El "asqueroso" (e insalubre) 'Jardín poético'
Mugre, espacios verdes abandonados, mobiliario urbano destrozado, vallas de obra tiradas en el interior de la zona verde, fuentes que no funcionan, iluminación inservible, basura, suciedad y hasta un par de zapatos abandonados.
Este es el "asqueroso" aspecto, según relatan sus usuarios, que presenta el 'Jardín poético', en el mismo centro de la ciudad.
A pocos metros de la antigua estación de Matallana, en pleno corazón de León, el espacio que hace quince años fue concebido como una nueva puerta de entrada al casco histórico y al corazón urbano ha perdido todo el atractivo con el que nació. Los vecinos describen un parque en el que la falta de mantenimiento resulta evidente tanto en las zonas ajardinadas como en el mobiliario urbano.
"No sabemos si la responsabilidad es municipal o de Adif, pero la realidad es que este parque está lleno de suciedad y es asqueroso cuando podía ser una maravilla", resume uno de los usuarios habituales.
El deterioro alcanza a bancos, jardines y elementos ornamentales
La degradación afecta prácticamente a todos los elementos que forman parte del recinto. Los bancos presentan tablones rotos, la vegetación crece de forma desordenada en distintos puntos, el barro y los charcos sustituyen en algunos rincones al césped y la fuente ornamental permanece fuera de servicio desde hace años.
Entre los símbolos más llamativos del parque figura el reloj de agua, una de las piezas singulares con las que fue concebido este espacio, que lleva largo tiempo sin funcionar. A ello se suma la presencia de basura acumulada, restos de obras, vallas metálicas abandonadas y un sistema de iluminación que los usuarios consideran inoperativo.
Quienes frecuentan diariamente la zona lamentan que la imagen actual resulte impropia de un parque situado en uno de los accesos al centro histórico de León y junto a una infraestructura ferroviaria de especial relevancia.
Un proyecto que nació para transformar la zona
El 'Jardín poético' fue inaugurado en 2011 dentro de la actuación de reurbanización del entorno de la estación de Feve, una intervención que transformó completamente la antigua explanada donde durante años se ubicó el histórico bar Hullero.
El proyecto pretendía crear un espacio de estancia y paseo combinando zonas verdes con elementos vinculados a la historia ferroviaria y a la cultura leonesa. El jardín incorporó bancos, una antigua grúa ferroviaria restaurada, un reloj de agua diseñado por Félix Gordillo y diversos fragmentos de la obra del poeta Antonio Gamoneda, grabados sobre el pavimento.
Durante la inauguración, el entonces presidente de Feve, Ángel Villalba, destacó que la grúa simbolizaba "el empeño de tantos trabajadores de Feve durante muchos años", mientras avanzaba que la transformación exterior tendría continuidad con la remodelación del edificio de viajeros.
En aquel acto también participó el entonces alcalde de León, Francisco Fernández, junto al propio Antonio Gamoneda, cuya obra quedó integrada de forma permanente en el nuevo espacio urbano.
El optimismo de 2011 frente a la realidad actual
La inauguración estuvo marcada por el optimismo sobre el futuro del nuevo jardín.
"Viví 35 años a 50 metros de aquí, mi vida se regía por el sonido de la campana del tren que salía a las ocho de la mañana e iba a buscar a mi mujer a Boñar", recordó entonces Antonio Gamoneda durante el acto de apertura.
El escritor añadió que "este lugar se va a convertir en uno de los puntos más atractivos de León para estar, pasear o simplemente como zona de paso".
Quince años después, esa previsión contrasta con la situación que describen quienes utilizan el parque a diario.
La incógnita sobre el mantenimiento
Para los usuarios el deterioro mantiene la incertidumbre sobre quién debe asumir el mantenimiento cotidiano del recinto. Los usuarios reconocen desconocer si la conservación corresponde al Ayuntamiento de León, a Adif o a otro organismo vinculado a los terrenos ferroviarios, aunque consideran que esa cuestión administrativa "no puede servir de explicación" para el estado que presenta el parque.
Mientras tanto, la suciedad, la mugre, el mobiliario deteriorado y la falta de conservación continúan deteriorando un espacio que nació con una inversión superior al millón de euros para convertirse en uno de los lugares más representativos del nuevo entorno de Matallana y que hoy simboliza, para muchos vecinos, una oportunidad desaprovechada.