La Feria del Libro de León inaugura su 48 edición entre "escritores relevantes y generosos" y vocablos que "hay que recoger como flores"
La filóloga e investigadora, Janick Le Men, y la escritora y periodista, Noemí Sabugal, protagonizaron este jueves el pregón inaugural de la 48 edición de la Feria del Libro de León que dio su pistoletazo de salida entre “vocablos sepultados que deben ser recogidos como flores silvestres antes de que desaparezcan” y escritores “relevantes y generosos, cuya cercanía y ejemplo impulsa a las generaciones más jóvenes”.
El primero en tomar la palabra en la inauguración de la 48 edición de la Feria del Libro de León, que reúne a 40 expositores en la Plaza de San Macelo de la ciudad hasta el 24 de mayo, fue el alcalde, José Antonio Diez, horas después de que el mismo Salón de Plenos albergara el pleno extraordinario de la Real Academia Española en el que “se rindió homenaje a la historia del Reino”, pero también a “la vinculación que los escritores y lingüistas leoneses han tenido con la RAE”, como “imagen y reflejo de la importancia d ella literatura leonesa y el academicismo de nuestra tierra”.
Convencido de que “la apuesta por la cultura no puede nunca olvidar a los libros, la literatura y la magia de una página”, José Antonio Diez celebró la recuperación de la plaza de San Marcelo como epicentro de una Feria que “será un éxito”, ya que la tarea de los editores y librerías leonesas “ha sido ingente en los últimos años” para conseguir que “se sigan vendiendo obras y captando nuevos lectores”, a los que “miles de historias le esperan junto al Consistorio” hasta el 24 de mayo y, durante el resto del año, en las librerías, a las consideró un sector “esencial para la economía y la libertad”.
El regidor destacó la capacidad de las pregoneras de la Feria, Janick Le Men y Noemí Sabugal para “componer maravillas capaces de recuperar nuestra lengua y jugar con ella”, al tiempo que deseó a ambas, hoy convertidas en “portavoces de la literatura leonesa” que “se las siga reconociendo por la calidad de su escritura y su trabajo de documentación y explicación”.
“Grandes peligros”
“Los peligros son grandes, porque sin la lectura no hay formación académica ni personal”, advirtió la filóloga e investigadora Janick Le Men, para quien la literatura es “la luz de la vida de la sociedad y, particularmente, de los niños y jóvenes”, a quienes afirmó que “el mundo de las palabras es fascinante por su hermosura, su riqueza y su poder”, ya que “la palabra constituye la esencia del mundo y del hombre”, de forma que, “a pesar de la fuerza cada vez más intensa de los medios visuales”, la palabra “sigue siendo una herramienta poderosa”.
Además de analizar el poder de la palabra en su intervención, Le Men resaltó en su discurso que “si el mundo de la lengua en general es fascinante, el de los términos dialectales lo es aún más”, ya que “describen con precisión lo que es propio de cada zona”. “Las voces dialectales son hermosas también porque son nostálgicas y evocan un mundo desaparecido o a punto de hacerlo, igual que a veces desaparecen los pueblos debajo de las aguas de un embalse”, añadió.
En este sentido, reconoció que, “aunque la vida moderna ha relegado muchas realidades y objetos”, como consecuencia de ello, “numerosos vocablos han sido sepultados”, por lo que hizo un llamamiento a “recogerlos como flores silvestres antes de que desaparezcan”.
“Fértil ecosistema literario”
“Deseo y dolor, indagación, herida y cura”, fueron las palabras con las que la escritora y periodista Noemí Sabugal definió a la lectura, antes de compartir con el público la “suerte” que tiene León de “contar con un fértil ecosistema literario” gracias a “escritores relevantes y generosos, cuya cercanía y ejemplo impulsa a las generaciones más jóvenes”. “León es un territorio nutricio para la escritura, que a veces es generoso con sus autores otras veces se muestra esquivo, pero ninguno de ellos puede evitar dedicarle siempre sus palabras”, explicó antes de nombrar, entre otros, a Antonio Gamoneda, Juan Pedro Aparicio, Luis Mateo Díez, José María Merino, Josefina Aldecoa, Julio Llamazares o Antonio Colinas.
Sabugal también se preguntó en su intervención cómo hablar de “la magia de la palabra para crear universos únicos que también sirven para entenderse, acercarse y para la paz” en unos tiempos “violentos y genocidas” en los que “las palabras de algunos, sobre todo las de algunos de los más poderosos no valen nada más que para crear mentiras y enfrentar tierras”.