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León y Ponferrada, ante retos en sus Zonas de Bajas Emisiones

Pleno del Consejo de Cuentas, este miércoles.
El Consejo de Cuentas constata avances en la implantación de las ZBE en Castilla y León, aunque fuera de plazo, y señala carencias en información, seguimiento e indicadores en ciudades como León, mientras destaca el grado de desarrollo de Ponferrada

El Consejo de Cuentas de Castilla y León ha aprobado un informe de fiscalización sobre la implantación de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) en los principales municipios de la comunidad, en el que se constata que “todos ellos cumplieron, aunque fuera de plazo, la obligación de establecer una ZBE”, a excepción de Zamora y Palencia, donde el proceso no ha culminado.

La auditoría, desarrollada en coordinación con el Tribunal de Cuentas, analiza el periodo comprendido entre enero de 2022 y marzo de 2025, en aplicación de la Ley de Cambio Climático que obligaba a estas ciudades a implantar estas zonas antes de 2023.

León: avances con margen de mejora

En el caso de León, el informe reconoce que el Ayuntamiento ha avanzado en la planificación y desarrollo de su ZBE, aunque todavía no estaba en funcionamiento en el periodo analizado. Además, figura entre los municipios que deben reforzar aspectos clave como la incorporación de indicadores de ahorro energético y la elaboración de informes anuales de seguimiento.

El órgano fiscalizador recomienda expresamente que León, junto a otras ciudades, “prevea indicadores de ahorro energético” y refuerce los mecanismos de evaluación periódica de los objetivos vinculados a sostenibilidad y calidad del aire.

Asimismo, también se apunta a la necesidad de mejorar el suministro de información a otras administraciones, una obligación que, según el informe, no se ha cumplido plenamente en la mayoría de municipios con ZBE ya implantadas.

Ponferrada, referencia en ejecución

Frente a estas carencias, Ponferrada destaca como uno de los ejemplos más avanzados en la comunidad. Junto a Ávila, es de las pocas ciudades que ya contaban con la zona en funcionamiento dentro del periodo analizado, con señalización y sistemas de control activos.

Además, es el único municipio que sí ha cumplido con todas las obligaciones de remisión de información a otras administraciones, lo que le sitúa como referencia en la gestión de este tipo de infraestructuras urbanas.

El modelo ponferradino incluye monitorización de la calidad del aire y un sistema sancionador cuya aplicación se ha previsto de forma progresiva.

Recomendaciones para mejorar la gestión

El informe concluye con una serie de recomendaciones dirigidas a los grandes municipios. Entre ellas, se insiste en la necesidad de reforzar los sistemas de evaluación mediante indicadores de movilidad sostenible, calidad acústica y eficiencia energética, así como en la obligación de elaborar y publicar informes anuales de seguimiento.

En el caso concreto de León y Ponferrada, se subraya que ambos ayuntamientos deben contemplar en su normativa la elaboración de estos informes y garantizar su cumplimiento efectivo.

Un instrumento clave para la sostenibilidad urbana

Las Zonas de Bajas Emisiones forman parte de las políticas impulsadas para reducir la contaminación, fomentar el transporte sostenible y mejorar la calidad de vida en las ciudades. Según el Consejo de Cuentas, todos los proyectos analizados incluyen medidas para priorizar el transporte público y la movilidad activa, así como restricciones al tráfico en función del nivel contaminante de los vehículos.

No obstante, el desarrollo desigual y los retrasos en su implantación evidencian que todavía existen retos importantes para consolidar este modelo en el conjunto de Castilla y León.