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¿Cómo cambia la Cultural con De la Barrera?

De la Barrera, el técnico llamado a cambiar el perfil de la Cultural.
Más ofensivo, apuesta por los jugadores creativos, la necesidad de un central zurdo y una inyección de motivación para un equipo en descenso y con 15 jornadas por delante

La Cultural Leonesa afronta uno de los momentos más delicados de su temporada en Segunda División. En puestos de descenso y con solo 15 jornadas para evitar el desastre, el club ha optado por un giro en el banquillo: salida de José Ramón Ziganda, el ‘Cuco’, y llegada inminente de Rubén de la Barrera, un técnico con una idea de juego claramente diferenciada y que motiva al vestuario y la grada.

El relevo no es solo de nombres, sino de concepto. La Cultural necesita puntos inmediatos, pero también una identidad reconocible que le permita competir con algo más que urgencia.

De defender a construir

Con Ziganda, el equipo priorizó el orden defensivo, muchas veces en detrimento de la creatividad. De la Barrera, en cambio, apuesta por la solidez desde atrás, pero con salida limpia de balón, una seña de identidad constante en su trayectoria. 

El técnico coruñés, responsable del último ascenso y descenso de la Cultural a Segunda, siempre ha reclamado un central zurdo para iniciar juego, lo que puede abrir la puerta a más protagonismo para jugadores como Satrústegui, Tomas o incluso Peru, mientras que Barzic parte hoy como pieza fija en el eje.

La defensa seguirá siendo importante, pero no como un fin en sí mismo, sino como el primer paso para atacar mejor.

Más balón, más riesgo

La Cultural de De la Barrera mirará más la portería rival que la propia. El nuevo entrenador favorece un juego ofensivo y asociativo, lo que beneficia a futbolistas con talento y capacidad para jugar entre líneas. Nombres como Bicho, Ribeiro o Víctor Moreno aparecen como claros candidatos a ganar peso en el once.

En ataque, la escasez de efectivos condiciona cualquier plan. Sobrino podría tener más competencia directa con Manu Justo, aunque precisamente arriba es donde la plantilla llega más llimitada para afrontar un tramo final tan exigente.

Damnificados del cambio

No todos salen ganando. Diallo, Ojeda o Maestre tendrán que repartirse minutos y roles en un contexto más abierto, mientras que Radoja, aún lejos de su mejor forma, está llamado a tener protagonismo más adelante, cuando la temporada entre en su fase aún más decisiva.

Más allá del banquillo

El aterrizaje de De la Barrera no tapa los errores estructurales. El mal mercado veraniego, que ya le costó el puesto a Raúl Llona, y un mercado invernal calificable de calamitoso han dejado a la Cultural con una plantilla corta y desequilibrada. La consecuencia final ha sido la destitución de Ziganda.

En ese contexto, la figura de José Manzanera, director deportivo que dejará el club al final del curso, queda seriamente cuestionada. Su mala gestión en esta Segunda División aparece como uno de los factores clave de la situación actual.

Quince finales

Con 15 jornadas por delante, la Cultural necesita algo más que un cambio de discurso. De la Barrera llega para que el equipo mire más hacia arriba que hacia abajo, pero el margen de error es mínimo. El descenso acecha y el tiempo, en León, se ha convertido en el rival más temible. 

Misión: 6 victorias y arañar empates en una carrera de 15 jornadas.