La Iglesia leonesa se suma a la XXX Jornada de Vida Consagrada el lunes día 2
La Diócesis de León se sumará este próximo lunes día 2 de febrero, en la fiesta de la Presentación del Señor, a la XXX Jornada mundial de la Vida Consagrada con la eucaristía especial que organizan las delegaciones diocesanas de Comunión Fraterna y de la Conferencia Española de Religiosos (Confer), celebración que presidirá el obispo, el padre Luis Ángel de las Heras a las 19:30 horas en la Parroquia de San Lorenzo-PP. Carmelitas, tal y como ha informado en Obispado este viernes.
Esta edición de la Jornada de la Vida Consagrada de 2026 se difunde desde el lema ‘Vida Consagrada, ¿para quién eres?’ cuando se va a cumplir el primer aniversario del congreso de vocaciones ‘¿Para quién soy?’ organizado en 2025 por la Conferencia Episcopal Española como un nueva ocasión para propiciar un encuentro de “comunión fraterna entre todas las vocaciones” motivador desde la Vida Consagrada para “seguir construyendo la cultura vocacional y para consolidar esa toma de conciencia de que cada persona es una vocación para la misión”.
Vida consagrada y vocación
La Parroquia de San Lorenzo, regida por los PP. Carmelitas, acogerá ese acto central de esta Jornada de la Vida Consagrada de 2026 para resaltar el dinamismo y la riqueza que las 80 comunidades de 42 congregaciones diferentes presentes en la Diócesis aportan a la Iglesia de León y que según el obispo Luis Ángel “son la respuesta a ese interrogante que plantea el lema de esta Jornada al demostrar que la Vida Consagrada es para aquellos a quienes ‘llama’ a vivir en comunidad; para quienes transmite que Dios enamora y hace posible encarnar, en unión con Él, muchos aspectos del Evangelio de Jesús. Así lo han vivido los fundadores, hombres y mujeres inspirados por el Espíritu, que iniciaron este camino antes que nosotros, con grandes dificultades, pero, sobre todo, con un amor apasionado al Señor que llama y a la humanidad que lo necesita”.
Desde el Obispado se destacó que la vocación y la misión están unidas, que son las caras de una misma dimensión eclesial, va a ser prioridad no sólo en esta Jornada de la Vida Consagrada, sino en ese trabajo que se viene desarrollando a partir del pasado congreso de vocaciones para definir también en la Iglesia de León un Servicio de Pastoral de la Vocación, prioridad que va a centrar la actividad de la próxima Semana de Pastoral, cita diocesana que el próximo mes de septiembre alcanzará su XXV edición.
En este sentido el obispo Luis Ángel subrayó que “la cuestión vocacional, que tanto nos preocupa en estos tiempos y estas latitudes, no es solo una urgencia coyuntural, que también, sino sobre todo una exigencia carismática: somos para aquellos a quienes llamamos a través de nuestro amor evangélico; o mejor, para aquellos a los que el Señor llama, también a través de nosotros, a vivir a fondo la fe cristiana y la entrega de la vida. En este sentido, este primer interrogante nos conecta con el núcleo del voto de castidad, que es el del amor centrado en Dios y ofrecido a todos; particularmente, a quienes el Señor quiere llegar con una palabra veraz de claridad y calidez. Él es el camino de luz y esperanza que nos lleva al amor infinito. Un amor que contribuye a la comunión fraterna sinodal que la vida consagrada está urgida a tejer en su seno y con el resto del pueblo de Dios en camino, propiciando una conversión de las relaciones por amor”.
80 comunidades de religiosos y religiosas
Un mensaje episcopal para la celebración de esta XXX Jornada de la Vida Consagrada con el que la Diócesis quiere reconocer la labor, la entrega y la fidelidad de los más de quinientos religiosos y religiosas que en la Iglesia de León forman parte del ámbito de la vida consagrada en las sedes de 14 institutos religiosos masculinos, 38 institutos religiosos femeninos, 10 comunidades femeninas en monasterios de vida contemplativa, una Sociedad de Vida Apostólica, 5 institutos seculares y una asociación de fieles.
En total 80 comunidades de religiosos y religiosas que son reflejo del dinamismo de la Diócesis legionense en este ámbito de la vida consagrada y que son la demostración efectiva de que la vida consagrada es “presencia del Amor de Dios” y de que “la vida consagrada está en el corazón mismo de la Iglesia como elemento decisivo para su misión, ya que ‘indica la naturaleza íntima de la vocación cristiana’ y la aspiración de toda la Iglesia Esposa hacia la unión con el único Esposo” (Vita consecrata, 3).