La segunda vida del Inbiotec: 17 técnicos de "altísima cualificación" que trabajan en 13 proyectos nacionales e internacionales
El Instituto de Biotecnología de León, Inbiotec-Área de Biotecnología de Cesefor, cuenta en estos momentos con una plantilla compuesta por un total de 17 técnicos “de altísima cualificación” que participan en un total de siete proyectos europeos y seis nacionales de investigación, lo que, además, genera financiación para que el centro se autofinancie junto con las aportaciones de la Junta de Castilla y León a través de la Consejería de Economía y Hacienda y de la de Medio Ambiente y Vivienda y Ordenación del Territorio.
Así lo puso este martes de relieve el consejero en funciones de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Carlos Suárez-Quiñones, durante su visita a Inbiotec, donde recordó que el centro nació en los años 90 y a pesar de tener “una vida muy álgida y potente desde el punto de vista de la biotecnología”, en 2020 “entró en una crisis importantísima que le llevó a entrar en liquidación”. Sin embargo, en 2022, la Junta de Castilla León “puso en marcha una operación a través de la Fundación Cesefor que permitió adquirir el centro, rescatarla y que tenga la vida que hoy tiene”, pasando de siete investigadores en aquel momento a los 17 actuales.
Centro puntero en materia biotecnológica
Para el consejero, Inbiotec es “un centro puntero en materia biotecnológica”, en el que se trabajan en “muchas líneas de trabajo de interés para el Gobierno autonómico”, como son “la biotecnología forestal, la sanidad vegetal en general y la sanidad forestal en particular, la investigación sobre especies y sobre biodiversidad y la bioeconomía.
“Cuatro grandes ámbitos de trabajo que se enlazan con el Centro de Sanidad Forestal de Calabazanos (Palencia), de forma que ambos centros se retroalimentan y constituyen para para la Junta una parte muy importante como centros tecnológicos de investigación”, añadió Suárez-Quiñones.
En el caso concreto de Inbiotec, el consejero en funciones de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio explicó que es “una potencia desde el punto de vista de la investigación farmacéutica”, ya que se tata de “un centro de investigación tecnológica con una gran potencia de I+D+i”, en el que trabajan 17 técnicos “de altísima cualificación, muchos de los cuales formados en Forestales en Ponferrada o en Biológicas en León”, que “realizan pues todo tipo de técnicas moleculares, micromoleculares o de genómica para tener monitorizada y sana la foresta y las especies”.
Juan Carlos Suárez-Quiñones destacó el trabajo de Inbiotec con el castaño, ya que se encarga de la Secretaría de la Mesa del Castaño del Bierzo y, junto con el Centro de Calabazanos, “se coordina la lucha contra la avispilla del castaño”. Asimismo, en colaboración con el Centro de Cría del Urogallo de Valsemana “se investiga sobre la pureza biológica y genética del Urogallo Cantábrico”.
Líneas estratégicas
En este sentido, el director de la Fundación Cesefor, Pablo Sabín, detalló que el enfoque de Inbiotec está destinado a “proveer de servicios y soluciones al sector”, de forma que “intenta resolver problemas y generar oportunidades para que la economía, los productores y las empresas funcionen”. Así, uno de sus ejes estratégicos es el castaño, centrándose en “el estudio biológico, el análisis genotipado, la creación de un banco de cepas y de otro de análisis genético para identificar variedades para los castañicultores y la lucha contra enfermedades que afectan a la castaña”.
No obstante, Pablo Sabín puntualizó que, al ser Cesefor una fundación privada, además de contar con aportaciones de la Junta de Castilla y León “también tiene como misión captar fondos para ampliar su impacto y llegar a los usuarios finales”. Para ello participa en proyectos como ‘Chestnut Trap’, un proyecto competitivo financiado por los proyectos Life, que tendrá zonas demostrativas con plantaciones de castaño para la gestión y puesta en valor de “un producto tan importante”.
Otra de las líneas estratégicas de Inbiotec está relacionada con la ganadería extensiva y con la trashumancia, el aprovechamiento de los pastizales de montaña y con la micología, en las que se trabajará durante tres años mediante un proyecto ‘Multicast’ financiado por la Fundación Biodiversidad con fondos europeos Feder al 60 por ciento.
La tercera y última línea de trabajo de Inbiotec destacada hoy por el director de la Fundación Cesefor es la biodiversidad, para lo que “no se busca acompañar al productor o a la empresa”, sino que “se trabaja en incorporar esos elementos de biodiversidad tanto desde proyectos específicos para hábitats o especies como el análisis genéticos de especies protegidas.