Genarín se ofrece a la Cultural
Es humano mirar al cielo en busca de apoyo y consuelo. Y es leonés buscar a Genaro cuando la Cultu se mete en aprietos. En tiempos difíciles para los de la orilla del Bernesga, la Cofradía de Nuestro Padre Genarín, en plena vorágine por la preparación del certamen de versos burlescos de este viernes 27 y el entierro del jueves santo, ha querido lanzar un mensaje de apoyo a la Cultural y Deportiva Leonesa al ofrecerse a regar el Estadio Reino de León con orujo en busca de los favores del santo pellejero. "Por la Cultural estamos dispuestos a todo", aseguró Maxi Barthe. "Depende de ellos. No hace falta que nos den permiso, "con una leve indicación y una puerta abierta para entrar... lo hacemos", añadió el abad de los genarianos.
Bendición
La portería del Reino de León ha sido 'bendecida' con orujo en diferentes momentos para tratar de echar una mano en momentos delicados como en los dos últimos ascensos a Segunda División porque La Cultural y Deportiva Leonesa ha tenido muchos jugadores, entrenadores y hasta presidentes célebres, pero pocos tan decisivos como un santo no oficial: Genarín. Desde que Genaro Blanco y Blanco muriese atropellado por el camión de la basura en 1929 mientras orinaba en la muralla, su leyenda no ha dejado de crecer. Y en ella, la Cultural ocupa un lugar privilegiado.
En Entierro se mantiene por recorrido "antiguo"
No es casual que cuando el equipo entra en crisis, sus fieles devotos miren al cielo… o más bien, a la muralla. Porque allí, cada Semana Santa, la Cofradía de Genarín le recuerda con una peculiar procesión cargada de orujo, versos y una fe poco ortodoxa. Este año no será una excepción y la comitiva mantendrá el "recorrido antiguo", evitando la abarrotada Plaza del Grano y embocando los Cubos para la ofrenda desde el Arco de la Cárcel, tal y como confirmó Barthe. "Es el recorrido que recomendaba Paco (Pérez Herrero)", señaló antes de explicar que, como novedad, están trabajando en que un grupo de personas "hasta donde sea seguro" puedan acompañar al hermano escalador a pie de muralla. El "recorrido romántico y burlesco" del jueves santo mantendrá sus tradicionales paradas en San Martín y la Catedral, así como los 30 pasos de la calle de la Sal.
Récord de versos burlescos
Además, la Cofradía de Nuestro Padre Genarín realizará este viernes 27 la tradicional velada de lectura y premiación de los Versos Burlescos de este año, en el que se han recibido 51 originales, récord absoluto según confirmó Maxi Barthe. El mejor poema "chuflero" sobre la vida del santo pellejero se llevará un premio de 400 euros además del privilegio de recitar en el entierro de este año.
El milagrero gol ante el Hércules
En la celebrada e irreverente tradición genariana, entre los múltiples milagros que se le atribuyen, uno de los más celebrados es, sin duda, el que realizó en La Puentecilla en 1956. El equipo leonés, entonces en su única temporada en Primera División, acumulaba derrotas y mala suerte. La afición, desesperada, clamó por una intervención divina. Y fue entonces cuando apareció Genarín. Sus evangelistas —Porreto, El Gafas, Luis Rico y Pérez Herrero— lideraron una procesión atípica: partieron de un restaurante, se detuvieron a rezar frente a un burdel y asperjaron con orujo los postes del estadio.
El poeta de la cofradía leyó una súplica rimada, apelando al milagro. Y Genarín respondió. Un relámpago surcó el cielo, las banderas del estadio se rasgaron, y la Cultural marcó dos goles que sellaron la victoria. El Hércules cayó 3-1 y el gafe fue conjurado. Al menos por una jornada.
Otros milagros del santo del orujo
No fue la primera vez que Genarín obró lo imposible. Sus milagros —todos con el aroma inconfundible del absurdo— siguen vigentes en la memoria popular: La conversión de La Moncha, una prostituta que encontró la fe (o algo parecido) el mismo día de su muerte; la curación de un enfermo de riñón, que logró orinar sin dolor justo en el lugar donde murió Genarín; el castigo al ladrón de ofrendas, que acabó con la cadera rota tras intentar profanar los tributos al santo pagano; y, por supuesto, el milagro del Hércules, que sigue siendo el único relato místico con aroma a césped y cal.
Una fe que no se apaga
Desde entonces, la historia de Genarín ha corrido paralela a la de la Cultural. Nunca más volvieron a coincidir en Primera, pero los milagros modestos —como eliminar al Atlético de Madrid en Copa— siguen siendo atribuidos a él por los fieles que le ofrecen orujo en Semana Santa y le cantan versos entre rezos laicos.
Ahora, con el equipo nuevamente en apuros, penúltimo en la tabla después de 31 partidos, la Cofradía de Nuestros Padre Genarín aguarda el momento. Saben que no es necesario mucho: solo un hisopo, un poco de orujo, y fe —la suya, única e irreverente— para que el santo vuelva a bajar al campo. Porque, como decía Llamazares, mientras los jugadores cobran primas, hay alguien más, invisible y eterno, que sigue ganando partidos en solitario.