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Reportaje

Del Sáhara a León, un verano para recordar

El programa Vacaciones en Paz vuelve a reunir a menores procedentes de los campamentos de Tinduf con hogares leoneses. Entre ellos está Tohfa, una niña de diez años que descubrirá por primera vez el mar y celebrará su undécimo cumpleaños durante el eclipse total de Sol del 12 de agosto.
El programa Vacaciones en Paz vuelve a reunir a menores procedentes de los campamentos de Tinduf con hogares leoneses. Entre ellos está Tohfa, una niña de diez años que descubrirá por primera vez el mar y celebrará su undécimo cumpleaños durante el eclipse total de Sol del 12 de agosto.
El programa Vacaciones en Paz vuelve a reunir a menores procedentes de los campamentos de Tinduf con hogares leoneses. Entre ellos está Tohfa, una niña de diez años que descubrirá por primera vez el mar y celebrará su undécimo cumpleaños durante el eclipse total de Sol del 12 de agosto.
El programa Vacaciones en Paz vuelve a reunir a menores procedentes de los campamentos de Tinduf con hogares leoneses. Entre ellos está Tohfa, una niña de diez años que descubrirá por primera vez el mar y celebrará su undécimo cumpleaños durante el eclipse total de Sol del 12 de agosto.
El programa Vacaciones en Paz vuelve a reunir a menores procedentes de los campamentos de Tinduf con hogares leoneses | Entre ellos está Tohfa, una niña de diez años que descubrirá por primera vez el mar y celebrará su undécimo cumpleaños durante el eclipse total de Sol del 12 de agosto

El viaje comienza en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, en el suroeste de Argelia, donde el verano puede superar los 50 grados y la vida depende en gran medida de la ayuda humanitaria. Tras un vuelo hasta Valladolid y un posterior desplazamiento por carretera, catorce niños han llegado a la provincia de León para pasar dos meses con familias de acogida dentro del programa Vacaciones en Paz, una iniciativa que busca ofrecerles un respiro de las duras condiciones del desierto y facilitarles atención sanitaria, una alimentación equilibrada y experiencias imposibles de vivir en su lugar de origen.

Detrás de cada llegada hay una historia diferente. La de Tohfa, es una de ellas.

Un verano para descubrir un mundo desconocido

Nacida en 2015, Tohfa convivirá hasta el 3 de septiembre con Raquel, Jesús y Rosy en Fojedo del Páramo. La familia participa por primera vez en el programa impulsado en León por la Asociación Saharaui para el Desarrollo (Asped), después de conocer durante años las experiencias de otras familias que habían abierto las puertas de sus casas a menores saharauis.

Aunque la barrera del idioma será uno de los principales retos, según se mantiene desde la asociación responsable de este programa, la comunicación ya ha comenzado a abrirse paso. La niña no habla español, pero entiende algunas expresiones y conserva nociones de italiano gracias a una estancia anterior en ese país, una circunstancia que facilitará la convivencia diaria.

Para sus anfitriones, el objetivo es que el verano combine descanso, aprendizaje e integración. Ya han organizado actividades en la ludoteca municipal, clases de natación y excursiones para que pueda conocer una realidad completamente distinta a la que ha vivido desde su nacimiento.

Catorce historias de solidaridad

La expedición de este verano está formada por catorce menores, todos nacidos en 2015. Doce llegaron este viernes y otros dos lo harán el próximo día 7.

Cinco participan por primera vez en el programa, mientras que el resto regresa a hogares con los que ya mantiene una relación consolidada tras anteriores estancias estivales.

Según explica la presidenta de Asped, Marta López, inicialmente estaba previsto que viajaran quince niños, aunque una menor finalmente no pudo embarcar. Aun así, la participación se mantiene en cifras similares a las de los últimos años y la asociación destaca la incorporación de cinco nuevas familias leonesas, muchas de ellas inscritas desde principios de año.

Mucho más que unas vacaciones

El programa Vacaciones en Paz persigue varios objetivos. Además de alejar temporalmente a los menores de las temperaturas extremas del desierto, facilita revisiones médicas, controles de salud y tratamientos que en muchas ocasiones resultan difíciles de recibir en los campamentos.

Asped continúa trabajando para ampliar la red de colaboradores sanitarios. La asociación necesita especialmente profesionales de odontología y oftalmología, ya que muchos menores llegan con problemas bucodentales o de visión. Este año, además, se incorpora la colaboración de una clínica especializada en audiología para atender posibles necesidades relacionadas con la salud auditiva.

Un programa sostenido por el compromiso ciudadano

La continuidad de Vacaciones en Paz depende en gran medida del trabajo voluntario y del respaldo de las familias participantes. La Junta de Castilla y León financia el transporte de los menores con una aportación de 35.000 euros, pero la asociación lamenta la ausencia de ayudas por parte de la Diputación de León, una colaboración que sí existía en etapas anteriores.

A pesar de esas dificultades, la experiencia sigue creciendo gracias al compromiso de quienes deciden acoger. En muchos casos, el vínculo no termina cuando concluye el verano. Las familias mantienen el contacto durante todo el año mediante llamadas y videoconferencias, construyendo relaciones que trascienden la estancia estival.

Para los niños supone regresar al desierto con nuevas vivencias; para quienes los reciben, la oportunidad de comprobar cómo pequeños gestos cotidianos —un helado, una tarde de piscina o una excursión al campo— adquieren un significado extraordinario cuando se contemplan desde la mirada de quien nunca antes había podido disfrutarlos.