Educación envía una inspección a las 8 de la mañana ante la denuncia de temperaturas de 30º en las aulas
La visita de una inspección de Educación a varios centros de Educación Infantil de 0 a 3 años no ha servido para rebajar la tensión existente entre familias y profesionales. Al contrario. La decisión de realizar las comprobaciones a las ocho de la mañana ha provocado una nueva oleada de críticas al considerar que esa franja horaria no refleja las condiciones reales que soportan los menores durante las horas centrales de la jornada.
Padres y docentes califican la actuación como insuficiente y cuestionan que la inspección se desarrollara precisamente cuando las temperaturas todavía se mantienen relativamente moderadas en el interior de las aulas. "Es como el remate a la tomadura de pelo", señalan desde algunos de los colectivos afectados.
Aulas por encima de los 30 grados
La polémica surge después de que familias de distintos centros dependientes de la Junta denunciaran que los niños de entre 0 y 3 años están soportando temperaturas superiores a los 30 grados en las aulas coincidiendo con la actual ola de calor.
Uno de los casos más visibles es el de la Escuela de Educación Infantil Parque de los Reyes, donde la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) viene alertando desde hace semanas de la situación. Según explican, durante el último mes se han registrado repetidamente temperaturas por encima de los 28 grados, llegando a superarse en determinados momentos la barrera de los 30 grados.
La problemática no afecta únicamente a este centro. Las familias sostienen que la situación se reproduce en al menos otros cinco centros de titularidad autonómica.
Los más pequeños, los más vulnerables
El malestar de los padres se centra especialmente en la edad de los menores afectados. Los alumnos de estas escuelas infantiles tienen entre 0 y 3 años, una etapa en la que los mecanismos de regulación térmica todavía no están completamente desarrollados.
Las familias advierten de que la exposición continuada a altas temperaturas puede incrementar el riesgo de deshidratación, agotamiento, mareos o golpes de calor, especialmente durante episodios de temperaturas extremas como los registrados en las últimas semanas.
Mientras tanto, algunos trabajadores han recurrido a medidas improvisadas para intentar aliviar la situación dentro de las aulas. Entre ellas figura el uso de vaporizadores aportados por el propio personal de los centros para refrescar el ambiente y mejorar el bienestar de los menores.
Obras pendientes pese a existir financiación
La denuncia también pone el foco en la falta de ejecución de mejoras que, según las familias, ya cuentan con respaldo presupuestario.
El AMPA de Parque de los Reyes asegura que existe una partida económica aprobada para acometer actuaciones destinadas a mejorar el acondicionamiento térmico de las instalaciones, aunque dichas intervenciones todavía no se han materializado.
Esta circunstancia incrementa la frustración de los afectados, que consideran incomprensible que los trabajos sigan pendientes mientras las temperaturas continúan aumentando con la llegada del verano.
Comparaciones con otros centros de la Comunidad
Las familias también señalan que en otros puntos de Castilla y León ya se han puesto en marcha medidas específicas para combatir el calor en escuelas infantiles. Entre los ejemplos citados figuran varios centros de la provincia de Palencia donde se habrían instalado toldos y sistemas portátiles de climatización.
En contraste, denuncian que en algunos centros leoneses los únicos recursos disponibles siguen siendo ventiladores convencionales, considerados insuficientes para hacer frente a jornadas marcadas por temperaturas extremas.
Exigen soluciones antes de que avance el verano
Los padres reclaman que las administraciones aceleren la ejecución de las actuaciones comprometidas y adopten medidas inmediatas para garantizar unas condiciones adecuadas en las aulas.
La controversia se ha visto alimentada ahora por una inspección que, según denuncian, se realizó a una hora en la que los efectos de la ola de calor todavía no se dejan sentir con intensidad en los edificios. Para las familias, la comprobación de las condiciones reales debería haberse efectuado durante las horas en las que los termómetros alcanzan sus máximos y los menores permanecen en las aulas soportando temperaturas que consideran incompatibles con su bienestar y seguridad.