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'Rajada' de Sobrino contra la Cultural: "Estaban todas las máquinas rotas, todo sucio, todo mal; es un club abandonado por Aspire"

Sobrino, durante un partido con la Cultural y Deportiva Leonesa.
El exjugador culturalista relata en una entrevista en Offsiders su decepción por el estado interno del club, denuncia carencias médicas, problemas de organización y unas instalaciones muy por debajo de lo esperado, aunque confía en que la entidad pueda reconducir la situación

Rubén Sobrino ha dejado un severo retrato de su paso por la Cultural y Deportiva Leonesa. El delantero, ya fuera del club tras el final de la temporada, ha relatado en una entrevista concedida a Offsiders y difundida en su canal de YouTube el fuerte desencanto que le provocó su etapa en León, marcada —según su testimonio— por una lesión, una sensación de desamparo en su recuperación y un funcionamiento interno del club muy alejado de lo que esperaba encontrar en una entidad de Segunda División.

El futbolista describe su experiencia en un tono especialmente crítico y apunta a deficiencias en la estructura sanitaria, en los medios de trabajo, en la organización cotidiana e incluso en el mantenimiento de las instalaciones. “No me esperaba tan mal todo”, resume el atacante, que admite que el aterrizaje en la Cultural fue “un choque tan grande” que llegó a trasladar a su entorno su deseo de marcharse apenas llevaba unos días en el club.

Una lesión y una primera gran decepción

Sobrino sitúa buena parte de su malestar en el momento en el que sufrió un problema muscular después de varios años sin lesionarse. “Me encontré con una lesión, tío, que hacía 5 o 6 años que no me lesionaba. Me jodí ahí el recto del cuádriceps con el tendón un poco y claro, otro choque”, relata en la entrevista. A partir de ahí, explica, comenzó una etapa de readaptación en la que echó en falta una atención médica más sólida y una estructura más preparada para acompañar al futbolista.

“Me costó mucho, sabiendo que es un club de Primera RFEF, porque no me esperaba tan mal todo a nivel de instalaciones, organización y mentalidad”

Según su versión, durante ese proceso se encontró con una asistencia muy limitada. “Íbamos allí y solo iba a entrenar con el del gimnasio, en readaptación, el fisio no iba. Y decía: ‘Tío, pero cómo no va el fisio, ¿quién me cura esto?’”. A partir de esa situación, el exjugador culturalista extiende su crítica a la falta de medios del club: “No tenían recursos, no tenían máquinas, no tenían el ecógrafo, lo sacaban alguna vez y no era muy bueno”.

El delantero explica además que, por costumbre profesional, suele rodearse de especialistas externos para cuidar su rendimiento y su salud, desde fisioterapeutas a preparadores o nutricionistas, y que esa experiencia previa acentuó todavía más el contraste. “Yo ya que encima he trabajado con gente fuera siempre, nutricionista, fisio, prepa, porque yo creo que el mundo del fútbol para mí los mejores casi siempre suelen estar fuera”, señala.

“No me esperaba tan mal todo”

Sobrino admite que acudió a León con una predisposición abierta y sin grandes exigencias materiales, pero sostiene que la realidad con la que se encontró superó por mucho sus peores previsiones. “Me da igual que el suelo esté así, que no tengamos sauna, me da igual que haya tres máquinas en vez de diez, me da igual. Me apaño con cualquier cosa, yo soy un tío sencillo”, afirma antes de subrayar que lo que vio en la Cultural fue más allá de una simple falta de comodidades.

“Estaban todas las máquinas rotas, estaba todo sucio, estaba un poco todo mal; solo pedíamos un poco de higiene laboral y hacer las cosas, organizarse un poco”

“Me costó mucho, sabiendo que es un club de Primera RFEF, pero claro, no me esperaba tan mal todo”, insiste. En su relato no solo pone el foco en las instalaciones, sino también en la estructura de trabajo y en la dinámica diaria de la entidad. “De nivel de instalaciones, organización, de mentalidad, las ganas de trabajar, de un club un poco abandonado para mí por Aspire”, asegura.

El atacante sostiene que percibió una entidad descuidada internamente, pese al potencial de una plaza con arraigo futbolístico y una masa social importante. “Supuestamente está ahí Aspire y tal, pero lo tienen abandonado”, añade en una de las reflexiones más duras de toda la conversación.

