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La Cultural responde a Sobrino, defiende su estructura y se reserva acciones legales

Sobrino, durante una sesión de entrenamiento.
El club califica de “desafortunadas e inexactas” las declaraciones del delantero en Offsiders, reivindica el compromiso de Aspire, asegura que los problemas detectados ya fueron corregidos y advierte de que protegerá “el honor del club”

La Cultural y Deportiva Leonesa ha salido al paso de las duras declaraciones del jugador Rubén Sobrino sobre su etapa en el club con un comunicado en el que rechaza de forma frontal el retrato dibujado por el delantero en el podcast Offsiders, defiende la implicación de Aspire en la entidad y se reserva la posibilidad de emprender acciones legales o administrativas para proteger su reputación.

La entidad leonesa enmarca su respuesta en “la dimensión y el alcance de las desafortunadas e inexactas declaraciones realizadas por el jugador Rubén Sobrino” y traslada a sus aficionados una batería de aclaraciones centradas en cuatro grandes ejes: la implicación de la propiedad, el estado de las instalaciones, la estructura médica y el respaldo a los trabajadores del club.

El comunicado llega después de que Sobrino, ya desvinculado de la Cultural tras el final de la pasada temporada, describiera su paso por León como 'camino de espinas', denunciara carencias en la atención médica, criticara el estado de las instalaciones y llegara a afirmar que el club estaba “un poco abandonado” por Aspire.

Defensa cerrada de Aspire

Uno de los mensajes más contundentes de la respuesta oficial está dirigido a la propiedad de la entidad. Frente a las palabras del atacante, que aseguró que el club estaba “abandonado” por Aspire, la Cultural reivindica el papel de su accionista mayoritario y niega cualquier dejación.

“La Academia Aspire ha estado, está y estará siempre trabajando de la mano del club en favor del crecimiento de la entidad”, sostiene la nota difundida por la Cultural. El club subraya además que ese compromiso “se sostiene en el tiempo después de más de una década en León” y añade que su implicación “ha quedado fuera de toda duda”, no solo con la propia entidad, sino también con la ciudad.

Ese punto responde directamente a una de las afirmaciones más duras de Sobrino, que en su entrevista aseguró que, pese a la presencia de Aspire, la sensación interna era la de una entidad “abandonada”. La Cultural, por el contrario, presenta a la propiedad como un actor plenamente implicado en el crecimiento del club y en la mejora de su estructura.

Instalaciones: admite margen de mejora, pero rechaza el retrato de Sobrino

Otro de los frentes abiertos por las palabras del delantero fue el de las instalaciones. Sobrino llegó a asegurar que “estaban todas las máquinas rotas”, que “estaba todo sucio” y que el club no cumplía con unas mínimas condiciones de “higiene laboral”. La respuesta de la Cultural no niega que exista margen de mejora, pero sí rebate de manera clara ese retrato.

“El club ha sido el primero en levantar la mano y poner el foco en la necesidad de la mejora de las instalaciones”, expone la entidad, que reconoce que existe “margen de mejora” en ese ámbito. Sin embargo, añade de inmediato que se han realizado obras y se han implementado servicios “en beneficio del equipo para buscar el mejor entorno de trabajo posible” y recalca que, pese a ello, considera que las instalaciones “son más que adecuadas para el trabajo de cualquier profesional”.

Obras en Puente Castro y máquinas ya reparadas

La Cultural también concreta actuaciones ya ejecutadas o en marcha para reforzar su versión. El club explica que este verano se están llevando a cabo trabajos de mejora en el gimnasio del Área Deportiva de Puente Castro y en el campo 3 de la instalación, que “se regenerará por completo con una importante inversión”.

Además, admite que “durante la temporada, se detectaron problemas con un número mínimo de máquinas del gimnasio”, pero remarca que esas incidencias “ya se encuentran subsanadas”. En el mismo apartado, añade que también se ha realizado “un esfuerzo por parte del club” en la limpieza de la instalación.

La formulación elegida por la Cultural supone una respuesta directa al relato de Sobrino, que había denunciado una situación mucho más grave y generalizada. El delantero afirmó que el estado de las instalaciones y de la maquinaria era muy deficiente y que el día a día del equipo estaba marcado por la falta de medios y de organización. El club, en cambio, reduce los problemas a incidencias puntuales ya corregidas y reivindica las mejoras emprendidas.

