España se cita con Bélgica para ajustar cuentas con su pasado en el Mundial
La selección española masculina de fútbol se jugará este viernes (21:00 horas) el pase a las semifinales del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá en un cruce con una fuerte carga competitiva e histórica. El equipo de Luis de la Fuente se medirá a Bélgica en los cuartos de final del torneo con el objetivo de seguir avanzando en la gran cita internacional y, al mismo tiempo, saldar una cuenta pendiente que se remonta a hace cuatro décadas, cuando los belgas apartaron a España del Mundial de México 1986 en una eliminatoria resuelta desde el punto de penalti.
El choque, fijado en Los Ángeles, reunirá a dos selecciones con un amplio historial de enfrentamientos y devolverá al primer plano un precedente que sigue ocupando un lugar destacado en la memoria del fútbol español. La actual campeona de Europa llega al partido impulsada por su buen momento competitivo, por el crecimiento que ha mostrado a lo largo del campeonato y por una plantilla que ha completado sin contratiempos la preparación del duelo. Enfrente estará una Bélgica revitalizada, convertida en uno de los equipos más peligrosos del torneo tras dejar atrás las dudas de la fase inicial.
Un rival histórico para un cruce con aroma a revancha
España y Bélgica volverán a cruzarse en un Mundial por tercera vez. Será, además, el vigesimocuarto enfrentamiento entre ambas selecciones, una rivalidad con numerosos capítulos y con un balance favorable al combinado español en el cómputo global reciente. La selección española suma doce victorias frente al conjunto belga y encadena cinco triunfos consecutivos en sus últimos enfrentamientos, aunque el precedente más cercano entre ambos se remonta ya a septiembre de 2016.
Aquel partido terminó con victoria española por 0-2, con un doblete de David Silva, en el estreno de Julen Lopetegui como seleccionador nacional y con Roberto Martínez al frente de Bélgica. Desde entonces no han vuelto a medirse, de modo que el duelo de este viernes servirá también para actualizar una rivalidad de largo recorrido entre dos selecciones con tradición en las grandes competiciones.
Pero el verdadero peso simbólico del partido no se encuentra en ese último antecedente, sino en lo ocurrido en el Mundial de México 1986. Aquel cruce de cuartos de final se ha mantenido durante décadas como una de las grandes decepciones de España en una Copa del Mundo y ahora reaparece como telón de fondo de una eliminatoria que puede reabrir viejos recuerdos.
México 1986, la herida que sigue abierta
El precedente más doloroso entre España y Bélgica en una fase final mundialista se produjo en el verano de 1986. El equipo entrenado entonces por Miguel Muñoz llegaba a los cuartos de final con el impulso de haber firmado una actuación brillante en octavos, donde había goleado a Dinamarca por 5-1 con cuatro tantos de Emilio Butragueño. Aquella selección española, subcampeona de Europa dos años antes, alimentaba grandes expectativas y soñaba con pelear por todo en México.
Sin embargo, Bélgica frustró ese camino. El conjunto centroeuropeo se adelantó en la primera mitad gracias a un gol de Jan Ceulemans y obligó a España a remar contracorriente durante buena parte del encuentro. Juan Señor logró equilibrar el marcador en la recta final, pero el empate no evitó que la eliminatoria se resolviera en la tanda de penaltis. Allí, los belgas estuvieron impecables con sus cinco lanzamientos, mientras la parada de Jean-Marie Pfaff a Eloy Olaya inclinó definitivamente el pase hacia el lado de los ‘Diablos Rojos’, que alcanzaron las semifinales para enfrentarse a la Argentina de Diego Armando Maradona.
Aquel tropiezo quedó marcado como uno de los capítulos más amargos de la historia reciente de la selección española y es el principal antecedente emocional del encuentro que se disputará ahora en el Mundial de 2026. El partido de este viernes ofrece a España la posibilidad de dejar atrás ese recuerdo con una victoria que tendría un doble valor: deportivo por el billete a semifinales y simbólico por el contexto del rival.
Una cuenta pendiente con más capítulos
La relación competitiva entre ambas selecciones no se agota en México 1986. España logró una pequeña compensación cuatro años después, en el Mundial de Italia 1990, donde se impuso a Bélgica por 2-1 en la fase de grupos. Los goles de Míchel y Górriz permitieron entonces al combinado español desquitarse parcialmente de la eliminación sufrida cuatro años antes, aunque el peso de aquel cruce de cuartos nunca desapareció del todo.
