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Cine

'Pastoris', la primera película en asturleonés

El próximo 21 de agosto llegará a los cines Pastoris, un largometraje dirigido por Pablo Moreno que marca un hito al convertirse en la primera producción cinematográfica rodada íntegramente en una variedad del asturleonés.
'Pastoris', dirigida por Pablo Moreno, es la primera película rodada íntegramente en una variedad de esta lengua histórica y reivindica un patrimonio compartido por Salamanca, Zamora, León y Extremadura

Una lengua en peligro de desaparición dará el salto a la gran pantalla este verano. El próximo 21 de agosto llegará a los cines Pastoris, un largometraje dirigido por Pablo Moreno que marca un hito al convertirse en la primera producción cinematográfica rodada íntegramente en una variedad del asturleonés, concretamente en la palra del Rebollar, un habla tradicional que aún pervive de forma muy minoritaria entre el sur de Salamanca y el norte de Cáceres.

La película sitúa la recuperación del patrimonio lingüístico en el centro de su propuesta artística y convierte un idioma casi ausente de los grandes formatos audiovisuales en el vehículo exclusivo para desarrollar toda la narración. Sus responsables destacan que se trata de "la primera película rodada íntegramente en la palra del Rebollar, una variedad lingüística del dominio asturleonés que hoy se encuentra en peligro de desaparición".

Una lengua con raíces compartidas

Aunque la acción transcurre entre Salamanca y Extremadura, el proyecto también conecta con la herencia cultural de amplias zonas de Zamora y León, donde el dominio lingüístico asturleonés dejó una profunda huella que aún permanece en el habla popular, la toponimia y numerosas expresiones tradicionales.

La elección de esta variedad lingüística responde al propósito de reivindicar un patrimonio inmaterial cuya conservación preocupa desde hace años a investigadores y asociaciones culturales. En este sentido, la producción busca demostrar que estas modalidades lingüísticas también tienen cabida en el cine contemporáneo y pueden convertirse en un elemento narrativo de primer nivel.

Un viaje por la trashumancia del siglo XIX

Ambientada a comienzos del siglo XIX, Pastoris sigue la historia de Domingo, un pastor que regresa a su pueblo tras la Guerra de la Independencia y descubre que el lugar que había dejado atrás ha cambiado profundamente.

Ese regreso se transforma en un recorrido por las antiguas Cañadas Reales durante una trashumancia entre Salamanca y Extremadura, un viaje que, según explica la productora, "va mucho más allá del desplazamiento del ganado y se convierte en un viaje interior".

El filme recupera, además, costumbres, paisajes y formas de vida vinculadas al mundo pastoril, mostrando un universo que ha desaparecido en buena medida del medio rural.

El paisaje como un personaje más

La producción de Stellarum Films dedicó un año completo al rodaje para registrar los cambios del paisaje a lo largo de las cuatro estaciones. Los escenarios naturales de Salamanca, Burgos y Cáceres forman parte esencial de la narración y acompañan la evolución emocional del protagonista.

El reparto está encabezado por Sergio Cardoso y cuenta también con Marian Arahuetes, Laura Contreras, Antonio Reyes, Assumpta Serna, Carlos Pinedo y Pablo Viña.

Del estreno en salas a los pueblos

Tras su llegada a los cines el 21 de agosto, Pastoris iniciará un recorrido por 25 municipios de la provincia de Salamanca entre los meses de agosto y octubre, llevando la película a buena parte del territorio donde se desarrolla la historia.

Los impulsores del proyecto subrayan que la iniciativa pretende "contribuir a conservar una lengua y una forma de vida que forman parte de la memoria colectiva de Castilla y León", utilizando el cine como herramienta para divulgar un legado lingüístico y etnográfico que trasciende las fronteras provinciales y enlaza con la identidad histórica del antiguo Reino de León.

Más allá de su argumento, Pastoris se presenta así como una propuesta singular dentro del panorama cinematográfico español: una película en la que el asturleonés deja de ser un objeto de estudio o un elemento folclórico para convertirse, por primera vez, en la lengua protagonista de toda una obra de ficción.