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Cortar para crecer

Poda especializada de frutales en el Bierzo. Foto: César Sánchez.
Poda especializada de frutales en el Bierzo. Foto: César Sánchez.
Poda especializada de frutales en el Bierzo. Foto: César Sánchez.
Poda especializada de frutales en el Bierzo. Foto: César Sánchez.
Poda especializada de frutales en el Bierzo. Foto: César Sánchez.
Poda especializada de frutales en el Bierzo. Foto: César Sánchez.
Poda especializada de frutales en el Bierzo. Foto: César Sánchez.
Poda especializada de frutales en el Bierzo. Foto: César Sánchez.
Los agricultores del Bierzo finalizan la poda de los frutales, un trabajo vital para el árbol y cada vez más especializado

Las podas son fundamentales para las plantas. Lo saben bien quienes se dedican a ello, especialmente aquellos que trabajan con árboles, perales y manzanos del Bierzo adscritos a los sellos de calidad, y que cada año se enfrentan a este trabajo que es vital para lograr la cosecha deseada.

La comarca cuenta con unas 800 hectáreas de frutales, unas 550 de pera conferencia, 90 de manzana reineta y el resto de otras variedades de manzanas, y que cada año requieren de cortes y limpiezas precisas para que los frutos vuelvan a brotar con salud y con los tamaños adecuados que requiere el mercado.

Meses de trabajo

Una labor que se prolonga durante meses, con el objetivo de poder abarcar toda la extensión, y en la que trabajan muchas personas que, cada vez, necesitan más conocimientos.

“Es uno de los procesos más importantes, por no decir el más importante. Es el inicio de la campaña, de la cosecha. Es la base para que en septiembre tengamos una cosecha aceptable, buena o mala. Pero ya no solo pensando en la de este año, sino a futuro, en las de los años siguientes”, explica a Ical el presidente de la Asociación Berciana de Agricultores, Dani Franco.

Con la poda se eliminan ramas secas, se dejan las nuevas y se ‘da forma’ para que las frutas broten de la mejor manera posible con el objetivo de que “el árbol se renueve”, añade. No es una tarea sencilla. Hay que aprender cosas básicas y, poco a poco, adquirir más conocimientos para conseguir el éxito.

“Hay ciertos mitos sobre cuando es mejor hacer la poda. Algunos dicen que en luna creciente, otros que en menguante...Yo digo que hay que hacerlo en ‘pudiente’, es decir, cuando podemos, porque las plantaciones que tenemos son de unas dimensiones importantes y nosotros empezamos ya a hacer trabajos de poda a finales de noviembre y se alargan hasta abril”, señala Franco, quien puntualiza que “lo ideal es que el árbol esté en parada vegetativa, que ya se le haya caído la hoja y que la savia no se mueva, porque es cuando menos sufre esos cortes”.

Algo que no siempre se puede cumplir, ya que la poda en el Bierzo se prolonga durante meses para poder cubrir toda la superficie y en muchos casos, como ahora, el calor llega antes de lo previsto, lo que provoca el ‘despertar’ del árbol, que comienza de nuevo a mover su savia. “Los primeros brotes ya asoman...pero los que tenemos mucha extensión no nos queda otro remedio que seguir podando”, reconoce Franco.

Trabajo técnico

La poda de los frutales es un trabajo muy técnico que requiere de años de experiencia y que, aún así, nadie hace de la misma manera. “Yo puedo cortar una rama que otro dejaría o lo haría de otra manera. Aunque los conceptos básicos hay que tenerlos claros, cada uno tiene un estilo de poda”, asegura Franco.

Diferentes maneras pero conocimientos básicos que nunca deben olvidarse, y que los agricultores tratan de enseñar a jóvenes interesados en sumarse a estos trabajos. De hecho este año la Asociación ha formado a cuatro personas nuevas, de los diez chicos y chicas que se han contratado para la poda.

“Decidieron que querían aprender y estamos encantados porque aunque no van al mismo ritmo, van cogiendo soltura y es primordial que haya gente que quiera aprender el oficio”, afirma.

Entre esos conceptos básicos, uno de los más importantes es saber diferenciar las yemas, si son de hoja o de fruta. “Eso es principal. La de hoja es más puntiaguda. La de fruta es más abultada, redondeada”, matiza.