La estructura médica, otro foco de fricción

El apartado sanitario es otro de los puntos nucleares tanto en las críticas del futbolista como en la contestación de la Cultural. Sobrino relató que durante su recuperación de una lesión muscular se sintió desasistido, cuestionó la presencia del fisioterapeuta en algunos procesos de readaptación y aseguró que el equipo llegó a trabajar “sin doctor”, incluso tras un episodio en el que un compañero cayó al suelo “expulsando sangre por la boca”.

La Cultural responde a ese bloque de acusaciones defendiendo los recursos médicos con los que contó el primer equipo durante la temporada. Según el club, la plantilla dispuso de “tres fisios, dos de ellos con plena presencia en el día a día del equipo, así como un readaptador”. A ello suma “tres médicos” dentro de la estructura sanitaria.

El club admite un periodo sin médico en entrenamientos

La nota oficial sí reconoce, no obstante, una de las cuestiones planteadas por el futbolista. “Es cierto que, durante un periodo de tiempo limitado, los entrenamientos del equipo no contaron con la presencia de un médico”, admite la Cultural. La entidad sostiene que esa situación se corrigió “una vez resuelta la cuestión organizativa” y defiende que, en todo momento, “se ha contado con personal preparado y un protocolo de actuación adecuado”.

Ese reconocimiento parcial coincide con uno de los pasajes más sensibles del testimonio de Sobrino, que relató su sorpresa al comprobar que el equipo no tenía médico en el día a día y explicó que esa circunstancia fue trasladada al club e incluso a la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), ante la sensación de que no se atendían las quejas del vestuario.

Respaldo a los empleados del club

Más allá de las aclaraciones materiales, la Cultural dedica un tramo de su comunicado a blindar públicamente a su personal. “El club cuenta con trabajadores que se dejan la piel por la Cultural y Deportiva Leonesa”, señala la entidad, que añade que no pone “en duda sus capacidades, su dedicación y sus ganas de trabajar para lograr los mayores éxitos”.

Con ese mensaje, el club no solo responde a las críticas de Sobrino sobre la organización cotidiana o la mentalidad interna, sino que trata de proteger la imagen de los profesionales que integran su estructura diaria, desde los servicios médicos hasta el personal de apoyo.

Advertencia final: posibles acciones legales

El cierre del comunicado eleva el tono de la respuesta. La Cultural avisa de que “se reserva el derecho a ejercitar las acciones legales o administrativas que considere oportunas en defensa de sus intereses”, con el objetivo de “preservar el honor del club y de su propiedad” y “proteger su reputación y el buen nombre del mismo”.

La advertencia se produce después de una entrevista en la que Sobrino no solo cuestionó aspectos concretos de su recuperación o de la asistencia médica, sino que dibujó un retrato global muy duro de la trastienda culturalista. El delantero aseguró que no esperaba encontrar “tan mal todo” a nivel de instalaciones, organización y mentalidad, y relató incluso que en sus primeros días en León llegó a decir en casa: “Me quiero ir de aquí”.

El contexto: una entrevista muy crítica de Sobrino

En su conversación con Offsiders, Rubén Sobrino explicó que su malestar comenzó tras sufrir una lesión muscular y sentir que la estructura del club no estaba preparada para acompañar su recuperación. El atacante aseguró que echó en falta la presencia del fisioterapeuta en determinados momentos de readaptación, criticó la falta de recursos y denunció un funcionamiento interno muy alejado del que esperaba encontrar en una entidad de la categoría.

Entre sus frases más duras, afirmó que “no me esperaba tan mal todo”, denunció que “estaban todas las máquinas rotas” y que “estaba todo sucio”, y resumió las demandas del vestuario en “un poco de higiene laboral y hacer las cosas, organizarse un poco”. También señaló la ausencia de un médico en el día a día del equipo y deslizó que algunas de esas quejas fueron trasladadas a la AFE.

Choque de versiones

La respuesta de la Cultural deja, por tanto, un choque de versiones muy marcado. Donde Sobrino ve abandono, falta de medios y una estructura deficiente, el club defiende el compromiso de Aspire, admite solo incidencias puntuales ya corregidas, reivindica la labor de sus profesionales y sostiene que el equipo ha contado con una estructura sanitaria suficiente, aunque reconoce un periodo limitado sin médico en los entrenamientos.

El comunicado no entra a rebatir una por una todas las expresiones del delantero, pero sí fija una posición institucional: considera sus declaraciones “desafortunadas e inexactas”, niega que reflejen la realidad del club y deja abierta la vía legal si entiende que se ha lesionado el honor de la entidad o de su propiedad.