La Bañeza vuelve a rugir
La Bañeza volvió a convertirse este sábado en una gran tribuna a cielo abierto. El rugido de las motos, las calles abarrotadas y el ambiente de fiesta acompañaron una jornada en la que los pilotos apuraron sus opciones para colocarse en las mejores posiciones de cara a las carreras del domingo. La LXV edición del Gran Premio de Velocidad Ciudad de La Bañeza avanzó así hacia su día grande con la ciudad volcada con una de sus citas más esperadas.
La jornada, sin embargo, quedó marcada por el accidente registrado a última hora de la tarde en pleno circuito urbano. Dos motocicletas colisionaron durante la competición y, tras el impacto, alcanzaron también a varias personas que se encontraban junto al recorrido. El balance fue de nueve heridos, atendidos por el dispositivo preventivo de Cruz Roja desplegado con motivo del Gran Premio. La Policía Local y la Guardia Civil de Tráfico también acudieron al lugar.
La ciudad, tomada por las motos
Mucho antes de que comenzaran los entrenamientos, La Bañeza ya había asumido el papel de capital del motociclismo. Las terrazas llenas, los aficionados ocupando las zonas habilitadas junto al trazado y el constante movimiento de pilotos, equipos y seguidores volvieron a dibujar una estampa inseparable del Gran Premio.
La cita espera reunir durante todo el fin de semana a decenas de miles de personas llegadas desde distintos puntos de España y del extranjero. El impacto se deja notar también fuera del circuito, con hoteles, restaurantes y comercios afrontando uno de los fines de semana de mayor actividad del año.
Cronómetros para decidir la parrilla
Sobre el asfalto, los protagonistas fueron los pilotos de las cuatro categorías que forman parte del programa de esta edición: Clásicas 2T, GP 125/Moto3, Clásicas 4T y EuroTwins.
Las sesiones cronometradas permitieron a los participantes buscar sus mejores tiempos en un trazado que no concede margen para el error. Cada curva, cada frenada y cada adelantamiento adquieren una dimensión especial en un circuito urbano donde el público se encuentra prácticamente pegado a la acción.
El sábado sirvió así para dejar encauzadas las posiciones de salida de las carreras del domingo, cuando llegará el momento de la verdad y los pilotos deberán transformar los tiempos de los entrenamientos en resultados.
Un circuito que vuelve a ser una fiesta
La Bañeza volvió a demostrar por qué su Gran Premio mantiene un lugar especial dentro del calendario del motociclismo español. La carrera, con una historia que se remonta a 1954, conserva el carácter de las grandes pruebas urbanas y mantiene una conexión poco habitual entre pilotos, aficionados y ciudad.
Durante toda la jornada, las motos clásicas compartieron protagonismo con las máquinas de competición más actuales, mientras las calles se llenaban de aficionados dispuestos a no perderse ninguna vuelta.
El recuerdo de Abel, presente
El Gran Premio había arrancado el viernes con un emotivo homenaje a Abel Ramos Falagán, antiguo vicepresidente del Moto Club Bañezano y una figura estrechamente ligada durante años a la organización de la prueba.
Ramos falleció el pasado verano mientras colaboraba en las labores de apoyo durante los incendios forestales. Junto a él perdió la vida Jaime Aparicio. El recuerdo de ambos volvió a estar presente este fin de semana entre los integrantes del Moto Club, familiares, amigos, pilotos y aficionados.
Una motocicleta y un automóvil que pertenecieron a Abel se convirtieron en uno de los símbolos del homenaje. Sobre la carrocería del vehículo, numerosos asistentes dejaron firmas, mensajes y dedicatorias, transformándolo en un recuerdo colectivo que acompañará al Gran Premio durante estos días.
Una tarde empañada por el accidente
La celebración se vio alterada a las 18:29 horas, cuando dos motocicletas colisionaron en el circuito urbano, a la altura del número 54 del Paseo del Jardín. Tras el choque, las motos alcanzaron también a personas que se encontraban en la zona del recorrido.
El dispositivo preventivo de Cruz Roja intervino para atender a los afectados, mientras Policía Local y Guardia Civil de Tráfico fueron movilizadas tras recibir el aviso.
El accidente introdujo un punto de preocupación en una jornada que hasta entonces había transcurrido marcada por el ambiente festivo y la pasión por las dos ruedas.
Todo queda para el domingo
Con los entrenamientos ya completados, La Bañeza encara este domingo la jornada decisiva de la LXV edición. El programa arrancará con los calentamientos y continuará con las cuatro carreras: Clásicas 4T, Clásicas 2T, EuroTwins y GP 125/Moto3.
La primera salida está prevista para las 11.00 horas y la última, correspondiente a GP 125/Moto3, llegará a las 14.00 horas. Media hora después se celebrará la entrega de trofeos.
Será entonces cuando el Gran Premio vuelva a medir a sus protagonistas sobre un trazado que este fin de semana vuelve a ser escenario de competición, tradición y memoria. La Bañeza ya ha hecho sonar los motores. Ahora solo queda conocer quién consigue llevarse la gloria.