Addoor Sticky

Indra abre fuera de Asturias la búsqueda para su planta de blindados, ¿León puede ser una opción?

Imagen del VCR 8x8 Dragon, uno de los productos militares que llegan de la mano de Indra.
La provincia ganaría opciones si logra articular una propuesta con amplia superficie industrial y vinculada al polo de drones que el grupo levantará en la provincia

Indra Group ha comenzado a explorar alternativas fuera de Asturias para ubicar la segunda fábrica vinculada a su división de vehículos terrestres, un movimiento que se acelera tras las dificultades surgidas en la negociación con Duro Felguera para hacerse con las instalaciones de Barros, en Langreo.

La compañía presidida por Ángel Escribano y dirigida ejecutivamente por José Vicente de los Mozos necesita una segunda planta para complementar la actividad prevista en El Tallerón, en Gijón, donde ya prepara la integración del blindado 8x8 Dragón dentro del consorcio Tess Defence, en el que participan también Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), Sapa Placencia y Santa Bárbara Sistemas.

Sin embargo, las conversaciones para incorporar el taller de Barros al proyecto industrial no han cristalizado. Las cifras económicas planteadas para la operación, que diversas fuentes sitúan entre los 10 y los 16 millones de euros, se alejan del presupuesto que maneja actualmente la multinacional de defensa.

Castilla y León entra en el radar

Ante ese escenario, la compañía ya analiza emplazamientos en otras comunidades próximas con capacidad logística e industrial suficiente para albergar una instalación de gran tamaño destinada a la fabricación de blindados y plataformas militares.

Entre los territorios que aparecen en el radar empresarial figura Castilla y León y, especialmente, León, que podría reforzar sus opciones si fuese capaz de presentar una oferta industrial en firme con disponibilidad de suelo o naves adaptadas a las necesidades del grupo.

La provincia parte además con un elemento diferencial: Indra ya ha anunciado la construcción en León de la que será una de sus instalaciones estratégicas en el ámbito de la defensa y la tecnología, la futura fábrica avanzada de vehículos aéreos no tripulados (UAVs) multipropósito y sistemas de munición merodeadora.

Ese proyecto, ligado al crecimiento de la industria de defensa española y europea, sitúa a León dentro del mapa industrial del grupo y facilitaría posibles sinergias tecnológicas y logísticas entre distintas líneas de producción.

Necesidad de espacio y rapidez

La empresa busca una nave ya construida para acelerar los plazos de implantación. La previsión de Indra Land Vehicles pasa por comenzar en breve la integración del 8x8 Dragón en Asturias y asumir desde 2027 nuevos programas adjudicados por el Ministerio de Defensa dentro de los Programas Especiales de Modernización.

Entre ellos figuran vehículos como el VACIM para la Infantería de Marina, los VLPR lanzapuentes o el VAC de apoyo a cadenas, además de futuros desarrollos europeos de plataformas blindadas.

La capacidad actual de El Tallerón, con unos 75.000 metros cuadrados de superficie total y alrededor de 23.000 metros cuadrados cubiertos, se considera insuficiente para absorber toda la carga de trabajo prevista. De ahí la necesidad de una segunda instalación con amplios espacios, altura industrial y buenas conexiones logísticas.

Presión sobre el sector de defensa

El movimiento de Indra coincide además con un momento de fuerte tensión en la industria española de defensa terrestre. Santa Bárbara Sistemas mantiene un enfrentamiento abierto con el Ministerio de Defensa tras quedar fuera de algunos de los principales contratos recientes de artillería y vehículos militares.

Los sindicatos UGT y CC OO han advertido también de la paralización de contratos de mantenimiento de los carros Leopard en la planta sevillana de Alcalá de Guadaíra, una situación que, según sostienen, puede comprometer el empleo de cientos de trabajadores directos e indirectos.

Mientras tanto, Indra acelera su expansión industrial para responder al incremento de pedidos militares y al nuevo escenario europeo de inversión en defensa, con varias comunidades autónomas intentando posicionarse para captar parte de esa carga de trabajo.