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El antiguo Hotel Cortes de León acelera su transformación con obras ya visibles para convertirse en un gran complejo educativo sanitario

El antiguo Hotel Cortes de León acelera su transformación con obras ya visibles para convertirse en un gran complejo educativo sanitario.
El antiguo Hotel Cortes de León acelera su transformación con obras ya visibles para convertirse en un gran complejo educativo sanitario.
El antiguo Hotel Cortes de León acelera su transformación con obras ya visibles para convertirse en un gran complejo educativo sanitario.
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El edificio, cerrado desde 2011 y símbolo del abandono en el área metropolitana, muestra un importante avance en su rehabilitación con andamios, trabajos de limpieza y la remodelación de antiguos espacios hoteleros que darán paso a un centro de Formación Profesional sanitaria y una residencia de estudiantes

Quince años después de convertirse en uno de los inmuebles abandonados más representativos del entorno de León, el antiguo Hotel Cortes de León ya ofrece una imagen completamente distinta. La transformación del edificio ya es visible para quienes circulan por la zona de los Altos de Nava, donde el despliegue de andamios, los trabajos de limpieza y la actividad de los operarios evidencian que la rehabilitación del inmueble ha entrado en una nueva fase.

El edificio, de ocho plantas y unos 8.000 metros cuadrados de superficie, permanece rodeado por un amplio dispositivo de obra que confirma el avance de un proyecto destinado a recuperar un espacio que durante años permaneció vacío y deteriorado.

Además de la instalación de estructuras auxiliares sobre parte de la fachada, también son ya evidentes las labores de acondicionamiento en las zonas exteriores. Los trabajos incluyen la retirada de vegetación acumulada durante años, la limpieza del entorno y la reorganización de áreas que en su etapa como hotel estaban destinadas al uso de los clientes y que ahora serán adaptadas para responder a las necesidades del futuro complejo educativo.

Del uso hotelero a un campus especializado

La actuación permitirá cambiar por completo la función del edificio. El establecimiento, que durante años fue un hotel de cuatro estrellas, pasará a albergar un centro dedicado a la Formación Profesional de la rama sanitaria junto con una residencia para estudiantes.

La intervención contempla una redistribución integral de los espacios interiores para adaptarlos a un uso docente. Las futuras instalaciones incluirán aulas, laboratorios, dependencias de formación y zonas comunes destinadas al aprendizaje, mientras que las 111 habitaciones originales serán remodeladas para convertirse en alojamiento para estudiantes, tanto del nuevo centro como del cercano Campus de Vegazana.

La ubicación del inmueble, próxima al Complejo Asistencial Universitario de León y al campus universitario, ha sido uno de los factores determinantes para impulsar un proyecto orientado a la formación de futuros profesionales sanitarios.

Una inversión cercana a 1,5 millones de euros

La rehabilitación cuenta con una inversión próxima a 1,5 millones de euros y está promovida por un grupo educativo con sede en Madrid, que prevé poner en funcionamiento las nuevas instalaciones durante el curso académico 2027-2028.

Cuando el complejo alcance su plena actividad, las previsiones apuntan a la creación de al menos una treintena de puestos de trabajo directos, vinculados tanto a la actividad docente como a la gestión de la residencia.

El Ayuntamiento de Villaquilambre colabora en la tramitación administrativa necesaria para facilitar el desarrollo de una actuación que supondrá la recuperación de uno de los inmuebles más conocidos del área metropolitana leonesa.

Del abandono al inicio de una nueva etapa

El edificio cerró definitivamente sus puertas en 2011 como consecuencia de la crisis que afectó al sector hotelero. A partir de ese momento comenzó un largo periodo de deterioro durante el cual el inmueble sufrió continuos actos de vandalismo, el expolio de buena parte de sus instalaciones y hasta un incendio provocado.

Tras el cierre, gran parte del equipamiento del hotel fue vendido mediante subastas, mientras que el edificio permanecía sin uso y cambiaba de propietarios a través de diferentes operaciones inmobiliarias. Su estado de conservación fue empeorando con el paso de los años hasta convertirse en uno de los ejemplos más visibles de degradación urbana en el entorno de León.

La operación de adquisición por parte del actual grupo inversor se cerró finalmente por un importe inferior al que llegó a solicitarse en anteriores procesos de venta, debido al importante deterioro técnico que presentaba el inmueble.

Un edificio con historia en el área metropolitana

El Hotel Cortes de León abrió sus puertas en 1995 impulsado por un grupo de inversores gallegos y durante años se convirtió en uno de los establecimientos hoteleros de referencia de la provincia. Su característica fachada acristalada de color azul y su proximidad a la antigua discoteca Baroke lo situaron entre los espacios más conocidos del ocio y la hostelería leonesa.

Posteriormente fue gestionado por el grupo burgalés Tudanca hasta su cierre definitivo. Desde entonces, el edificio pasó de representar uno de los iconos de la expansión hotelera del área metropolitana a convertirse en una construcción abandonada cuya recuperación parecía cada vez más lejana.

Hoy, la presencia de andamios, maquinaria y operarios trabajando tanto en la estructura como en el entorno exterior confirma que esa etapa comienza a quedar atrás. Las antiguas terrazas, accesos y espacios concebidos para el tránsito y el ocio de los clientes del hotel están siendo objeto de una profunda reconversión para integrarse en un proyecto educativo que aspira a devolver actividad a uno de los edificios más reconocibles de la entrada norte de León.