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Entrevista Sara Escudero

"A la hora de hacer el Camino de Santiago con un perro hay que tener en cuenta que pueda vivirlo bien, como tú"

La actriz, cómica y presentadora abulense, Sara Escudero, junto a su perra Phoebe, a su paso por el Bierzo realizando el Camino de Santiago. Foto: César Sánchez.
La actriz, cómica y presentadora abulense, Sara Escudero, junto a su perra Phoebe, a su paso por el Bierzo realizando el Camino de Santiago. Foto: César Sánchez.
La actriz, cómica y presentadora abulense, Sara Escudero, junto a su perra Phoebe, a su paso por el Bierzo realizando el Camino de Santiago. Foto: César Sánchez.
La actriz, cómica y presentadora abulense, Sara Escudero, junto a su perra Phoebe, a su paso por el Bierzo realizando el Camino de Santiago. Foto: César Sánchez.
La actriz, cómica y presentadora abulense, Sara Escudero, junto a su perra Phoebe, a su paso por el Bierzo realizando el Camino de Santiago. Foto: César Sánchez.
La actriz, cómica y presentadora abulense, Sara Escudero, junto a su perra Phoebe, a su paso por el Bierzo realizando el Camino de Santiago. Foto: César Sánchez.
La actriz, cómica y presentadora abulense, Sara Escudero, junto a su perra Phoebe, a su paso por el Bierzo realizando el Camino de Santiago
La actriz y cómica española realiza de nuevo la Ruta Jacobea con su perro y comprueba que en El Bierzo queda mucho por hacer en materia 'dog friendly'

Sara Escudero es muy conocida en España. Cómica, actriz y presentadora, es una cara habitual en la televisión. Pero más allá de su trabajo, Escudero está muy ligada a los perros. Son sus compañeros, sus “guías emocionales” y en estos momentos realiza junto a uno de ellos el Camino de Santiago. Una experiencia que no es nueva y que le sirve también para comprobar cómo evoluciona la ruta en materia dog friendly, de la que es embajadora, algo que ha comprobado estos días durante su paso por el Bierzo.

En estos días están haciendo, de nuevo, el Camino de Santiago acompañada de tu fiel amigo de cuatro patas. Una ruta que conoces bien y que es muy especial, porque fruto de ella nació tu libro ‘El CaNino de Santiago’, cuando lo hiciste acompañada de Nala. ¿Cuántas veces ha hecho la Ruta Jacobea y cómo lo está viviendo?

Este es mi noveno camino ya, y el primero de la pequeña de la casa, que ya tiene un año y ocho meses. El año pasado también lo hice en enero, aunque de una semana más, desde Frómista, 450 kilómetros. Es cuando puedo por agenda y porque vas prácticamente sola y yo por las tardes escribo y trabajo. Es un momento más difícil porque cierran la mayoría de sitios, pero también es muy especial. Soy de Ávila, me gusta caminar con frío, aunque este camino está siendo meteorológicamente más duro, pero como es el primero de Phoebe, pues es muy mágico verla así, descubriendo todo.

Su primera vez en el Camino de Santiago fue casi por casualidad, pero a medida que lo recorrías descubriste mucho más. ¿Qué significa para ti?

Llevaba queriendo hacerlo desde que Nala llegó a mi vida en 2007, pero por entonces solo trabajaba como humorista en bares, no había empezado en la tele. Era planear hacerlo y, ley de Murphy: salía alguna actuación. Y tenía que cogerlas, claro, porque sólo hacía eso. Después vino la tele con Zapeando, la radio, los eventos de empresa, las grabaciones, los monólogos... y la agenda no dejaba hueco. Hasta que en 2016, que Nala ya tenía nueve años, saqué ocho días en julio y dije: ahora sí. Ella estaba perfecta de salud y acostumbrada a hacer mucho ejercicio y teníamos ese viaje de chicas pendiente. Hacer El Camino no fue especial porque me supusiera poder estar más tiempo con ella, pero sí me permitió ser dueña de mi tiempo. Siempre estoy con agendas locas de trabajo y poder sentir la libertad de caminar es maravilloso, y además hacerlo con lo básico. Me hace sentir feliz y mucha paz porque me reafirma algo por lo que siempre abogo: que necesitamos poco en la vida para ser felices.

Uno de tus objetivos es animar a que los establecimientos ‘dog friendly’ vayan creciendo. ¿Qué estás haciendo para ello? 

Lo hago humildemente desde mis redes y en cada medio de comunicación donde me dan voz, ferias donde me llaman para hablar del libro y moderar charlas con organismos y con empresas y, por supuesto, en ‘El CaNino De Santiago’, que es una doble historia: es el paralelismo entre nuestro primer camino de Santiago y nuestra vida juntas. Además colaboro con Turismo De Santiago para promocionar su land ‘Santiguau’, donde los establecimientos que sean ‘dog friendly’ se unen para que el turista sepa y pueda dar con ellos. Y hemos dado charlas con hosteleros para contarles lo que veo que falta, lo que sobra, las cosas amorales que se cometen en
muchos y contarles los pros de sumarse a vivir con perros, que son lo mejor del mundo. 

