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La 'Quiebra de la luna' funde a Ponsferrata con la leyenda

La 'Quiebra de la luna' funde a Ponsferrata con la leyenda. Foto: Ayto. Ponferrada.
La 'Quiebra de la luna' funde a Ponsferrata con la leyenda. Foto: Ayto. Ponferrada.
La 'Quiebra de la luna' funde a Ponsferrata con la leyenda. Foto: Ayto. Ponferrada.
La 'Quiebra de la luna' funde a Ponsferrata con la leyenda. Foto: Ayto. Ponferrada.
La Plaza del Ayuntamiento de la capital berciana acoge este miércoles el multitudinario evento que da inicio a los días grandes de la Noche Templaria

Ponferrada recupera este miércoles su pasado medieval con la esperada Quiebra de Luna. Será a partir de las 23:30 horas cuando la Plaza del Ayuntamiento se convierta en el escenario principal del evento que da el pistoletazo de salida a los días grandes de la Noche Templaria y reúne a cientos de vecinos y visitantes en el casco antiguo.

Quiebra de la luna

Se dice que la Luna nunca se rompe. Y, sin embargo, en Ponsferrata, hay una noche al año en la que su luz se resquebraja sin hacer ruido.
La Quiebra de la Luna no es la derrota del cielo, sino el instante en que la realidad se funde con la leyenda. A las 23:30, se abrirá una grieta invisible por la que regresan los antiguos guardianes del Temple. Las piedras del castillo despiertan de su largo silencio, las calles olvidan el paso de los siglos, y el tiempo, retrocede hasta volver a aquella época.
Desfile Quiebra de Luna. Foto: Ayto. Ponferrada.
En ese momento, las llaves de la fortaleza dejan de ser un simple metal para convertirse en un voto de confianza. Son entregadas a quienes salvaguardan, no solo un castillo, sino una memoria hecha de fuego y sombras, de juramentos y de esperanza. La ciudad confía, una vez más su corazón, a los caballeros que en un tiempo lejano la custodiaron.
La luna, al quebrarse, lejos de destruirse, se multiplica. Sus fragmentos caen sobre las almenas, se reflejan en las espadas, iluminan los rostros de quienes miran con la misma fascinación que debieron sentir aquellos que, hace siglos, esperaban el regreso de los templarios.
Y durante unas horas, Ponsferrata deja de ser únicamente una ciudad para convertirse en el puente entre la historia y el sueño. Donde cada campanada recuerda que las leyendas no sobreviven porque sean ciertas, sino porque hay una ciudad dispuesta a volver a creer en ellas.