Cielo cubierto, tormentas y aviso amarillo marcan el inicio de semana en León
La Aemet prevé inestabilidad hasta el miércoles con lluvias y descenso térmico con un inicio de semana marcado por la 'alerta amarilla'
La provincia de León inicia la semana bajo la influencia de la inestabilidad atmosférica. La Agencia Estatal de Meteorología mantiene activado el “aviso amarillo por tormentas” en la cordillera cantábrica leonesa y en la comarca de El Bierzo, en una franja horaria comprendida entre las 15.00 y las 21.59 horas.
Según la previsión, estos episodios tormentosos podrían ir acompañados de “rachas fuertes o muy fuertes de viento y ocasionalmente de granizo”. Las temperaturas se moverán entre los 8 grados de mínima y los 20 de máxima en la capital, con un ambiente variable que alternará nubes y claros durante la mañana antes del aumento de la nubosidad por la tarde.
Martes: continuidad de la inestabilidad
De cara al martes, el tiempo seguirá siendo cambiante, con intervalos nubosos y probabilidad de chubascos dispersos, especialmente en zonas de montaña. Las temperaturas experimentarán ligeras variaciones, con mínimas en torno a los 7 grados y máximas que alcanzarán los 19 grados.
Aunque no se esperan avisos activos como los del lunes, la atmósfera continuará inestable, lo que podría traducirse en precipitaciones ocasionales a lo largo de la jornada.
Miércoles con ligera mejoría
El miércoles tenderá a estabilizarse la situación meteorológica en la provincia, con predominio de cielos poco nubosos o con nubes altas. Las precipitaciones serán menos probables, limitándose a áreas montañosas de forma aislada.
En cuanto a los termómetros, se prevé un ligero ascenso de las temperaturas, con mínimas cercanas a los 6 grados y máximas que podrían situarse en torno a los 22 grados, dejando un ambiente más templado en comparación con el inicio de la semana.
Semana marcada por la variabilidad
La evolución prevista por la Aemet apunta a un arranque de semana marcado por la inestabilidad y los fenómenos tormentosos, seguido de una progresiva mejoría a medida que avancen los días, aunque sin descartar cambios bruscos propios de la primavera.