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Netflix lleva la Plaza del Grano al pasado

La plataforma de televisión transforma el corazón histórico de León en un gran escenario de época para rodar la serie ‘El Peregrino’, basada en la novela de Paulo Coelho

La Única Restaurante, en la Plaza del Grano de León capital, es desde este miércoles Discos Engranaje, lo mismo que a la plaza le ha crecido un puesto de prensa y varios puntos de venta a pie de calle y la hospedería de la zona es ahora el Colegio Nuestra Señora de la Paz. Al fondo está el nuevo Bar Los Ángeles, y recreaciones 'de época' que han convertido este espacio urbano de la ciudad en un gran plató de cine.

La metamorfosis sorprende a cualquiera que atraviese estos días uno de los rincones más emblemáticos del casco histórico leonés. Las monedas actuales han desaparecido de escaparates y cartelería para dejar paso a pesetas, antiguos anuncios comerciales y mobiliario urbano de décadas pasadas. Incluso bajo los soportales ha aparecido una cabina telefónica que parece sacada de otra época.

La reconstrucción visual es tan precisa que durante unos metros el visitante deja de estar en la León de 2026 para caminar por un escenario completamente distinto.

Netflix desembarca en el casco antiguo

Toda esta transformación forma parte del rodaje de El Peregrino, la nueva producción de Netflix inspirada en la novela El Peregrino de Compostela, publicada por Paulo Coelho en 1987.

La grabación principal tendrá lugar este jueves desde primera hora de la mañana y utilizará como eje central la Plaza del Grano y varias calles del entorno histórico vinculadas al Camino de Santiago.

La producción movilizará a cerca de un centenar de figurantes, que serán preparados previamente en el Palacio de Exposiciones antes de desplazarse al set de grabación. El reparto reúne a nombres conocidos como Manuel Manquiña, Albert Pla, Gonçalo Diniz y Elisabeth Bonjour.

Detrás del proyecto se encuentra el director brasileño Vicente Amorim, mientras que la producción ejecutiva corre a cargo de Caio Gullane, Fabiano Gullane y Miguel Ángel Faura.

Un rodaje que altera el ritmo del barrio

La llegada del equipo audiovisual ha modificado durante días la vida cotidiana del barrio. Varias calles próximas a la Plaza del Grano permanecen sin posibilidad de aparcamiento y algunos negocios hosteleros han tenido que adaptar horarios o cerrar temporalmente mientras duren las escenas.

Los trabajos de ambientación comenzaron días atrás y han despertado una enorme curiosidad entre vecinos y turistas, que se detienen a fotografiar escaparates alterados, rótulos antiguos y elementos de atrezo cuidadosamente integrados en el paisaje urbano.

La imagen habitual del barrio se ha llenado de técnicos, camiones de producción, vestuario y estructuras de iluminación, aunque buena parte del despliegue busca precisamente pasar desapercibido ante la cámara.

El Camino de Santiago como escenario narrativo

La serie adapta el viaje espiritual narrado por Paulo Coelho tras realizar el Camino de Santiago en los años ochenta. La historia sigue el recorrido del propio autor junto a su guía Petrus en una travesía marcada por pruebas simbólicas, experiencias místicas y reflexiones personales.

León aparece así como uno de los escenarios naturales de una narración profundamente ligada al Camino y a los paisajes históricos del noroeste español.

La elección de la Plaza del Grano no es casual. Su pavimento tradicional, la arquitectura popular y la conservación de su entorno convierten este espacio en uno de los lugares más cinematográficos del casco antiguo leonés, capaz de viajar varias décadas atrás sin apenas artificios.

La ciudad, convertida en plató

El desembarco de grandes producciones audiovisuales vuelve a situar a León en el mapa de localizaciones cinematográficas. En esta ocasión, el atractivo visual del casco histórico y la conexión emocional con la ruta jacobea han resultado claves para una producción internacional que busca recrear un universo entre lo espiritual y lo cotidiano.

Mientras las cámaras preparan el inicio del rodaje, la Plaza del Grano vive estas horas suspendida entre la realidad y la ficción, convertida en una pequeña ventana al pasado en pleno centro de León.