Siempre fieles: la Cultural nunca camina sola
La historia reciente de la Cultural y Deportiva Leonesa no se entiende sin su gente. Y una vez más, lejos de casa, la afición culturalista volvió a demostrar que el compromiso con el escudo está por encima de resultados y kilómetros. En Butarque, el equipo leonés no estuvo solo ni un solo instante.
Cerca de un millar de aficionados llegados desde León y desde distintos puntos de Madrid tiñeron de blanco y rojo las gradas del estadio pepinero. A las más de 500 entradas asignadas a la zona visitante se sumaron numerosos seguidores que adquirieron localidades en otros sectores del campo para no perderse una cita marcada en rojo en el calendario.
El contexto lo merecía: un partido clave por la permanencia, ante un rival directo y en un momento delicado de la temporada.
Previa de unión y orgullo
Desde la mañana del sábado, los alrededores del estadio comenzaron a llenarse de camisetas culturalistas. Convocados por Orgullo Cazurro y la Peña Culturalista Madrileña, los aficionados se reunieron para compartir las horas previas al encuentro en un ambiente de comunión total.
El pequeño corteo hacia el estadio fue una declaración de intenciones: cánticos constantes, banderas al viento, globos blancos y rojos y un deseo: “Ahora más que nunca”.
Butarque también rugió en leonés
Dentro del estadio, la presencia visitante se hizo aún más visible —y audible—. Los cánticos de la grada culturalista resonaron con fuerza, por momentos por encima del resto del recinto, acompañando a un equipo que supo corresponder sobre el césped.
La locura se desató en el sector leonés con el gol de Chacón. Abrazos, saltos y gritos de ilusión colectiva: durante muchos minutos, la afición llegó a sentirse ganadora, convencida de que aquel esfuerzo tendría premio.
Del éxtasis al silencio
El empate del Leganés en el minuto 88 fue un golpe seco. La grada visitante pasó del júbilo a la incredulidad en cuestión de segundos. Rostros disgustados, manos a la cabeza y la lucha por conseguir al menos un punto.
Aun así, tras el pitido final, no hubo reproches. Solo aplausos, cánticos de ánimo y un respaldo incondicional a los jugadores, conscientes del esfuerzo realizado y de la importancia de mantenerse unidos.
La esperanza sigue viva
La afición culturalista ya piensa en el siguiente reto. El próximo compromiso en el Reino de León, con la UD Las Palmas como rival, aparece en el horizonte como una nueva oportunidad para convertir el apoyo en puntos.
Porque si algo quedó claro en Butarque es que, pase lo que pase, a la Cultural nunca le falla su afición.