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15M en CYL

15M en León: jornada tranquila y votantes madrugadores

Jornada electoral en Valladolid
Normalidad en los colegios electorales leoneses en un día frío y soleado en el que Castilla y León vota en solitario

La jornada electoral se desarrolla con normalidad en la provincia de León, donde los colegios electorales abrieron sin incidencias en un día frío pero soleado que ha animado a los ciudadanos a acercarse a las urnas desde primera hora. La comunidad autónoma celebra este 15 de marzo elecciones en solitario, lo que vuelve a situar a Castilla y León en el foco político nacional.

En la capital leonesa, uno de los puntos de votación instalados en el Centro de Idiomas registró desde primera hora la presencia habitual de apoderados e interventores de distintos partidos, muchos de ellos veteranos en este tipo de citas. Algunos repiten elección tras elección, convirtiendo la jornada en un reencuentro entre representantes de diferentes formaciones.

En ese mismo colegio, un representante de Vox fue uno de los primeros en votar acompañado de su hija, a la que fotografió mientras depositaba la papeleta en la urna.

Apoderados veteranos y primeras papeletas

Entre los encargados de supervisar el proceso en León se encuentra un antiguo director de oficina bancaria que ejerce como apoderado del Partido Popular desde hace décadas. El hombre abandona cada vez que hay elecciones la residencia en la que vive para cumplir con esta tarea.

También una concejala del PSOE de la capital desempeña labores de apoderada, algo que hace desde que alcanzó la mayoría de edad y que incluso le ha permitido votarse a sí misma en dos elecciones municipales distintas, una con el anterior alcalde socialista y otra con el actual.

En otros puntos de votación de la ciudad, como el colegio situado en la Delegación Territorial de la Junta, la mañana arrancó con menor afluencia de votantes. Allí apenas se registraron papeletas en las primeras horas y no se vio votar a ningún joven hasta pasadas las once de la mañana.

Profesionales que votan antes de trabajar

En algunos municipios de la provincia sí hubo votantes muy madrugadores. En el Ayuntamiento de Cabañas Raras, la propietaria de uno de los dos bares del pueblo acudió a las nueve en punto para depositar su papeleta antes de comenzar la jornada laboral.

En la misma localidad, otro vecino estrenó la urna diez minutos después en el colegio electoral habilitado en la Casa de la Cultura de Cortiguera.

La escena se repitió en otros lugares de la provincia con profesionales que compatibilizan su jornada laboral con el derecho al voto, como trabajadores de medios de comunicación o del sector hostelero.

Historias habituales de una jornada electoral

Como ocurre en cada cita con las urnas, los colegios electorales dejan anécdotas de todo tipo. Desde ciudadanos que olvidan el DNI y tienen que regresar a casa para poder votar hasta quienes preguntan a los miembros de la mesa si su hijo pequeño puede introducir la papeleta en la urna.

También se registró una incidencia en un colegio electoral de la capital donde la ausencia de rampa obligó a que algunas religiosas de edad avanzada que acudieron en silla de ruedas fueran ayudadas por voluntarios para poder acceder al interior y ejercer su derecho.

A las puertas de los centros, las conversaciones breves reflejan el ambiente de la jornada. “¿Ya cumpliste?”, preguntaba un hombre a otro a la salida de un colegio electoral. “Ya está. A esperar a las próximas”, respondía el votante antes de despedirse.

Una “fiesta de la democracia” en toda la comunidad

La escena se repite en toda Castilla y León, donde miles de ciudadanos participan a lo largo del día en lo que muchos denominan la “fiesta de la democracia”. Cada votante mantiene su propia rutina: algunos acuden tras pasear al perro o comprar el pan, otros lo hacen con ropa deportiva antes de salir a correr o en bicicleta, mientras que muchos esperan a la salida de misa o a la hora del vermú.

Las generaciones también se mezclan en las urnas. En Valladolid, por ejemplo, una mujer de 85 años acudió a votar ayudada por un andador, mientras que jóvenes de 18 años estrenaban su derecho al voto acompañados por sus familias.

El denominador común es la participación en una jornada en la que los ciudadanos ejercen su derecho a decidir el futuro político de la comunidad.