Las últimas gafas de la ciudad se esconden en la tienda de Casa Botines
La mañana de este histórico 12 agosto, el día del esperado eclipse solar, las calles de León aparecían abarrotadas. Se encontraban tanto los turistas, que venían desde lejos a disfrutar de la ciudad leonesa horas antes de tomar asiento para observar el eclipse, como aquellos 'cazurros' que buscaban entre las diferentes farmacias y ópticas algún par de gafas con el que poder hacerse. Estos rezagados terminaban llegando a la misma conclusión: no quedan gafas.
Un atisbo de esperanza
En ese contexto de desesperanza, que amenazaba a los despreocupados con ver el eclipse a través de una espumadera, aparecía la Casa Botines de Gaudí, en pleno centro de León, siendo uno de los pocos lugares donde poder encontrar las necesarias gafas para ver el eclipse a escasas horas del inicio de evento
Justo en frente, al entrar por la puerta principal, encima del mostrador de la tienda del museo, destaca el bote de plástico que puede salvar la tarde (y la retina) a muchos de esos leoneses despistados que deambulaban por las calles buscando un atisbo de esperanza.
La seguridad ante todo
El Instituto Geográfico Nacional establece que deben estar certificadas conforme a la norma EN ISO 12312-2:2015 y contar con marcado CE cuando se hayan adquirido en la Unión Europea.
Las autoridades sanitarias recuerdan que unas gafas de sol convencionales no sirven para observar el Sol. Tampoco son seguros métodos caseros como radiografías, cristales ahumados o filtros improvisados. La observación directa sin protección puede causar lesiones oculares graves e irreversibles.
Las gafas deben encontrarse además en perfecto estado, sin arañazos, roturas o desperfectos. El IGN recomienda utilizarlas durante todas las fases en las que el Sol no esté completamente oculto.