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Más de un millar de vacantes sin cubrir ponen al límite a la hostelería leonesa: "No encuentro gente que quiera trabajar"

Imagen de archivo de camareros.
Representantes del sector aseguran que la falta de trabajadores ya no afecta solo a los camareros, sino también a cocineros, personal de limpieza y otros perfiles imprescindibles para afrontar el verano

Encontrar trabajadores sigue siendo el gran quebradero de cabeza de la hostelería leonesa. Semanas después de que el sector alertara de la necesidad de incorporar alrededor de un millar de camareros para afrontar la campaña de verano, los empresarios aseguran que la situación apenas ha cambiado y que las dificultades para completar las plantillas se han extendido a prácticamente todos los perfiles necesarios para mantener la actividad.

La falta de personal ya no afecta únicamente a los trabajadores de sala. Los hosteleros consultados coinciden en que también resulta cada vez más complicado encontrar cocineros, personal de limpieza o empleados que permitan reforzar las plantillas en los meses de mayor actividad turística. Una situación que obliga a reorganizar horarios, limitar servicios y, en muchos casos, a que sean los propios propietarios quienes cubran las vacantes que no consiguen ocupar.

"Quien tiene una buena plantilla de camareros tiene un tesoro", resume uno de los profesionales consultados por Heraldo de León. Otro es aún más rotundo: "No hay camareros. Es imposible encontrarlos".

De buscar camareros a no encontrar personal para ningún puesto

La dificultad para contratar trabajadores ha dejado de ser un problema exclusivo de los camareros. Una hostelera leonesa explica que lleva semanas intentando incorporar personal de limpieza sin éxito.

El puesto que ofrece es de 35 horas semanales y un salario de 1.500 euros al mes, pero asegura que continúa sin encontrar candidatos. "Ahora mismo no encuentro gente que quiera venir a trabajar. He llamado a empresas de tiempo libre y no hay nadie. Pongo ofertas en el SEPE y me llegan con la carta para que les firme, pero luego no se presenta nadie", relata.

Reconoce que esa situación ha terminado por modificar completamente el funcionamiento del establecimiento. "Cocino, preparo las mesas, sirvo, recojo, limpio el comedor, lo preparo para el día siguiente, hago las reservas... Al final hago yo todo. No tienes vida", explica.

Menos descanso y más carga de trabajo

La consecuencia directa de esa falta de incorporaciones es una mayor presión sobre las plantillas que ya trabajan en los establecimientos y sobre los propios empresarios.

"No puedo abrir los siete días de la semana para dar descansos programados al resto del personal", explica otro hostelero, que reconoce que mantener el negocio abierto durante toda la semana se ha convertido en una tarea cada vez más complicada por la escasez de trabajadores.

Otros consideran que el problema no reside únicamente en la falta de candidatos, sino también en la dificultad para encontrar personas con experiencia. "No hay camareros profesionalizados. Tengo que contratar dos para que me hagan el trabajo de uno", lamenta.

Muchos clientes, pero sin manos suficientes

La paradoja es que estas dificultades coinciden con uno de los mejores momentos de actividad para la hostelería leonesa. El verano mantiene un elevado nivel de ocupación en hoteles, bares y restaurantes y la llegada de turistas sostiene el volumen de negocio, pero muchos establecimientos aseguran que no pueden aprovechar todo ese potencial por la falta de personal.

"La hostelería está viviendo un gran momento en cuanto a clientela, pero probablemente el peor en cuanto al servicio al público", resume uno de los empresarios consultados.

Los representantes del sector ya advirtieron al inicio del verano de que León necesitaba alrededor de un millar de camareros para responder al incremento de la demanda estival. Varias semanas después, los hosteleros sostienen que esa necesidad continúa vigente y que el problema ha dejado de limitarse a un único perfil profesional. Cocineros, personal de limpieza y otros trabajadores también escasean en un verano en el que muchos negocios siguen buscando una plantilla que les permita desarrollar la campaña con normalidad.