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La madreña que une dos tierras

La Casa de León y el Centro Asturiano de Madrid renuevan una tradición de hermanamiento con reconocimientos a Roberto González-Quevedo y Juan Ramón Lucas y una reflexión sobre el sentimiento compartido entre ambas tierras.
La Casa de León y el Centro Asturiano de Madrid renuevan una tradición de hermanamiento con reconocimientos a Roberto González-Quevedo y Juan Ramón Lucas y una reflexión sobre el sentimiento compartido entre ambas tierras.
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La Casa de León y el Centro Asturiano de Madrid renuevan una tradición de hermanamiento con reconocimientos a Roberto González-Quevedo y Juan Ramón Lucas y una reflexión sobre el sentimiento compartido entre ambas tierras.
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La Casa de León y el Centro Asturiano de Madrid renuevan una tradición de hermanamiento con reconocimientos a Roberto González-Quevedo y Juan Ramón Lucas y una reflexión sobre el sentimiento compartido entre ambas tierras.
La Casa de León y el Centro Asturiano de Madrid renuevan una tradición de hermanamiento con reconocimientos a Roberto González-Quevedo y Juan Ramón Lucas y una reflexión sobre el sentimiento compartido entre ambas tierras.
La Casa de León y el Centro Asturiano de Madrid renuevan una tradición de hermanamiento con reconocimientos a Roberto González-Quevedo y Juan Ramón Lucas y una reflexión sobre el sentimiento compartido entre ambas tierras.
La Casa de León y el Centro Asturiano de Madrid renuevan una tradición de hermanamiento con reconocimientos a Roberto González-Quevedo y Juan Ramón Lucas y una reflexión sobre el sentimiento compartido entre ambas tierras.
La Casa de León y el Centro Asturiano de Madrid renuevan una tradición de hermanamiento con reconocimientos a Roberto González-Quevedo y Juan Ramón Lucas y una reflexión sobre el sentimiento compartido entre ambas tierras.
La Casa de León y el Centro Asturiano de Madrid renuevan una tradición de hermanamiento con reconocimientos a Roberto González-Quevedo y Juan Ramón Lucas y una reflexión sobre el sentimiento compartido entre ambas provincias

Madrid volvió a convertirse en escenario del vínculo histórico entre Asturias y León con la celebración de una nueva edición de la Madreña Asturleonesa, una iniciativa impulsada conjuntamente por la Casa de León y el Centro Asturiano que, desde 1990, simboliza los lazos culturales, sociales y humanos entre ambos territorios.

La jornada se desarrolló siguiendo el esquema habitual. La primera parte tuvo lugar en la sede de la Casa de León, donde se celebró un acto académico, mientras que la segunda se trasladó al Centro Asturiano para la entrega de los galardones y la posterior cena de homenaje a los premiados.

Dos reconocimientos con acento asturleonés

Los protagonistas de la edición de este año fueron el filósofo, antropólogo y lingüista Roberto González-Quevedo González, natural de Palacios del Sil y residente en Oviedo, y el periodista y escritor Juan Ramón Lucas Fernández, de raíces asturianas.

El primero recibió la Madreña Trasmontana, concedida por el Centro Asturiano a propuesta de la Casa de León, mientras que el comunicador fue distinguido con la Madreña Cismontana, otorgada por la entidad leonesa a propuesta de la institución asturiana.

Durante la apertura del acto, los presidentes de ambas entidades, Diego San Martín y Valentín Martínez-Otero Pérez, destacaron la continuidad de una celebración que cada año refuerza los vínculos entre dos territorios unidos por una larga historia compartida.

Un "atlas sin fronteras"

Uno de los momentos centrales de la jornada fue la conferencia impartida por la periodista y escritora Marta del Riego Anta bajo el título El sentimiento asturleonés.

La autora construyó un recorrido emocional a través de recuerdos familiares, experiencias personales y referencias culturales para describir una identidad compartida entre ambos lados de la Cordillera Cantábrica. Definió ese sentimiento como un "canto de ida y vuelta" y relató cómo las historias de sus antepasados, originarios tanto de Asturias como de León, fueron tejiendo una relación constante entre ambas tierras.

La escritora evocó las migraciones familiares, la presencia de maestros leoneses en Asturias, los movimientos tradicionales de los vaqueiros de alzada o los intercambios estivales entre asturianos y leoneses. También recordó la influencia que tuvieron en ella autores como Clarín o Xuan Bello, así como su propia experiencia vital entre Madrid, La Bañeza y Asturias.

Para Del Riego, la cordillera no representa una frontera, sino un espacio común que ha favorecido durante generaciones una convivencia marcada por los afectos y los intercambios culturales.

Lengua, memoria y territorio

Ya en el Centro Asturiano, los galardonados compartieron reflexiones personales vinculadas a la identidad asturleonesa.

Roberto González-Quevedo repasó su trayectoria académica y recordó los vínculos que ha mantenido durante décadas con ambas instituciones madrileñas. Durante su intervención defendió la importancia de preservar la diversidad cultural de León y destacó su trabajo en favor de la conservación del patsuezu y de las tradiciones de la montaña noroccidental leonesa.

El investigador también se detuvo en el origen lingüístico de la palabra "madreña", un elemento que consideró representativo del patrimonio común de asturianos y leoneses.

Juan Ramón Lucas y su vínculo con León

Por su parte, Juan Ramón Lucas rememoró la estrecha relación que mantiene con León desde su juventud. Entre las anécdotas compartidas destacó sus veranos en Mansilla de las Mulas, donde conoció a quien definió como su primer amor juvenil, así como su admiración por el periodista leonés Luis del Olmo, a quien señaló como una referencia profesional en el mundo de la radio.

El comunicador afirmó que el reconocimiento recibido fortalece aún más su conexión con León y defendió la idea de que las montañas nunca han separado realmente a ambos territorios. También elogió la novela Cordillera, de Marta del Riego, por su capacidad para reflejar la realidad humana y cultural de las comarcas situadas a ambos lados de la montaña.

Música para cerrar el hermanamiento

La celebración concluyó con el sonido de la gaita asturiana y un ambiente festivo que sirvió para poner el broche final a una jornada marcada por la memoria compartida, la cultura y el reconocimiento mutuo.

La Madreña Asturleonesa volvió así a reivindicar un espacio común construido durante siglos por generaciones de asturianos y leoneses, una relación que continúa encontrando en Madrid un lugar de encuentro y celebración.