La futura red de calor de León abastecerá a 28.000 viviendas y unos 150 edificios públicos y privados
La Junta de Castilla y León, a través de la sociedad pública Somacyl, ha puesto en marcha el proceso de licitación de dos grandes actuaciones destinadas a la creación de una red de calor sostenible en la ciudad de León. El proyecto global supera los 51,1 millones de euros de inversión y se enmarca en programas europeos de Transición Justa.
Las actuaciones contemplan, por un lado, la construcción de una central de generación térmica basada en biomasa y, por otro, el despliegue inicial de la red de distribución que permitirá llevar energía a distintos puntos de la ciudad.
Más de 28.000 viviendas conectadas
Según las previsiones del proyecto, la futura infraestructura energética podrá suministrar calefacción y agua caliente sanitaria a más de 28.000 viviendas y unos 150 edificios públicos y privados.
El sistema permitirá sustituir progresivamente alrededor de 1.200 instalaciones individuales basadas en combustibles fósiles, lo que supondrá una reducción significativa de emisiones contaminantes y partículas en suspensión en el entorno urbano.
Eficiencia y ahorro energético
El nuevo modelo energético plantea una alternativa centralizada basada en biomasa de origen renovable, lo que permitirá reducir la dependencia de combustibles fósiles y estabilizar el coste del suministro térmico.
De acuerdo con las estimaciones técnicas del proyecto, las comunidades de propietarios podrían reducir su gasto en calefacción y agua caliente entre un 20% y un 30% respecto a los precios actuales del mercado energético. Además, el sistema introduce un esquema de actualización de tarifas ligado al IPC, lo que busca aportar mayor estabilidad frente a la volatilidad de los mercados internacionales de energía.
Transición hacia un modelo más sostenible
El desarrollo de la red se integra en la estrategia regional de descarbonización urbana, con el objetivo de mejorar la calidad del aire mediante la reducción de emisiones asociadas a sistemas de calefacción convencionales.
La actuación también prevé disminuir los costes de mantenimiento de las instalaciones térmicas individuales y evitar futuras inversiones en sustitución de calderas, al centralizar el suministro en una infraestructura común alimentada por energía renovable.