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Eclipse solar en León

Dr. Mahave Ruiz: "Mirar un eclipse sin protección adecuada puede causar daños irreversibles en la retina"

El especialista en Oftalmología del Hospital San Juan de Dios de León, Sergio Mahave Ruiz.
El especialista en Oftalmología del Hospital San Juan de Dios de León advierte de que la disminución de la luminosidad durante la observación de este fenómeno astronómico puede generar una falsa sensación de seguridad y favorecer lesiones oculares graves

El próximo 12 de agosto tendrá lugar un eclipse solar total tras más de un siglo, un fenómeno astronómico que despertará el interés de miles de personas, pero cuya observación sin las medidas de protección adecuadas puede provocar daños oculares graves e incluso permanentes. Con motivo de este acontecimiento, el doctor Sergio Mahave Ruiz, especialista en Oftalmología del Hospital San Juan de Dios de León, insiste en la importancia de seguir una serie de recomendaciones básicas para disfrutarlo de forma segura.

Durante un eclipse, la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, reduciendo notablemente la luminosidad ambiental. Esta circunstancia puede generar una falsa sensación de seguridad, ya que el deslumbramiento disminuye y resulta más fácil mantener la mirada fija sobre el Sol durante varios segundos o incluso minutos.

"El problema de mirar al eclipse es que el brillo disminuye mucho, de tal manera que vamos a aguantar mirando al Sol más tiempo del que lo haríamos en una situación normal. Sin embargo, la radiación sigue siendo parecida a la de cualquier otro día", explica el especialista.

Además, durante el eclipse las pupilas tienden a dilatarse debido a la menor luminosidad, permitiendo la entrada de una mayor cantidad de radiación al interior del ojo. A ello se suma otro factor de riesgo: la retina carece de receptores para el dolor, por lo que la lesión puede producirse sin que la persona sea consciente de ello.

Una patología silenciosa que puede dejar secuelas

Según explica el doctor Mahave, la patología asociada a la observación directa del Sol sin protección es la denominada retinopatía solar. Aunque, popularmente suele pensarse que la radiación ultravioleta es la principal responsable de estos daños, el oftalmólogo aclara que la lesión más importante se produce por la acción de la luz visible, especialmente en las longitudes de onda azul-violeta: "La principal lesión que se produce es fotoquímica debida a la luz visible. Esa radiación es la que tiene más energía y la que puede provocar daños en la retina”.

La retinopatía solar afecta a la mácula, la zona central de la retina responsable de la visión de máxima precisión, utilizada para actividades como la lectura o el reconocimiento de detalles. Las consecuencias pueden aparecer pocas horas después de la exposición. 

Entre los síntomas más habituales figuran la disminución de la agudeza visual, la aparición de una mancha oscura en el centro del campo visual, alteraciones en la percepción de las formas o dificultades para distinguir correctamente los colores. Y el pronóstico es variable. "Hay pacientes que se recuperan completamente con el paso de los meses, pero también existen casos en los que quedan secuelas permanentes", advierte.

Filtros ISO 12312-2 para bloquear la radiación solar

Para evitar cualquier riesgo, el especialista recomienda utilizar exclusivamente gafas o filtros específicamente diseñados para la observación solar y que cumplan la norma internacional ISO 12312-2. "Son filtros homologados que reducen la radiación que llega a la retina en más de un 99%, permitiendo observar el eclipse de forma segura", explica.

El doctor Mahave recuerda que existen numerosos métodos populares que siguen utilizándose pese a no ofrecer una protección eficaz frente a la radiación solar. "No sirven las radiografías, los negativos fotográficos, las gafas de sol polarizadas o cualquier otro objeto que simplemente oscurezca la imagen. Aunque disminuyan la intensidad de la luz visible, no garantizan una protección adecuada frente a la radiación que puede dañar la retina", subraya. Por ello, aconseja comprobar siempre que las gafas utilizadas indiquen claramente el cumplimiento de la norma ISO 12312-2 y procedan de fabricantes autorizados.

Precaución con el uso de dispositivos ópticos

El oftalmólogo también llama la atención sobre el uso de dispositivos ópticos durante el eclipse. Prismáticos, telescopios o cámaras fotográficas pueden multiplicar la intensidad de la radiación solar que alcanza el ojo y aumentar el riesgo de lesión si no incorporan filtros específicos. "Si existe visualización directa a través de prismáticos, telescopios u otras lentes, debe haber siempre un filtro homologado entre nuestros ojos y el eclipse", recalca.

Por el contrario, la grabación mediante teléfonos móviles o cámaras resulta segura cuando la observación es indirecta y la persona mira la imagen proyectada en una pantalla, sin dirigir la vista al Sol.

Con estas sencillas medidas de prevención, los especialistas recuerdan que es posible disfrutar de uno de los fenómenos astronómicos más espectaculares de los próximos años sin poner en riesgo la salud visual.