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La falta de suministro de potencia eléctrica limita el futuro y frena la construcción, motor económico clave para la provincia de León

La construcción, uno de los principales motores de la actividad económica y del empleo en León, se enfrenta a un obstáculo inesperado pero decisivo: la falta de potencia eléctrica.
El colapso de la red bloquea obra nueva en la capital y amenaza inversiones clave mientras el 85% de la capacidad está saturada Las limitaciones contrastan con el hecho de que León es una de las provincias más productoras de energía

La construcción, uno de los principales motores de la actividad económica y del empleo en León, se enfrenta a un obstáculo inesperado pero decisivo: la falta de potencia eléctrica. La saturación de la red de media y baja tensión está impidiendo dotar de suministro a nuevas promociones residenciales y terciarias, especialmente en la capital, donde la capacidad disponible es prácticamente nula.

Promotores y constructores advierten de que el problema ya no es teórico ni a medio plazo. “Tenemos edificios terminados o en fase avanzada que no pueden contratar potencia suficiente. Sin luz no hay licencias de primera ocupación ni entrega de viviendas”, se advierte desde el propio sector. Las limitaciones contrastan con el hecho de que León es una de las provincias más productoras de energía.

Nudos eléctricos colapsados en León capital

Los datos publicados por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) confirman la gravedad de la situación: el 83,4% de la capacidad nacional para nuevos suministros está ya ocupada. En León, el problema se agrava por la saturación total de los nudos que abastecen a la capital, incluidos los de zonas en expansión urbana como La Palomera y el entorno de la Universidad.

La consecuencia directa es el bloqueo de nuevas promociones de vivienda, locales comerciales y pequeños equipamientos urbanos. Según fuentes municipales, en el último año varias licencias han tenido que revisarse o retrasarse por la imposibilidad de garantizar el suministro eléctrico exigido por la normativa.

La construcción, primera damnificada

El impacto sobre el sector es especialmente sensible en una provincia donde la construcción actúa como tractor de empleo local. Solo en León capital, la actividad edificatoria genera miles de puestos de trabajo directos e indirectos y sostiene a decenas de pymes de oficios, estudios técnicos y proveedores de materiales.

“La falta de potencia está encareciendo las promociones y desincentivando nuevas inversiones. Nadie inicia una obra sin la certeza de que podrá conectarse a la red”, explica uno de los constructores de la capital.

Distribuidoras sin margen de maniobra

En la provincia operan principalmente Iberdrola, Endesa y Naturgy (UFD), todas ellas con la red prácticamente copada. Iberdrola gestiona 76 nudos eléctricos, la mayoría a cero de capacidad; solo quedan ocho puntos con algo de margen en Cistierna, Puente Almuhey, Boca de Huérgano y El Castro, que suman apenas 15 megavatios residuales.

Naturgy dispone de 57 nudos, con 27 completamente saturados y un 80% de los nudos de un megavatio sin capacidad, los más relevantes para proyectos urbanos. Endesa, por su parte, no cuenta con potencia libre en ninguna de sus subestaciones en El Bierzo.

Un freno al crecimiento económico

La falta de potencia eléctrica no solo afecta a la vivienda. Polígonos industriales como Villadangos del Páramo, clave para el desarrollo logístico e industrial del noroeste, buscan soluciones alternativas ante la imposibilidad de acceder a nueva capacidad. Sin red, no hay ampliaciones, ni nuevas empresas, ni empleo.

Según la patronal, comunidades como Cantabria, País Vasco o La Rioja rozan o alcanzan el 100% de saturación, pero en Castilla y León el escenario es especialmente preocupante: Burgos tiene toda su red ocupada y León apenas dispone de margen para absorber nuevas demandas.

Miles de proyectos rechazados

El desequilibrio entre demanda y capacidad quedó patente en 2024, cuando las distribuidoras rechazaron solicitudes por 40.000 MW en toda España. El sector industrial acumuló más de 10.700 MW denegados, y casi la mitad de las peticiones totales fueron descartadas, frente al 27% en 2020.

Desde el Ministerio para la Transición Ecológica reconocen que, tras la pandemia, se han conectado 43.000 MW de nueva demanda, pero la inversión en redes no ha seguido el mismo ritmo.

Un cuello de botella para León

El resultado es un auténtico “overbooking eléctrico” que en León se traduce ya en obras paralizadas, promociones bloqueadas y un serio riesgo para un sector que sostiene buena parte de la economía local. Sin una ampliación urgente de la red de distribución, la construcción —motor histórico del crecimiento urbano y del empleo en la capital— seguirá frenada, con efectos en cascada sobre toda la actividad económica de la provincia.