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La cruda realidad de los 'niños brujo' de Benin llega a León de la mano de Alimerka

Izda. a dcha.: Pedro Tardón, presidente de la Asociación Solidaridad con Benín; Maite Robles, delegada Manos Unidas en León; Vera López, concejala de Juventud y Bienestar Social del Ayuntamiento de León; Auguste Agounkpé; Antonio Blanco, director Fundación Alimerka; Juan Antonio Orozco, gerente territorial de Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León; Eva Alonso, directora de la unidad de intervención educativa de Servicios Sociales de León y Pedro Lechuga, decano del colegio de periodistas de Castilla y León. Foto: Fundación Alimerka

La Fundación Alimerka colabora desde el año 2008 con centros nutricionales de Benín para apoyar a menores en situación de extrema vulnerabilidad, incluidos aquellos estigmatizados como “niños brujos”

La Fundación Alimerka ha organizado un desayuno informativo con Auguste Agounkpé, hermano capuchino y director de la ONG Franciscanos-Benin, referente en la defensa de los menores señalados como “niños brujos” en el norte del país africano, con el fin de profundizar en la realidad que viven los niños acusados de brujería. Durante el encuentro, celebrado este jueves en la Colegiata de San Isidoro de León, también intervinieron Antonio Blanco, director de la Fundación Alimerka, y Pedro Tardón, presidente de la Asociación Solidaridad con Benín. 

El hermano Auguste Agounkpé ha desempeñado un papel decisivo en la aprobación de la ley que prohibió el infanticidio ritual en 2015 y en el desarrollo de campañas educativas para combatir la superstición en áreas rurales. Su trabajo combina la incidencia legal, la sensibilización comunitaria y el acompañamiento a familias en situación de vulnerabilidad. Durante su intervención destacó “el trabajo que realizamos consiste en acoger a todos los niños que iban a ser asesinados. Por eso, una de nuestras principales necesidades es sensibilizar a la sociedad y lograr que las personas comprendan que esta realidad no puede permitirse”. 

Aunque el infanticidio ritual ha disminuido, el estigma continúa. Por ello, Franciscanos-Benin mantiene sus acciones de sensibilización y construye un nuevo centro de acogida destinado a ofrecer un entorno seguro a niños y madres rechazados por sus comunidades.

Tras más de 15 años de trabajo constante ante organismos internacionales, incluidos procesos de incidencia política y comunitaria en la ONU, los franciscanos han logrado avances significativos en la protección de la infancia en Benín. Su enfoque, basado en la colaboración con comunidades locales, autoridades y entidades internacionales, ha permitido visibilizar esta problemática y promover cambios reales. Hoy en día, continúan elevando ante Naciones Unidas cuestiones relacionadas con la seguridad y el bienestar de los menores acusados de brujería, como hicieron en el Examen Periódico Universal de Benín de 2023.

Un compromiso sostenido con la infancia vulnerable

La Fundación Alimerka colabora desde el año 2008 con centros nutricionales de Benín para apoyar a menores en situación de extrema vulnerabilidad, incluidos aquellos estigmatizados como “niños brujos”. Esta línea de trabajo, centrada en garantizar el acceso a una alimentación adecuada y un entorno seguro, complementa y refuerza la labor de entidades como Franciscanos-Benin en la protección de la infancia. 

Actualmente, la Fundación Alimerka trabaja con Casa de la Paz (Parakou), un centro especializado en la atención de estos menores. Su contribución permite mejorar su estado nutricional, favorecer su integración social y ofrecer alternativas a familias que, por presión o miedo, se ven obligadas a abandonar a sus hijos.

El director de la Fundación Alimerka, Antonio Blanco, indicó que “los llamados niños brujo es un colectivo que hemos conocido hace quince años y desde entonces ha estado presente entre las inquietudes de la Fundación Alimerka. Contar con el hermano Auguste Agounkpé nos permite reforzar los lazos de este proyecto iniciado en 2025 y que esperamos mantener a lo largo del tiempo”.   

El desayuno informativo celebrado hoy ha permitido conectar ambas perspectivas -la defensa de los derechos de la infancia y la atención directa a sus necesidades básicas- y subrayar la importancia de la cooperación internacional para erradicar definitivamente el estigma que pesa sobre los llamados “niños brujos”.