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'Dos mujeres desnudas', por Luz

Imagen parcial de la portada del libro 'Dos mujeres desnudas'.
Publicado por Reservoir Books, la novela gráfica 'Dos mujeres desnudas' propone un recorrido por buena parte del siglo XIX de la mano de un cuadro de Otto Mueller y del artista francés Luz

Resulta, desde luego, una propuesta tan original y visualmente magnífica, que ‘Dos mujeres desnudas’ conquistó el festival de Angulema en 2025. En él Luz, nombre artístico de Rénald Luzier (Tours, 1972), se alzó con el premio Fauve d´Or con una obra absolutamente diferente a toda su producción precedente y que no deja a nadie indiferente. Ni por su contenido ni por su factura, en la que el color es toda una novedad.

El álbum comienza en 1919 con el momento imaginado en que Otto Mueller pinta en un bosque de Berlín a su musa y entonces esposa Maschka para el cuadro ‘Dos mujeres denudas’. De manera sorprendente, el propio cuadro pasa a ser el protagonista de la historia: Luz convierte esa pintura expresionista en un ser más y son sus peripecias las que nos irán guiando no solo por la vida de Otto Mueller (su traslado a Breslavia, su trabajo como profesor de dibujo, su nuevo matrimonio, su muerte) sino por la de muchas otras personas a las que conoceremos precisamente por su vinculación con esa pintura en particular. Es algo así como ver el mundo a través de los ojos de las personas pintadas en el cuadro y como si el cuadro nos mirase y mirase lo que ocurre a su alrededor. Lo que se ve no promete nada bueno y, aunque los lectores lo sabemos porque somos conocedores de la Historia, que entonces solamente era el porvenir, el relato no es explícito. Y así, el tiempo va pasando mientras en las viñetas podemos observar ventanas más allá de las cuales se ve o intuye la violencia: esvásticas, soldados, armas… 

Ismar Littmann

Uno de esos personajes es Ismar Littmann, abogado judío y coleccionista de arte polaco que le compra el cuadro a Otto Mueller no mucho antes de este. La aparición de Hitler y su nombramiento como canciller del Reich, el acoso y la persecución a los judíos terminan con la vida de Littmann cuya colección de arte acaba en una casa de subastas de Berlín.  El cuadro ‘Dos mujeres desnudas’ comienza otra etapa de su historia: robado a la familia Littmann (a la que le confiscan otras 63 obras), es trasladado a la Galería Nacional y finalmente a Munich (impresiona cómo Luz dibuja el traslado de los cuadros, apilados y apelotonados en trenes como si fueran personas) donde formará parte de la exposición  “Arte degenerado” a cuya inauguración asiste un Hitler absolutamente grotesco. Pudo verse posteriormente en Berlín, Leipzig, Düsseldorf y Salzburgo para terminar con la venta, subasta, permutas y dispersión de las obras que la compusieron. Finalizada la guerra, ‘Dos mujeres denudas’ terminó en Colonia, donado, junto con el resto de su colección, por Josef Haubrich. Ruth Haller, la hija pequeña de la familia Littmann, consiguió después de décadas la restitución de la obra expoliada e inmediatamente la vendió al Museo Ludwig, donde se encontraba y donde continúa desde entonces.

La visita guiada

Si la novela gráfica de Luz es hasta este momento magnífica, las últimas páginas son absolutamente extraordinarias. Tituladas “La visita guiada”, en ellas consigue no solamente resumir toda la historia del cuadro en una decena de viñetas llenas de color sino cerrar la obra con un guiño absolutamente original y totalmente inesperado que conecta el pasado con el presente a través de un personaje, no diré cuál, con el que el lector ha empatizado muchas páginas atrás sin intuir siquiera el papel que le está reservado.

En fin, ‘Dos mujeres desnudas’ es una obra genial que no hay que perderse y que pide volver a ella más de una vez para encontrar y disfrutar de esos detalles (increíbles las ratas, cucarachas y telas de araña como leitmotiv) que la hacen grande y la mantendrán como un referente para el futuro.

Dos mujeres desnudas
Luz
Reservoir Books, 2026
200 páginas