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Dos sistemas "antiestrés" para la "Selectividad"

Una de las profesoras del centro golpeando la gran caja de cartón llena de antiguos cojines pintados.
Estudiantes de Maristas San José elaboran marcapáginas de plástico de burbujas y una original "zona de descarga" con cojines para aliviar la tensión previa a la Selectividad

La cercanía de la PAU, conocida popularmente como Selectividad, trae consigo nervios y ansiedad para muchos estudiantes de segundo de Bachillerato. Con los exámenes previstos para el próximo martes, algunos alumnos viven estos días con especial tensión, conscientes de que la nota puede resultar decisiva para acceder a los estudios universitarios deseados.

Con el objetivo de ayudar a reducir, aunque sea momentáneamente, ese nerviosismo, estudiantes de la ESO de Maristas San José han desarrollado varios trabajos dentro de la asignatura de Plástica centrados en aliviar el estrés de sus compañeros mayores.

Marcapáginas "antiestrés"

Uno de los proyectos consiste en la creación de originales marcapáginas forrados con plástico de burbujas reciclado de embalajes. La idea es sencilla: permitir que los estudiantes puedan liberar tensión explotando las burbujas mientras estudian.

Marcapáginas forrados con plástico de burbujas.

Los alumnos han personalizado los trabajos con dibujos y mensajes relacionados con la calma y la relajación, incluyendo palabras como “antiestrés”, “calma” o “ansiolítico”.

Una "Scream Room" adaptada al colegio

La iniciativa se inspira en las conocidas “Scream Rooms”, habitaciones insonorizadas que algunas empresas habilitan para que los usuarios descarguen tensiones gritando.

Siguiendo esa filosofía, los estudiantes de la ESO también han preparado una gran caja de cartón llena de antiguos cojines pintados por ellos mismos. La instalación, colocada en el hall de Bachillerato, permite que los alumnos puedan descargar tensión golpeando los cojines a modo de saco de boxeo, sin riesgo de hacerse daño.

Además, se han colocado planchas gruesas de forespán entre la mesa y la pared para amortiguar los movimientos y garantizar la seguridad de la estructura.

Una preocupación compartida

Los dos sistemas “antiestrés” están siendo utilizados no solo por alumnos que preparan la PAU, sino también por estudiantes de otros cursos, profesores e incluso algunos padres.

Y es que la inquietud y el estrés no son exclusivos de quienes afrontan la prueba de acceso a la universidad. El nerviosismo puntual ante un examen es lógico, pero el actual ritmo de vida y las exigencias académicas y laborales han incrementado notablemente los niveles de ansiedad en la población.

Por ello, desde el centro educativo se destaca también la importancia de reflexionar sobre los modelos y dinámicas actuales, así como de seguir fomentando herramientas que ayuden a gestionar las emociones y el bienestar personal.

En todo caso, la comunidad educativa desea mucha suerte y pocos nervios a todos los estudiantes que este año se presentan a la PAU, en cualquiera de sus convocatorias.