural en el que cada tarea estaba vinculada a unas determinadas costumbres, conocimientos y relaciones entre vecinos.
El libro recorre también diferentes momentos de la vida de las comunidades babianas, desde los trabajos ligados a las estaciones del año hasta las fiestas y las tradiciones familiares. Los nacimientos y las muertes forman igualmente parte de este retrato de una sociedad que organizaba buena parte de su existencia alrededor del campo.
El propósito es conservar no solo los recuerdos, sino también los nombres con los que se identificaban las cosas, los lugares, los parajes y los elementos de la naturaleza.
Un autor nacido en Candemuela
Bernardo Rodríguez Hidalgo nació en Candemuela, en Babia, en 1943. Su formación le llevó primero a estudiar el bachillerato entre Oviedo y León y posteriormente a Gijón, donde obtuvo el título de Perito Industrial.
Su trayectoria profesional le llevó incluso hasta Brasil, donde trabajó durante siete años. La distancia, sin embargo, no rompió su vínculo con Babia. Tras regresar, mantuvo su relación con la comarca durante toda su vida.
En León desarrolló posteriormente buena parte de su actividad profesional como propietario y director de la Autoescuela La Moderna, hasta su jubilación.
Una memoria personal con vocación colectiva
El regreso a Babia y el contacto permanente con sus paisajes y habitantes están en el origen de esta obra. Rodríguez Hidalgo reconstruye la comarca desde el conocimiento de quien nació allí y conservó durante décadas el recuerdo de su infancia y de las generaciones que le precedieron.
El autor presenta el libro como un reconocimiento a "las mujeres y hombres que nos antecedieron" y que dejaron como legado un paisaje y una cultura que considera cada vez más difíciles de conservar.
La intención no se limita a recordar cómo era Babia, sino a transmitir ese conocimiento a quienes no pudieron conocer aquella forma de vida. El libro pretende así servir de puente entre las generaciones que vivieron de la agricultura y la ganadería tradicionales y las que hoy habitan o visitan la comarca.
El deseo de recuperar la vida en los pueblos
Junto al componente de memoria, el libro incorpora también una mirada hacia el futuro. Rodríguez Hidalgo expresa su deseo de que el actual proceso de despoblación pueda ser reversible y de que los pueblos de Babia vuelvan a recuperar habitantes y actividad.
Su aspiración pasa por recuperar comunidades con familias, escuelas y servicios, y por volver a situar el bienestar, la solidaridad y el arraigo en el centro de la vida cotidiana.
La presentación de ‘Candemuela. Cuando en Babia había molinos’ permitirá este jueves en San Emiliano acercarse a esa memoria de la comarca a través de la mirada de uno de sus habitantes. Un relato que rescata nombres, trabajos, paisajes y costumbres para evitar que una parte de la historia cotidiana de Babia quede únicamente en el recuerdo de quienes la vivieron.