Girón, la verdad que emerge del silencio
La identificación por ADN de los restos del guerrillero berciano reescribe su final y culmina décadas de búsqueda, memoria y compromiso personal en Ponferrada
Casi medio siglo después de que se iniciara un proceso marcado por la intuición, la perseverancia y el simbolismo, la ciencia ha confirmado lo que durante años sostuvieron la investigación histórica y la memoria oral: los restos de Manuel Girón han sido identificados mediante pruebas de ADN.
Los datos han sido difundidos por el investigador Santiago Macías a través de sus redes sociales, aportando un nuevo capítulo a la historia del emblemático guerrillero antifranquista del Bierzo.
El origen de una búsqueda personal
La historia arranca a finales de los años setenta, cuando Alfonso Yáñez Seoane, natural de Ponferrada y perteneciente a una familia duramente represaliada por el franquismo, logró autorización para trasladar los restos de Manuel Girón desde el antiguo cementerio del Carmen al de Montearenas. Yáñez, nacido en 1921, había conservado durante años información clave sobre el lugar donde fueron enterrados Girón y Elías Álvarez Carrera, el cabreirés asesinado junto a él.
Exhumaciones en plena transformación urbana
Pero finalmente el traslado de los restos tuvo lugar en un entorno sumamente complejo con el vaciado del cementerio del Carmen, que implicó el movimiento de cientos de nichos y sepulturas.
Los trabajos, iniciados en 1979, no concluyeron hasta junio de 1983, una vez obtenida la autorización municipal firmada por el entonces teniente alcalde José Alonso. Yáñez indicó el punto exacto donde recordaba haber visto las inhumaciones, lo que permitió localizar los restos en el antiguo cementerio civil.
Un depósito provisional que se prolongó 14 años
Los huesos hallados fueron introducidos de manera precaria en un cajón de madera, donde permanecieron durante catorce años. No fue hasta el 5 de febrero de 1997 cuando esos restos fueron trasladados a un nicho del cementerio de Montearenas, adquirido por Antonio Prada Girón, sobrino del guerrillero nacido en Salas de los Barrios. Desde entonces, ese lugar se convirtió en un espacio simbólico de memoria.
La ciencia frente al relato oficial
Según ha explicado Santiago Macías, los estudios antropológicos y forenses han confirmado que Manuel Girón fue asesinado por la espalda y a corta distancia, desmontando la versión oficial que durante décadas habló de un enfrentamiento armado con la Guardia Civil. Las pruebas genéticas han permitido ahora identificar con certeza los restos, cerrando una larga etapa de incertidumbre.
Alfonso Yáñez y el valor del gesto simbólico
Alfonso Yáñez falleció en Ponferrada en julio de 2009 sin llegar a conocer este desenlace. Su iniciativa, emprendida hace más de 45 años, tuvo un profundo valor simbólico en un momento en el que las políticas públicas de memoria aún no existían. Como ha recordado Macías en sus publicaciones, aquel esfuerzo personal anticipó el papel que hoy juega la ciencia al servicio de las víctimas de la represión franquista.
Memoria, investigación y continuidad
La confirmación de la identidad de Girón se incorporará a la próxima edición de El monte o la muerte, obra de referencia sobre la guerrilla antifranquista, que alcanzará su décima edición. Para Santiago Macías, este hallazgo no supone un punto final, sino un paso más en un proceso de investigación que ha ocupado buena parte de su trayectoria y que sigue aportando nuevas claves a la memoria colectiva del Bierzo.
La historia de Manuel Girón, marcada por una vida de lucha y varias muertes simbólicas, suma ahora una certeza científica. Después de dudas, y mucho desconsuelo, se abre la puerta a que sus restos descansen definitivamente en Montearenas, donde desde 1997 ya reposaba una parte de su memoria.