De la Escuela de Pilotos a la Agencia de la Salud Pública: la triste historia de los olvidos y desprecios hacia León
La decisión del Gobierno de ubicar la Agencia Estatal de Salud Pública en Zaragoza supone un nuevo golpe para las aspiraciones de León y amplía una lista de oportunidades perdidas que se remonta a más de un cuarto de siglo. La candidatura leonesa, en la que instituciones y numerosos agentes sociales llevaban meses trabajando, no logró superar el proceso de selección, dejando nuevamente a la provincia fuera de una inversión llamada a generar empleo cualificado y reforzar su peso dentro de la Administración del Estado.
La elección de Zaragoza, frente a las candidaturas de León, Toledo, Granada, Murcia, Barcelona, Oviedo y Lugo, ha provocado una profunda decepción en una provincia acostumbrada a ver cómo proyectos considerados estratégicos terminan tomando rumbo hacia otros territorios.
La sensación de agravio no nace únicamente de esta última resolución. Para muchos, representa un nuevo capítulo de una historia marcada por anuncios, expectativas y promesas que nunca llegaron a materializarse.
La escuela de pilotos que nunca despegó
Uno de los ejemplos más recordados se remonta al año 2000, cuando el entonces presidente del Gobierno, José María Aznar, anunció durante un acto electoral en León la creación de una escuela de instrucción para pilotos militares vinculada al programa Eurofighter en la Base Aérea de La Virgen del Camino.
Tres años después volvió a insistir en el proyecto, llegando incluso a anunciar estudios para su financiación. Sin embargo, la iniciativa nunca superó el plano de las promesas. Los informes posteriores del Ministerio de Defensa descartaron la instalación por su elevado coste y el centro acabó ubicándose en la base sevillana de Morón de la Frontera.
Aquella decisión quedó grabada como uno de los primeros grandes proyectos perdidos del siglo XXI para la provincia.
La Agencia Espacial también pasó de largo
En diciembre de 2022 León volvió a situarse entre las candidaturas que aspiraban a albergar un organismo de ámbito nacional.
La ciudad presentó una propuesta conjunta impulsada por el Ayuntamiento y la Universidad de León para convertirse en sede de la Agencia Espacial Española, ofreciendo como ubicación un edificio de Unicaja en el Alto del Portillo y defendiendo un proyecto con capacidad para generar alrededor de 50 empleos altamente cualificados en su arranque y hasta 1.200 puestos directos e indirectos en los años posteriores.
La candidatura llegaba además respaldada por la reciente designación de los leoneses Pablo Álvarez y Sara García como astronautas de la Agencia Espacial Europea, un hecho que reforzó las expectativas de éxito.
Sin embargo, el Consejo de Ministros optó finalmente por Sevilla, dejando nuevamente a León fuera del reparto de organismos estatales.
La Agencia de Salud Pública toma rumbo a Zaragoza
El último revés ha llegado con la designación de Zaragoza como sede de la Agencia Estatal de Salud Pública.
La capital aragonesa obtuvo la mejor valoración técnica gracias, entre otros aspectos, a su ecosistema científico, investigador y biomédico, imponiéndose a las otras siete ciudades candidatas.
Para León, la resolución supone perder una institución llamada a convertirse en referente nacional en vigilancia epidemiológica y coordinación sanitaria, además de un proyecto que contempla la creación inicial de unos 60 empleos especializados y una estructura que podría alcanzar los 300 profesionales.
La decisión ha dejado un notable sentimiento de frustración entre quienes habían trabajado durante meses para fortalecer la candidatura leonesa.
La industria de defensa también se aleja
Las dificultades para captar inversiones no se limitan a las sedes institucionales.
Este mismo año, la gran factoría de vehículos blindados promovida por Indra Group también comenzó a alejarse definitivamente de León. El proyecto, que requiere más de 80.000 metros cuadrados de suelo industrial, se encamina hacia As Pontes (A Coruña), después de que la Xunta de Galicia presentara una oferta de terrenos en condiciones especialmente competitivas.
Mientras Galicia reforzaba su candidatura con disponibilidad inmediata de suelo, León no consiguió ofrecer una alternativa capaz de responder a las exigencias del proyecto, reduciendo prácticamente a cero las opciones de albergar la planta principal.
Torneros, quince años de espera
Otro de los símbolos del retraso industrial continúa siendo el polígono logístico de Torneros.
Concebido como uno de los grandes motores económicos de la provincia, el desarrollo suma ya quince años de anuncios sin que las obras hayan transformado un solo metro de terreno.
En octubre de 2022 la Entidad Pública Empresarial de Suelo (Sepes), a través de su entonces director general, Fidel Vázquez Alarcón, presentó un nuevo impulso para una plataforma logística de 198 hectáreas capaz de generar más de 821.000 metros cuadrados de suelo empresarial distribuidos en 173 parcelas.
Las previsiones apuntaban a la llegada de las primeras empresas en 2024 y contemplaban una inversión cercana a los 33 millones de euros en la urbanización.
Sin embargo, la realidad sigue siendo muy distinta. El terreno permanece sin desarrollar y el proyecto continúa paralizado, convertido para muchos en el ejemplo más evidente de las oportunidades industriales que León lleva años esperando.
La reivindicación de nuevos recursos
La preocupación por la pérdida de peso institucional también alcanza a otros servicios del Estado.
La Diputación de León y el Ayuntamiento de León aprobaron semanas atrás por unanimidad una moción para reclamar que el nuevo Grupo de Unidades de Intervención Policial (UIP) previsto para Castilla y León tenga su base en la capital leonesa.
La petición se fundamenta en la necesidad de corregir el desequilibrio existente tras la desaparición de la antigua Compañía General de Reserva, integrada por 110 agentes, y evitar que el nuevo grupo termine igualmente concentrándose en Valladolid, donde ya operan dos unidades de estas características.
Una sensación de oportunidades perdidas
Desde aquella escuela de pilotos anunciada hace veintiséis años hasta la reciente pérdida de la Agencia Estatal de Salud Pública, pasando por la Agencia Espacial Española, la planta de blindados de Indra o el desarrollo de Torneros, León ha visto cómo algunos de los proyectos llamados a transformar su futuro terminaban instalándose en otros territorios o quedaban paralizados indefinidamente.
La sucesión de decisiones ha alimentado una creciente sensación de frustración en la provincia que se multiplica con proyectos inacabados: terminal aérea de mercancías en el Aeropuerto de León, soterramiento completo de las vías del tren en la ciudad, autovía León-Valladolid que nunca se ejecutará, finalización pendiente de la ronda interior de la ciudad, segunda torre de Incibe, eliminación de peajes... y una larga lista de proyectos que no tienen fin (ni plazos) para la provincia.