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Claudio Macías, el 'topo' de Columbrianos, encuentra (al fin) sepultura digna

Setenta y siete años después de morir y ser enterrado clandestinamente en el sótano de la casa donde vivió escondido de la violencia fascista, la ARMH ha posibilitado que la familia del guerrillero pueda depositar sus restos en el cementerio de la localidad berciana, donde ya descansan junto a los de su hermana Manuela

La familia de Claudio Macías Fernández ha enterrado en la mañana de este miércoles sus restos junto a los de su hermana Manuela en Columbrianos, según ha confirmado la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. Han tenido que pasar setenta y siete años para dar digna sepultura a uno de los 'topos' del Bierzo, que decidió esconderse de la violencia fascista tanto en el monte como en el sótano de su casa, donde murió y fue enterrado en secreto mientras su familia fingía que había desaparecido en el campo de batalla.

Claudio Macías había sido detenido el 28 de noviembre de 1934 y juzgado por los sucesos revolucionarios del mismo año condenado a 10 años de prisión. El 4 de marzo de 1936 fue declarada su puesta en libertad por la aplicación de los beneficios de la amnistía otorgados por Decreto de 21 de febrero de 1936. Meses después, después del golpe de estado fascita que triunfó en Ponferrada, se fue voluntario, como muchos bercianos, a defender la República, como miliciano antifascista en Asturias, formando parte del regimiento Máximo Gorki.

Trabajos de recuperación de los restos de Claudio Macias por parte de la ARMH. Foto: Cedida por la ARMH.

Enfermo del pulmón

Una vez caído el frente asturiano decidió regresar a su pueblo y conoció de primera mano la extrema violencia aplicada por los golpistas en el municipio de Priaranza del Bierzo. Decidió esconderse, tanto en el monte como en el propio domicilio familiar. Durante años vivió como un “topo”. Finalmente, contrajo una enfermedad pulmonar y decidió su propio destino. Para que sus hermanas no corrieran riesgos pidió que su cuerpo fuera enterrado en su propia casa, dentro de una urna de madera. 

Setenta y siete años después de que su cuerpo fuera inhumado con la máxima discreción en la bodega de la casa familiar, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica exhumó sus restos, que han permanecido custodiados en el laboratorio de la asociación hasta que su familia ha resuelto la posibilidad de darle sepultura en un panteón junto a los de su hermana.

La carta de su hermana al doctor Barcia

La hermana de Claudio, Maximina, escribió una carta al doctor Emilio Barcia, en la que le explicaba la represión que había sufrido su familia. La Asociación La Peñina de Fabero ha proporcionado el documento a la ARMH. Sobre el caso de Claudio afirmaba que había desaparecido en el frente de Asturias y no habían sabido nada de él, manteniendo la coartada de que nunca regresó de la guerra. Este es parte del texto de la carta: 

"Respetable don Emilio Barcia ahí le van los detalles de mis familiares asesinados por los cristianos. Mi marido se llamaba Antonio Hernández Abella y sus hermanos Ángel y Victorino Fernández Abella. Mi hermano Claudio supimos que estuvo en Asturias pero fue desaparecido no hemos sabido nada de él. El otro, Arsenio Matías Fernández tenía dieciséis años para diecisiete lo mataron en Toralín en el medio de una carretera está enterrado en los prados a mano derecha yendo para Toral estaba hecho un escarnio. Mi pobre madre lo ha visto. Los mataban a palos. Luego le daban dos tiros esos cristianos malvados y criminales". 

Carta que la hermana de Claudio, Maximina, escribió al doctor Emilio Barcia, en la que le explicaba la represión que había sufrido su familia. Foto: Cedida por la ARMH.

Un entierro digno en la intimidad familiar

La ARMH le ha entregado a la familia una copia de la carta y otra de los informes arqueológico y forense de la exhumación de los restos de Claudio, que finalmente ha sido enterrado junto a su hermana Manuela en la mañana de este miércoles en la intimidad familiar.