A partir de ahí la imaginación tiene también un papel fundamental porque la base del éxito es dejar ramas nuevas para el año siguiente y, sobre todo, dejar las yemas de fruta mejor posicionadas.

“A veces te tienes que imaginar que esa yema va a dar una fruta, cómo van a salir, en qué posición, si van a estar muy expuestas a la luz solar o menos y poder reducir la carga para que esa fruta alcance los calibres adecuados, porque si hay muchas, el árbol no podrá con ellas y serán pequeñas”, reconoce Franco, quien explica que han tenido que adaptarse a los cambios del mercado.

“La poda ha cambiado porque el mercado ha cambiado. Antes hacías podas menos agresivas, valía un poco todo, en cuanto al fruto que salía. Daba igual que hubiera más o menos carga porque al final el fruto se vendía prácticamente todo. Ahora el mercado se ha hecho más exigente, requiere productos de más tamaño, consumimos por la vista. La calidad es la misma, pero se busca más grande, el tamaño importa. Por eso hay que hacer podas más artísticas, más exclusivas, con más mimo y cuidado”, continua.

De esta forma se limpia el árbol, se retiran ramas secas y también aquellas afectadas por enfermedades, como el fuego bacteriano. “Esos serían, más o menos, los conceptos básicos que debe aprender alguien que quiera venir a podar frutales. Luego ya hay diferentes variantes, como dejar ramas más largas, más cortas, hacer una poda más pegada o alejada del tronco”, especifica.

El proceso se completa entre junio y julio, con clareos manuales, eliminando el exceso de carga en los árboles, frutas deformes y otras que no valdrán.

“El primer trabajo de clareo empieza en la poda. No se pueden dejar todas las yemas de fruta, porque el árbol no va a poder con todas, no van a crecer lo suficiente, por mucho que abones, que trates...y vas a tener una sobrecarga de trabajo en el clareo manual. Ahora es la clave para ponerse delante del árbol y ver qué quiero coger en mi parcela, cuántos kilos por árbol, cuantas yemas quiero dejar para conseguir la producción óptima. Es difícil pero es la meta”, remarca.

Las herramientas

Al igual que las técnicas de poda han evolucionado, también lo han hecho las herramientas que se usan. Los agricultores trabajan, principalmente, con tijeras de batería. “Antes se hacía con tijeras manuales. Luego pasaron a las de compresor de aire y ahora ya con las de batería, que aguantan todo el día”, explica Franco.

A ella se suma un serrucho, para cortes un poco más agresivos, y “siempre llevamos un bote de desinfección por si tenemos un árbol de fuego bacteriano, una vez que cortas esas ramas, desinfectas la tijera con alcohol”, especifica.

Franco insiste en que la agricultura ha cambiado mucho y por eso recomienda a la gente “que no tenga miedo al trabajo del campo”.  “No hay demasiado interés en aprender a podar, a pesar de que este año sí ha venido gente. Al final es un trabajo como otro cualquiera, que una vez que lo tienes bien asimilado y podas con cierta soltura, está muy bien remunerado, se cobran sueldos muy decentes, pero la gente le tiene un poco de miedo al campo, piensan que aún estás podando como hace 50 años. La agricultura ha evolucionado mucho y la gente tiene que quitarle el miedo. Cada vez hay más tecnología y eso facilita las labores del agricultor y hace que las labores de los temporeros sean más livianas y llevaderas”, dice.

En abril finalizan los trabajos, que este año, en algunas fincas, han ido con algo de retraso debido a las intensas lluvias de este invierno. Los trabajadores cuentan con máquinas con toldos para hacer la poda en la parte alta de los árboles y trabajar con lluvia, pero hay fincas donde no pudieron acceder porque estaban inundadas.

“También hubo días con mucho aire, que nos mojábamos y se mojaba la tijera de batería, y eso nos ha retrasado algo”, reconoce. Eso sí, el buen tiempo de las últimas semanas está ayudando a adelantar el trabajo.

“El viñedo si ha tenido algún problemas más, según me ha dicho el presidente de la Denominación de Origen Bierzo, porque hay terrenos muy arcillosos, pero bueno, sabemos que el tiempo es cambiante y dependemos de él. No es algo nuevo. Este año tocó lluvia, otros años son heladas o nieve, pero vamos lidiando”, finaliza.