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'La Negrilla' mira al eclipse

Una acción efímera de Carlos Cuenllas, realizada con el consentimiento del escultor Amancio González, invita a redescubrir una de las obras más reconocibles del paisaje urbano leonés desde el humor y la interacción con el espacio público.
Una acción efímera de Carlos Cuenllas, realizada con el consentimiento del escultor Amancio González, invita a redescubrir una de las obras más reconocibles del paisaje urbano leonés desde el humor y la interacción con el espacio público.
Una acción efímera de Carlos Cuenllas, realizada con el consentimiento del escultor Amancio González, invita a redescubrir una de las obras más reconocibles del paisaje urbano leonés desde el humor y la interacción con el espacio público.
Una acción efímera de Carlos Cuenllas, realizada con el consentimiento del escultor Amancio González, invita a redescubrir una de las obras más reconocibles del paisaje urbano leonés desde el humor y la interacción con el espacio público.
Una acción efímera de Carlos Cuenllas, realizada con el consentimiento del escultor Amancio González, invita a redescubrir una de las obras más reconocibles del paisaje urbano leonés desde el humor y la interacción con el espacio público.
Una acción efímera de Carlos Cuenllas, realizada con el consentimiento del escultor Amancio González, invita a redescubrir una de las obras más reconocibles del paisaje urbano leonés desde el humor y la interacción con el espacio público.
Una acción efímera de Carlos Cuenllas, realizada con el consentimiento del escultor Amancio González, invita a redescubrir una de las obras más reconocibles del paisaje urbano leonés desde el humor y la interacción con el espacio público.
Una acción efímera de Carlos Cuenllas, realizada con el consentimiento del escultor Amancio González, invita a redescubrir una de las obras más reconocibles del paisaje urbano leonés desde el humor y la interacción con el espacio público.
Una acción efímera de Carlos Cuenllas, realizada con el consentimiento del escultor Amancio González, invita a redescubrir una de las obras más reconocibles del paisaje urbano leonés desde el humor y la interacción con el espacio público.
Una acción efímera de Carlos Cuenllas, realizada con el consentimiento del escultor Amancio González, invita a redescubrir una de las obras más reconocibles del paisaje urbano leonés desde el humor y la interacción con el espacio público.
Una acción efímera de Carlos Cuenllas, realizada con el consentimiento del escultor Amancio González, invita a redescubrir una de las obras más reconocibles del paisaje urbano leonés desde el humor y la interacción con el espacio público.
Una acción efímera, realizada con el consentimiento del escultor Amancio González, invita a redescubrir una de las obras más reconocibles del paisaje urbano leonés desde el humor y la interacción con el espacio público

La escultura "La Vieja Negrilla", obra de Amancio González, ha sido objeto de una intervención artística efímera que busca ofrecer al público una forma diferente de contemplar una pieza integrada desde hace años en el paisaje urbano de León. La acción consistió en colocar unas gafas de eclipse sobre la figura, estableciendo un guiño visual con el fenómeno astronómico que convertirá a la provincia leonesa en uno de los lugares privilegiados para su observación.

La iniciativa del popular Carlos Cuenllas se llevó a cabo tras solicitar y obtener previamente la autorización del propio escultor. Según explica el autor de la intervención, el propósito era "añadir algo que aporte al espectador una nueva imagen de la pieza que implique una nueva lectura añadida", de manera que la escultura pueda sorprender de nuevo a quienes pasan diariamente junto a ella.

El arte como diálogo con la ciudad

La propuesta parte de una idea sencilla: intervenir de forma temporal sobre elementos del espacio urbano para generar una reacción en los viandantes. El objetivo no es transformar la obra original, sino establecer un diálogo con ella desde el respeto y el humor.

"Que la escultura le diga algo nuevo, o al menos que le provoque una sonrisa o una conversación", resume Cuellas, convencido de que pequeñas acciones de este tipo pueden enriquecer la experiencia cotidiana de quienes conviven con el patrimonio artístico de la ciudad.

La intención, añade, es también incorporar "una pequeña anécdota a la vida de la escultura", despertando la curiosidad incluso entre quienes están acostumbrados a verla cada día y apenas reparan ya en su presencia.

Una experiencia trasladada desde las aulas

La intervención guarda además una estrecha relación con la actividad docente de su autor. El diálogo entre el arte público y el mobiliario urbano forma parte de los ejercicios creativos que propone habitualmente al alumnado de Educación Secundaria Obligatoria.

Según explica, este tipo de prácticas invitan a observar la ciudad desde una perspectiva diferente y a comprender que el arte puede interactuar con el entorno sin alterar su esencia. En esta ocasión, reconoce con humor, ha decidido "probar la propia medicina" llevando a la práctica una actividad que habitualmente plantea a sus estudiantes.

Ideas para futuras intervenciones

Aunque finalmente la elección estuvo vinculada al eclipse, el autor había contemplado otras posibilidades adaptadas a la actualidad. Entre ellas figuraban colocar un gran balón en la mano de la escultura durante un Mundial de fútbol o incorporar una gran visera o un sombrero coincidiendo con los episodios de altas temperaturas.

Todas estas propuestas comparten una misma filosofía: utilizar intervenciones reversibles y respetuosas para establecer nuevas conexiones entre el arte y la vida cotidiana, invitando a mirar de nuevo aquello que parece formar parte del paisaje habitual.

La respuesta inicial del público parece confirmar ese objetivo. "En todo caso, una sonrisa —y ya he visto alguna— bien vale unas gafas", concluye el autor de una intervención concebida para desaparecer, pero también para dejar un pequeño recuerdo entre quienes se crucen con ella.