Noche de temor y fuego en Castropodame
La comarca de El Bierzo ha vivido una de sus noches más complicadas de los últimos años. La oscuridad no trajo alivio, sino horas de máxima tensión en el incendio forestal declarado en el entorno de Villaverde de los Cestos, que ya recibe oficialmente la denominación de incendio de Castropodame (#IFCastropodame). Mientras las llamas seguían avanzando sobre un terreno especialmente complejo, decenas de profesionales trabajaban sin descanso para intentar cerrar el perímetro del fuego y evitar que alcanzara nuevas zonas habitadas.
La prioridad durante toda la madrugada ha sido proteger a la población y consolidar un perímetro que permita frenar la progresión del incendio. La incorporación de efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), solicitada por la Junta de Castilla y León ante la gravedad de la situación, ha supuesto un importante refuerzo para un operativo que ha mantenido una actividad ininterrumpida durante toda la noche.
Con las primeras luces del día, el incendio continúa pendiente de evolución y las próximas horas vuelven a presentarse como determinantes para conocer si el esfuerzo realizado durante la madrugada consigue estabilizar un fuego que mantiene en vilo a toda la comarca.
Evacuaciones preventivas y vecinos pendientes del regreso
La evolución del incendio obligó durante la noche al Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi), reunido en la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León, a ordenar la evacuación preventiva de las localidades de Turienzo Castañero y San Pedro Castañero, ambas pertenecientes al municipio de Castropodame.
Alrededor de 200 vecinos tuvieron que abandonar sus viviendas ante la proximidad del fuego. Muchos fueron trasladados a las antiguas escuelas y la Casa del Pueblo de Matachana, donde Cruz Roja habilitó un albergue de emergencia para atender a las personas desalojadas durante una noche marcada por la incertidumbre.
No obstante, según fuentes presenciales consultadas por la Agencia Ical, algunos residentes optaron por permanecer en sus domicilios siguiendo la evolución del incendio, mientras el resto aguardaba noticias sobre la posibilidad de regresar a sus pueblos una vez las condiciones permitan garantizar su seguridad.
La preocupación ha sido constante entre las familias evacuadas, que han seguido durante toda la madrugada las informaciones procedentes del puesto de mando avanzado mientras observaban cómo el resplandor de las llamas iluminaba el horizonte berciano.
Objetivo: proteger los pueblos y cerrar el perímetro
Los esfuerzos del operativo se han concentrado durante toda la noche en impedir que el incendio alcance nuevas zonas habitadas. Los trabajos han estado dirigidos especialmente a proteger Turienzo Castañero, considerada la población con mayor riesgo ante el comportamiento del fuego.
En el dispositivo participan 51 profesionales distribuidos en tres cuadrillas terrestres, tres autobombas, dos bulldózer, dos brigadas helitransportadas ELIF, cuatro agentes medioambientales y dos técnicos, además de otros recursos coordinados desde el operativo autonómico de lucha contra incendios forestales.
La llegada del refuerzo de la UME pretende aumentar la capacidad de trabajo sobre el terreno en un incendio cuyo comportamiento obligó a elevar su nivel de gravedad conforme avanzaba la jornada del miércoles.
El delegado territorial de la Junta en León, Eduardo Diego, explicó durante la noche que "ha bajado la intensidad de las llamas, lo que va a permitir y posibilitar trabajar en la cabeza del incendio, con el fin de proteger la población de Turienzo Castañero e intentar perimetrar el incendio y que en las próximas horas se extinga".
Las condiciones registradas durante la madrugada han permitido a los equipos actuar con mayor intensidad sobre algunos de los sectores más comprometidos, aunque la evolución del viento y de las temperaturas seguirá condicionando la estrategia durante la jornada.
De IGR 1 a IGR 2 en apenas unas horas
La rápida evolución del incendio obligó a la Junta de Castilla y León a mantener activado el Índice de Gravedad Potencial (IGR) 2, después de que inicialmente el fuego hubiera sido clasificado en IGR 1 al estimarse que serían necesarias más de doce horas para lograr su estabilización.
El empeoramiento de la situación y la amenaza directa sobre núcleos habitados hicieron necesaria la adopción de medidas extraordinarias de protección civil, entre ellas la evacuación preventiva de población y la solicitud del apoyo de la Unidad Militar de Emergencias.
La declaración del nivel IGR 2 refleja la existencia de un riesgo serio para personas y bienes no forestales y exige una coordinación reforzada entre todos los organismos implicados en la gestión de la emergencia.
Castilla y León afronta una jornada crítica
El incendio de Castropodame constituye en estos momentos uno de los principales focos de preocupación dentro del complejo escenario que vive Castilla y León, donde permanecen activos cuatro incendios con nivel IGR 2.
Además del fuego berciano, mantienen ese nivel de gravedad los incendios de Burgohondo (Ávila), Rábano de Aliste (Zamora) y el frente procedente de La Mierla (Guadalajara), que amenaza el sur de la provincia de Soria tras arrasar ya más de 30.000 hectáreas.
A ellos se suman otros dos incendios clasificados en IGR 1: el de Brieva, en Segovia, cuya evolución ha mejorado durante la noche, y el declarado en Murias de Ponjos, en el municipio leonés de Valdesamario, donde se prevé que las labores de estabilización superen las doce horas.
Precisamente en Brieva, el director general de Prevención y Extinción de Incendios Forestales, Ángel Sánchez, confirmó que el perímetro del incendio ha evolucionado "bastante bien" durante la noche, lo que permitió proponer la reducción del nivel de gravedad.
Mientras tanto, el consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Pino, activó un dispositivo extraordinario para garantizar la alimentación del ganado de las explotaciones afectadas por ese incendio mediante el suministro de paja, heno y otros forrajes.
La esperanza puesta en las primeras horas del día
Tras una noche de enorme desgaste para los servicios de extinción, el amanecer marca el inicio de una nueva fase en la lucha contra el incendio de Castropodame. El trabajo realizado durante la madrugada para intentar cerrar el perímetro y proteger los núcleos habitados será clave para determinar la evolución de un fuego que continúa activo y cuya estabilización todavía no está garantizada.
Los equipos desplegados mantienen la vigilancia permanente sobre todos los frentes mientras los vecinos desalojados esperan noticias que permitan regresar a sus hogares. La prioridad sigue siendo evitar nuevos avances del incendio y consolidar las líneas de defensa construidas durante una noche en la que el Bierzo volvió a convivir con el temor, el humo y el resplandor de las llamas.