León llora la muerte del oso Ponderoso
León llora la muerte del oso Ponderoso. La ciudad despide este 4 de julio a uno de los animales más reconocibles de su memoria reciente. El Ayuntamiento ha confirmado este sábado la muerte de Ponderoso, el oso pardo que durante más de tres décadas formó parte de la vida del Coto Escolar y que el pasado verano había sido trasladado al santuario de Gnadenhof für Bären, en las afueras de Múnich (Alemania), para afrontar allí su vejez en mejores condiciones.
"Ponderoso llegó al Coto Escolar en 1991. Demostró su carácter afable a generaciones de leoneses. Hace un año decidimos trasladarlo a Alemania para que disfrutara en su vejez de un entorno maravilloso donde ha sido muy querido. Este sábado ha fallecido allí", asegura el comunicado municipal.
La desaparición del animal cierra una historia muy ligada a la ciudad y a miles de niños leoneses que crecieron visitando las instalaciones municipales. Ponderoso, junto a su compañera Luna, llegó al Coto Escolar en 1991 y desde entonces se convirtió en una de las imágenes más reconocibles de este espacio.
Del Coto Escolar a un santuario en Múnich
El traslado de ambos osos se produjo en julio de 2025, después de que distintas voces vinculadas a la defensa animal reclamaran una nueva ubicación para ellos tras años viviendo en un recinto reducido. El destino elegido fue un santuario situado en Múnich, donde compartían espacio con otros osos pardos procedentes de distintos puntos de Europa, muchos de ellos rescatados tras experiencias de cautividad o maltrato.
El consistorio leonés ha señalado que Ponderoso pasó allí su último año de vida y ha agradecido la atención recibida en este tiempo por parte del equipo encargado de su cuidado. La ciudad lamenta ahora la pérdida de un animal que, por su larga presencia en León, acabó convirtiéndose en un emblema sentimental para varias generaciones.
Un animal querido por varias generaciones
La figura de Ponderoso trascendió con el tiempo su condición de habitante del Coto Escolar. Su permanencia durante más de treinta años hizo que su imagen quedara asociada a la infancia de numerosos leoneses, que lo recuerdan como una de las presencias habituales en las visitas al recinto municipal.
Su carácter tranquilo y su convivencia con Luna contribuyeron a convertirlo en uno de los animales más populares del espacio. La noticia de su muerte ha despertado de nuevo ese vínculo emocional con una parte de la historia cotidiana de la ciudad, marcada por las excursiones escolares y familiares al Coto.
El último año de Ponderoso
En el santuario alemán, Ponderoso era descrito como un oso pardo de avanzada edad, gran tamaño y complexión robusta. Alcanzaba los 350 kilos y, según la información difundida desde el centro, se adaptó a su nueva etapa con un comportamiento apacible y un notable apetito desde su llegada. Allí era conocido también con el nombre de Pondo.
Ese último traslado permitió que el animal pasara su vejez en un entorno naturalizado, lejos del espacio en el que había permanecido durante décadas. El recinto de Múnich ofrecía a los osos una superficie más amplia y una convivencia más próxima a sus necesidades, con zonas de bosque y semilibertad.
El recuerdo de León
La muerte de Ponderoso deja a Luna sin el compañero con el que compartió desde 1991 su estancia en el Coto Escolar y, más tarde, su nueva vida en Alemania. También deja en León la huella de un animal que acabó formando parte del paisaje emocional de la ciudad.
Su historia resume, además, la evolución de la sensibilidad social hacia el bienestar animal. Tras décadas como una presencia habitual del Coto, su salida hacia un santuario fue interpretada como una oportunidad para ofrecerle una etapa final más adecuada. Un año después de aquel viaje, León recibe la noticia de su muerte y despide a uno de sus animales más recordados.