Un discurso para la hemeroteca: "La calle del autónomo" (Fernando 'Mic')
Han pasado casi 48 horas desde que Fernando Santos Vicente subió al escenario para recoger el Premio Círculo de Oro 2025 y, lejos de diluirse, sus palabras han ganado peso con el paso del tiempo. No fue un discurso de trámite ni una sucesión de agradecimientos previsibles. Fue una intervención construida desde la experiencia, con un tono directo y emocional, que convirtió el reconocimiento en una reivindicación colectiva.
Desde el primer momento, Santos centró su mensaje en la figura “del autónomo”, esa “rara avis” que, como subrayó, se empeña en “crear empleo” incluso cuando el contexto juega en contra. No habló desde la teoría, sino desde décadas de convivencia con la incertidumbre, el riesgo y la responsabilidad diaria que implica levantar una empresa desde cero.
Su alegato tuvo un hilo conductor claro: “Defendamos al autónomo”. Una llamada sencilla en la forma, pero profunda en el fondo, que conectó con un auditorio consciente de que buena parte del tejido económico se sostiene sobre esa figura muchas veces invisibilizada.
Menos burocracia y más comprensión
A lo largo de su intervención, Fernando Santos fue desgranando reclamaciones concretas. Pidió a las administraciones menos papeleo y mayor “conocimiento” a la hora de abordar situaciones como las bajas laborales, reclamando una mirada más cercana a la realidad de quien mantiene una actividad económica y empleo a su cargo.
Defendió sin ambages al empresario como generador de riqueza y actividad, alejándolo de estereotipos simplistas, y situándolo como una pieza esencial para la cohesión social y económica del territorio. Un planteamiento que, escuchado en frío dos días después, resulta especialmente certero en un contexto de incertidumbre y cambios constantes.
Empresa y vida, el equilibrio pendiente
Uno de los momentos más personales del discurso llegó cuando Santos introdujo una reflexión que trascendía lo empresarial. “Cuidar a las familias porque ponemos tanto empeño en la empresa que a veces nos perdemos los mejores momentos de la vida”, afirmó, poniendo palabras a una realidad compartida por muchos autónomos.
Ese equilibrio entre proyecto profesional y vida personal, tantas veces relegado, apareció como una de las asignaturas pendientes del emprendimiento. No fue una concesión al sentimentalismo, sino una constatación honesta de los costes invisibles que acompañan al éxito empresarial.
Una propuesta con valor simbólico
Entre sus mensajes, hubo uno que destacó por su carga simbólica: la propuesta de que León cuente con “la calle del autónomo”. No como un gesto anecdótico, sino como un reconocimiento permanente “a una especie en extinción”. Una idea sencilla que resume el espíritu de su intervención: visibilizar, dignificar y reconocer a quienes sostienen buena parte de la economía local.
Cuarenta y ocho horas después, ese planteamiento sigue invitando a la reflexión sobre cómo una sociedad reconoce —o no— a quienes arriesgan y crean empleo desde la base.
El contexto de un premio con historia
El discurso tuvo lugar durante la gala de entrega del Premio Círculo de Oro 2025, concedido por el Círculo Empresarial Leonés en su vigésimo tercera edición. La Junta Directiva del CEL acordó por unanimidad reconocer la trayectoria de Fernando Santos como CEO y administrador solidario de Editorial MIC, valorando una carrera empresarial nacida en León y proyectada a nivel nacional e internacional.
Fundada en 1994 junto a Ana Martínez, Editorial MIC se ha consolidado como un grupo líder en su sector, con una facturación cercana a los 20 millones de euros, más de 180 trabajadores y presencia en España, Portugal y Estados Unidos, con próximas aperturas en Italia y Francia. La empresa destaca por su capacidad de innovación y por fórmulas pioneras como la de “editar sin pagar”.
Dos días después del acto, el premio sigue teniendo valor, pero es el discurso el que permanece. Porque más allá del reconocimiento individual, puso sobre la mesa un debate que sigue abierto.