Una leonesa realiza una tesis doctoral pionera sobre mediación escolar para prevenir el bullying y llevarla a los centros de la provincia
La leonesa María Fuertes Melcón ha defendido esta semana en la Facultad de Educación de la Universidad de León una tesis doctoral pionera centrada en la mediación educativa como herramienta para prevenir conflictos escolares desde las primeras etapas educativas.
Su investigación, basada en la aplicación de un programa propio denominado 'M-Educa', concluye que trabajar la resolución de conflictos desde Primaria puede reducir distintas formas de violencia en las aulas, desde insultos y amenazas hasta situaciones de exclusión social. “Lo que más me sorprendió fue comprobar hasta qué punto un programa bien diseñado podía tener efectos tan positivos incluso en un contexto complejo”, explica Fuertes, que desarrolló el proyecto en un centro de la Comunidad de Madrid ubicado en una zona socialmente vulnerable.
El estudio se llevó a cabo con 118 alumnos, seis tutores y nueve estudiantes mediadores de quinto y sexto de Primaria, además de una formación específica de 20 horas dirigida al profesorado. El objetivo era formar a menores para intervenir en conflictos entre compañeros antes de que escalaran.
Los resultados, según la investigadora, mostraron mejoras significativas tanto en la convivencia general del centro como en problemas concretos relacionados con la violencia verbal, las amenazas o la exclusión social.
Conflictos cada vez más tempranos
La tesis también pone el foco en un fenómeno que preocupa especialmente a la especialista. La aparición de conflictos a edades cada vez más tempranas. Fuertes advierte de que los primeros episodios de violencia escolar pueden comenzar ya entre los 7 y los 9 años, una realidad que, a su juicio, obliga a actuar antes de Secundaria, etapa donde tradicionalmente se concentran muchos programas de mediación.
Además, alerta de que el acoso escolar ha ido transformándose y adoptando formas menos visibles. “Ya no hablamos solo de insultos o agresiones físicas; aparecen conductas más sutiles, como expandir rumores, aislar a compañeros o conflictos que continúan fuera del aula a través de las redes sociales”, señala.
La investigadora considera que trabajar estas situaciones desde la etapa de Primaria permite dotar a los menores de herramientas para gestionar desacuerdos antes de que deriven en situaciones más graves. En su opinión, enseñar a dialogar, escuchar y resolver conflictos forma parte también del papel educativo de los centros.
Más apoyo a los centros y al profesorado
A lo largo de la investigación, Fuertes también ha analizado el tratamiento de la resolución pacífica de conflictos en la legislación educativa española y autonómica. “La ley reconoce la resolución pacífica de conflictos, pero muchas veces queda reducida a contenidos muy concretos y no se trabaja de forma transversal”, explica. A ello suma las dificultades del profesorado para asumir nuevas tareas en un contexto marcado por la carga burocrática y la falta de recursos.
Por ello, defiende una mayor implicación institucional, más formación específica para docentes y una participación activa de las familias, convencida de que la convivencia escolar no puede abordarse únicamente desde el aula.
En paralelo, el trabajo incorpora una comparativa con programas educativos desarrollados en países como Estados Unidos, Australia, Turquía o Emiratos Árabes, donde este tipo de herramientas cuentan con una implantación más consolidada. “Estamos hablando de una herramienta muy potente y con muchísimo recorrido, pero que todavía cuesta implantar aquí”, sostiene.
Una leonesa con la mirada puesta en su tierra
Psicopedagoga especializada en dificultades de aprendizaje y problemas conductuales y emocionales en niños y adolescentes, Fuertes cuenta además con experiencia en formación de profesorado y alumnado en gestión positiva de conflictos. Formada en Magisterio en Educación Infantil y con másteres en Psicología Educativa y Orientación Educativa por la Universidad de León, está especializada además en Mediación y Resolución de Conflictos por la Universidad Complutense de Madrid. Además, forma parte de la Junta Directiva de la Asociación Interdisciplinar Europea de Estudios de la Familia.
Tras años desarrollando su trayectoria profesional fuera de León, la recién doctorada reconoce que uno de sus objetivos pasa por regresar.“Mi idea es traer la mediación educativa a la provincia y que pueda beneficiarse de todo este trabajo y experiencia acumulada”, concluye.