“Me quiero ir de aquí”

La dimensión de ese desencanto fue, según él mismo relata, inmediata. Sobrino explica que la situación le afectó en el plano personal y que llegó a verbalizar su frustración en casa. “Cuando estaba allí con mi mujer hablando todos los días, ‘me quiero ir de aquí’”. El jugador resume así la sensación que le dejó su llegada a la Cultural: “Fui dos días allí y no estoy aquí. Fue un choque tan grande que lo pasé mal”.

“Íbamos allí y solo iba a entrenar con el del gimnasio, en readaptación; el fisio no iba y yo decía: ‘Tío, pero cómo no va el fisio, ¿quién me cura esto?’”

Con todo, también matiza que su juicio sobre el club no se traslada ni a la ciudad ni al entorno. Muy al contrario, el futbolista se muestra agradecido por el trato recibido en León y llega a admitir que, en otras circunstancias, se habría planteado continuar. “Incluso luego después, estando allí, si nos hubiéramos salvado hasta me hubiera quedado allí”, reconoce.

Sobrino destaca que León “es una buena ciudad para jugar a fútbol” y remarca que la afición culturalista mantiene una fuerte conexión con el equipo. “La gente muy bien. Creo que es una buena ciudad para jugar a fútbol y que es una pena que el club esté un poco como esté por dentro”, lamenta.

Sin doctor y con la AFE de por medio

Entre los episodios que más le impactaron, el delantero se detiene en la ausencia de un médico en el día a día del equipo. “Fuimos allí sin doctor. Y yo digo: ‘Bueno, o sea, ¿cómo no vamos a tener doctor aquí?’”, recuerda. A partir de ahí, describe una escena concreta que le hizo ver la gravedad de la situación: “A las dos semanas hay un choque de un central con el punta, se cae al suelo expulsando sangre por la boca y yo asustado. Y claro, doctor no hay doctor”.

Sobrino sostiene que esa carencia fue una de las cuestiones que trasladó directamente al club. “Yo me giré y le dije al director deportivo: ‘Tío, aquí hay que traer un doctor sí o sí’”. Según su relato, varios jugadores trataron de forzar mejoras internas y algunas de esas quejas terminaron en la Asociación de Futbolistas Españoles. “Empezamos así a intentar arreglar cosas con el club un poco, eso se lo dijimos a la AFE”, explica.

En ese punto, el atacante da a entender que el malestar dentro del vestuario era compartido. “Los jugadores decían: ‘Mira, no nos hacen caso’”, relata, en referencia a la intervención del sindicato para trasladar las quejas por las condiciones de trabajo y por la falta de respuesta del club.

"Solo pedíamos un poco de higiene laboral"

La frase más contundente de toda la entrevista llega cuando Sobrino resume el estado que, a su juicio, presentaban algunas de las instalaciones y herramientas de trabajo de la Cultural. “Estaban todas las máquinas rotas, estaba todo sucio, estaba un poco todo mal”, denuncia. Es una afirmación de enorme dureza y que concentra el núcleo de su “rajada” pública contra su antiguo equipo.

“Fuimos allí sin doctor y a las dos semanas hubo un choque, un jugador cayó al suelo expulsando sangre por la boca y yo pensaba: ‘¿Cómo no vamos a tener doctor aquí?’”

Lejos de plantear grandes exigencias, el futbolista asegura que las peticiones del vestuario eran básicas. “Solo lo que le pedimos es un poco de higiene laboral y hacer las cosas, organizarse un poco”, afirma. Aun así, admite que la lista de problemas era amplia y afectaba a numerosos detalles del funcionamiento cotidiano. “Eran tantas cosas que faltaban, de muchos detalles, que no quiero tampoco decir mucho más, que el día a día era complicado”.

Ese retrato deja una imagen muy crítica de la trastienda culturalista durante la pasada campaña, con Sobrino señalando no solo la falta de medios, sino también la ausencia de una estructura mínima en áreas sensibles como la recuperación de lesiones, la atención médica o la organización interna.

Esperanza en un cambio dentro del club

Pese a la dureza de sus palabras, el exfutbolista de la Cultural no cierra su intervención con un portazo. De hecho, en su discurso deja espacio para la esperanza y para la idea de que el club pueda corregir el rumbo. Sobrino menciona expresamente a la directora ejecutiva, Natichu Alvarado, y a Antonio Martínez, vinculado a la dirección, y apunta que percibe movimientos para tratar de enderezar la situación.

“Creo que están intentando hacer cambios poco a poco y yo espero que les vaya bien”, señala. El delantero considera que la Cultural tiene una base social y una ciudad que merecen una estructura más sólida, y por eso termina su reflexión con un deseo de mejora para el futuro inmediato de la entidad.