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La Diócesis de León celebra la XVII Jornada del Diaconado Permanente este domingo

El obispo de león, Luis Ángel de las Heras. Foto: Peio García.

La iglesia de León cuenta con seis diáconos permanentes y otros siete en proceso de formación

La Diócesis de León celebrará este domingo, 3 de mayo, la XVII Jornada Diocesana del Diaconado Permanente, bajo el lema ‘Impulsados por el Espíritu, caminamos juntos en el servicio y la unidad’. Una convocatoria de oración para subrayar la presencia y el servicio de los diáconos permanentes que, en el caso de la iglesia leonesa, son seis los que desarrollan “una importante labor pastoral”, mientras otros siete candidatos se encuentran en el proceso de formación, dos de los cuales ya han recibido el rito de admisión a las órdenes y tres ya ha sido instituidos en los ministerios del lectorado y del acolitado.

El objetivo de esta Jornada es dar a conocer la figura del diácono permanente como un grado propio del Ministerio ordenado que configura a quien lo recibe como “servidor de la comunidad cristiana, habilitado para llevar adelante tareas pastorales que el obispo le encomiende, en comunión con él y con los presbíteros y consagrados, y en estrecha conexión con los seglares comprometidos en la Iglesia”.

La vocación

La vocación al diaconado permanente permite a cristianos varones, solteros a partir de los 25 años o casados a partir de los 35 años y con cinco años de matrimonio y que sientan la llamada de Dios iniciar un periodo de discernimiento tras la presentación como candidato por parte de su párroco al obispo.

Superado favorablemente este tiempo de reflexión en el conocido como curso propedéutico, los posibles candidatos al diaconado podrán ser admitidos a los ministerios e iniciarán un tiempo de formación en estudios superiores eclesiásticos de tres cursos, que se ofrece desde el Instituto Superior de Teología de Astorga y León y que concluye con un periodo de práctica pastoral antes de culminar con la ordenación diaconal.

Diaconado y sínodo

El Concilio Vaticano II decidió la instauración del Diaconado Permanente, con gran arraigo en la Iglesia primitiva, como un grado propio del Ministerio ordenado y en el año 1997, por iniciativa del entonces obispo de León Antonio Vilaplana, a partir de una de las propuestas surgidas en el Sínodo 1993-1995.

En la Diócesis de León se reinstauró la figura del diácono permanente y ese mismo año recibió la ordenación diaconal el primer integrante del diaconado permanente de la Diócesis, Francisco Viñuela, que en la actualidad está adscrito a la parroquia de San Julián Alfredo.

Ya en el año 2010, por iniciativa del obispo Julián López, la Diócesis decidió impulsar este Ministerio ordenado con la puesta en marcha del ‘Plan Básico de Formación para el Diaconado Permanente’, con un periodo de estudios de cinco años para la formación humana, espiritual y teológica y para la práctica pastoral, que completaron los seis diáconos permanentes ordenados entre los años 2015 a 2023 y que en estos momentos desarrollan su ministerio en la Unidades Pastorales de Garrafe de Torío, Sena de Luna, Sahagún y Valencia de Don Juan.

Las misiones

El diácono ordenado asume las misiones que la iglesia le encomienda, como animar la catequesis, promover y sostener actividades apostólicas con laicos, particularmente en el ámbito familiar, o presidir la celebración de la Palabra.

Al servicio de la eucaristía y de los sacramentos el diácono asiste, durante las celebraciones litúrgicas, al obispo y al presbítero, preside las celebraciones del bautismo, matrimonio, exequias, liturgia de las horas o exposición eucarística, distribuye la eucaristía, en la misa o fuera de ella, y lleva la comunión a los enfermos.

Finalmente, al servicio de la caridad y de la comunidad eclesial el diácono anima el servicio caritativo, preocupándose por los más pobres y marginados, atiende la pastoral de enfermos, ancianos y todo tipo de obras asistenciales y sirve a la comunión junto al obispo, a los presbíteros y a los laicos y consagrados.