¿Y los dueños de locales están respondiendo? ¿Cómo les animas a que se unan a ser ‘dog friendly’? Porque supongo que dependerá mucho de si les gustan o no los animales. 

Claro que influye mucho si ya son gente pro animal o no, pero lo maravilloso es ver cuando hoteles que no admitían entienden lo que es admitirlos, lo poco que necesitan invertir y todo lo que ganan. Es aplicar sentido común y exigírselo a los humanos que viajamos con ellos. En general si el de dos patas es sensato, todo irá bien. 

Estos días has hecho las etapas bercianas. En la comarca, ¿hay suficientes establecimientos que acepten perros? 

No. En invierno además es que casi todo está cerrado, tanto los friendly como los que no lo son, pero todavía hay muchísimo margen de mejora, son la minoría. En ciertas zonas demasiado rurales no entienden un vínculo que no sea el ‘uso’ del perro como guardés o para cazar o cosas así, y se nota.

Y desde que hiciste el camino por primera vez, ¿cómo ha evolucionado? 

Va poco a poco mejor, sobre todo en las ciudades y en los pueblos más grandes. Desde mi primer camino hasta este, hay como el triple de opciones. Y sobre todo si lo haces desde Sarria, que es lo más turístico. Ahora falta ir en aumento en sitos más pequeños, o de poblaciones menos transitadas por peregrinos. ¡No perdamos la fe! Yo seguiré aportando mi granito de arena.

¿Hay mucha gente que hace la ruta con sus perros?

También en esto ha aumentado, pero seguimos siendo minoría. Ojo con este tema de animar a hacerlo con ellos sin tener en cuenta ciertas cosas. Si el perro no va a poderlo vivir bien, como tú, no debe hacerlo. Animo a quien esté leyendo esto a que entre en la web de APACA (la Asociación Protectora de Animales del Camino) y de Amigos del Camino de Sarria, porque les hice el año pasado unos vídeos sobre este tema. ¡Y son muy útiles! Han evitado disgustos y han traído “perregrinos” que sí debían vivirlo.

No sé si para completar la ruta necesitas recurrir a algún amigo que te permita descansar en su casa o realmente hay espacios suficientes para poder hacerlo acompañada de tu perro. 

La logística hay que preverla bien porque no sólo es el dormir sino su comida. Que no te la puedes llevar a cuestas, has de ir sitio por sitio. Si te quedas en apartamentos, pisos o casas, siempre es más fácil porque vas al súper y se la haces en tu cocina. Si te quedas en pensiones, hoteles u hostales pues te toca ir a restaurantes donde te la puedan preparar. También hay que tener en cuenta que te toca hacer etapas un poco más irregulares, sobre todo en invierno, y puedes llegar a tener que hacer etapas muy largas y otras muy cortas para dar con los alojamientos donde los admitan. Y obvio que afecta al presupuesto y la logística porque los hostales, hoteles o casas que los admiten no valen lo que un albergue y albergues son pocos los que tienen habitaciones privadas donde los puedas tener contigo. La filosofía de ir parando en el albergue sin reservar, con ellos no vale. Hay que tener todo reservado. Este es quizá el cambio de paradigma mayor a la hora de hacerlo con ellos. No puedes arriesgarte a ir a un sitio que no los quiera.

Los perros son para ti una parte importantísima de tu vida. Nala y Zuri siempre te acompañan, aunque sea desde otra dimensión, y en la tierra Phoebe y Otto están a tu lado. ¿Qué supone para ti compartir tu vida con estos animales?

Todo. Lo son todo. Son mis guías emocionales en la vida. No sé vivir sin ellos. Son lo mejor y más puro del mundo.

Creo que tienes en marcha otro libro. 

El de Zuri, sí. Estoy en ello en este viaje precisamente. Un linfoma me la arrebató en tres semanas en diciembre de 2023 y el camino del 2024, que teníamos cerrado para hacer juntas ese febrero, lo hice con y por ella, pero no pude tocar una sola tecla. Y el año pasado tampoco pude. El dolor bloquea la creatividad y además me pasaron más cosas y no pude. Así que espero poder hacer su cuento este camino. Se llamará ‘Legado de una dragona’.

Acabamos de cerrar la Navidad y seguro que son muchas las casas donde los Reyes Magos han dejado a un perro. Y el mensaje que debemos siempre repetir es que tener un animal es una responsabilidad y es para siempre. 

Es que no son cosas, es que no se tienen: se vive con ellos. Y si no se está dispuesto o no se puede tener el tiempo que requieren... pues no debes dar el paso. Vivir con ellos modifica tus rutinas, sobre todo, si no has vivido con perros antes. Y si no se estás dispuesto a que ocurra, es decir, si no son tu prioridad, ámalos de lejos. Pido por favor a los padres y madres que no sucumban ante el enamoramiento de sus peques al ver cachorros si la vida de ese perro no va a ser la que necesita. Y no los humanicemos, por favor. Que son perfectos así, siendo perros.