La historia entre ambos equipos también incluye otros episodios relevantes. Bélgica derrotó a España por 2-1 en la Eurocopa de 1980 y, además, el primer enfrentamiento entre ambos se produjo en los Juegos Olímpicos de Amberes, con victoria belga por 3-1. Todo ello dibuja una rivalidad con décadas de recorrido y con momentos de distinto signo, aunque es el duelo de México el que sigue funcionando como referencia inevitable cada vez que los dos combinados se cruzan en un gran torneo.
La Roja llega con todo a disposición
Más allá del componente histórico, España afronta la eliminatoria en un momento de notable solidez. La selección completó este jueves su último entrenamiento antes de medirse a Bélgica y lo hizo con la mejor noticia posible para el cuerpo técnico: los 26 internacionales trabajaron con normalidad y estarán disponibles para el encuentro de cuartos de final.
Luis de la Fuente dirigió la sesión en el estadio de Los Angeles Galaxy sin sobresaltos físicos ni contratiempos de última hora, una circunstancia que le permite preparar el partido con toda la plantilla a su disposición. La presencia de todos los jugadores en el tramo decisivo del torneo refuerza el escenario con el que España encara el cruce y ofrece al seleccionador un amplio margen para ajustar los últimos detalles tácticos de una cita de máxima exigencia.
El combinado nacional aterriza en este partido respaldado por una trayectoria convincente en las eliminatorias. Primero resolvió con autoridad su enfrentamiento ante Austria y después superó a Portugal en un duelo de gran exigencia competitiva, confirmando una evolución ascendente en el campeonato. El equipo ha ofrecido equilibrio, capacidad para gobernar los partidos y una estructura cada vez más sólida, elementos que han disparado la confianza en torno a sus opciones de pelear por el título.
Un equipo en crecimiento y una prueba de máxima exigencia
La selección española ha alcanzado los cuartos de final con la sensación de haber ido afinando su mejor versión a medida que avanzaba el torneo. La propuesta de Luis de la Fuente ha mantenido una identidad reconocible, basada en la intención de dominar el balón, imponer un ritmo alto y sostener la iniciativa ofensiva sin descuidar el orden defensivo. Esa combinación le ha permitido resolver con autoridad dos eliminatorias de peso y presentarse en Los Ángeles con la convicción de que puede competir contra cualquiera.
Enfrente aparecerá, sin embargo, una Bélgica reforzada. El conjunto belga ha dejado atrás las dudas del arranque del campeonato y se presenta como uno de los rivales más peligrosos del cuadro. Su crecimiento durante el Mundial ha quedado refrendado por su victoria ante Estados Unidos, un resultado que elevó su cotización y confirmó su capacidad para golpear con contundencia en un cruce directo.
España, por tanto, se medirá a un adversario con recursos, experiencia y poder ofensivo, en un encuentro que exigirá máxima concentración y acierto en las áreas. El premio es enorme: un puesto entre las cuatro mejores selecciones del planeta y la posibilidad de seguir soñando con un título mundial que la generación de Luis de la Fuente quiere disputar hasta el final.
Noventa minutos para volver a una semifinal
La eliminatoria frente a Bélgica se presenta como uno de los grandes exámenes del torneo para la selección española. Más allá del componente emocional de medirse al rival que la apartó del Mundial de 1986, el encuentro supone una oportunidad de enorme alcance para confirmar el peso competitivo de un grupo que ha dado un paso adelante desde la conquista de la Eurocopa.
España llega a los cuartos con una plantilla enchufada, con todos sus efectivos disponibles y con la sensación de haber construido un bloque fiable en el momento decisivo del campeonato. Bélgica, por su parte, pondrá a prueba esa candidatura en una noche de máxima exigencia, en la que el pasado y el presente se entrelazarán sobre el césped de Los Ángeles.
La ‘Roja’ se encuentra así ante una cita con varias capas de significado: la del presente inmediato, que pasa por alcanzar las semifinales del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá; la del crecimiento de un grupo que aspira a instalarse entre la élite de forma sostenida; y la de una vieja herida que, cuarenta años después, vuelve a aparecer en el horizonte con forma de cuartos de final.