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Nevenka convierte su experiencia por acoso en una lección y ahora forma a los fiscales

Nevenka Fernández, durante el curso impartido en la Fiscalía General del Estado.
La economista, que abandonó España tras el caso que cambió la justicia sobre el acoso sexual, regresa ahora para formar a miembros del Ministerio Público en técnicas de escucha y atención a personas vulnerables

Más de dos décadas después de protagonizar uno de los procesos judiciales más simbólicos contra el acoso sexual en España, Nevenka Fernández ha transformado aquella experiencia en una herramienta de formación para fiscales. La economista, que tuvo que abandonar el país tras denunciar al entonces alcalde de Ponferrada, Ismael Álvarez, participó esta semana en una jornada organizada en la sede de la Fiscalía General del Estado centrada en la atención a víctimas especialmente vulnerables.

Lejos de una conferencia convencional, Fernández diseñó una sesión inmersiva para que los asistentes comprendieran el impacto psicológico que sufren quienes deben declarar tras una agresión o una situación de acoso. Globos, alfileres, música, dibujos y dinámicas sensoriales sirvieron para trasladar conceptos como el miedo, la hipervigilancia o el bloqueo emocional.

“Tienen que pintar líneas de fuga, atravesando todas las capas oscuras hacia el exterior, ese es su trabajo, con su escucha activa y su técnica pueden encontrar una grieta para que esa luz pueda salir”, explicó ante decenas de fiscales.

Una experiencia para entender el miedo

Durante el taller, los participantes trabajaron sobre simulaciones emocionales relacionadas con el trauma. En una de las actividades, debían representar gráficamente la culpa, el miedo y la vergüenza que experimenta una víctima. En otra, sostuvieron globos mientras seguían instrucciones jurídicas bajo presión, hasta llegar a un ejercicio final en oscuridad parcial y con la amenaza de que los globos fueran explotando inesperadamente.

El objetivo era que comprendieran cómo el miedo altera la capacidad de concentración y dificulta responder a preguntas durante un interrogatorio judicial.

“Qué pasa cuando tu cabeza es un caos y tienes miedo de que te vayan a juzgar, que no van a creerte”, les planteó Fernández durante la sesión.

Los asistentes coincidieron en que la mayor tensión no procedía de la explosión del globo, sino de la incertidumbre previa. La propia economista relacionó esa sensación con el estado de alerta permanente que sufren muchas víctimas de violencia sexual.

El recuerdo de un proceso judicial traumático

El caso de Nevenka Fernández marcó un antes y un después en la justicia española al convertirse en la primera condena a un político por acoso sexual. Sin embargo, la experiencia judicial dejó en ella una profunda huella. Durante el curso se recordó especialmente la dureza del interrogatorio al que fue sometida en su momento por el fiscal del caso, José Luis García Ancos.

La fiscal de Sala especializada en violencia contra la mujer, Teresa Peramato, subrayó que Fernández sufrió también “un daño institucional que no se debería haber producido”.

En aquel procedimiento, el representante del Ministerio Público llegó a cuestionar su denuncia con expresiones especialmente agresivas. Para la actual Fiscalía, ese episodio ejemplifica prácticas que hoy se intenta erradicar mediante formación especializada y perspectiva de trauma.
Escuchar también el lenguaje no verbal

La jornada contó además con la participación de la abogada y especialista en oratoria procesal Pilar Sardá, quien explicó cómo interpretar los gestos y reacciones de una víctima traumatizada.

“La comunicación no verbal habla de como nos sentimos y lo que pensamos de los demás”, señaló Sardá, advirtiendo de que evitar la mirada o mostrarse nervioso no implica necesariamente falta de credibilidad.
Entre las recomendaciones trasladadas a los fiscales destacó la importancia de hablar despacio, respetar silencios, evitar preguntas invasivas y practicar una escucha activa.

Fernández respaldó esas indicaciones recordando que, en su caso, sintió que nadie durante el proceso judicial intentó realmente comprender su relato.

El regreso pendiente a Ponferrada

Aunque rehízo su vida fuera de España y durante años incluso adoptó el nombre de “Nev” para romper con el pasado, la economista comienza ahora una nueva etapa de reconciliación personal.

Al cierre del encuentro anunció que próximamente volverá a Ponferrada, la ciudad donde se originó el caso que cambió su vida. Será, explicó, uno de los pocos viajes que realiza sola desde entonces.

“No sé lo que me voy a encontrar allí, pero no me importa, voy a dejar allí de una vez por todas lo que nunca me perteneció, desde la paz y desde la calma, desde ese poder individual que puede cambiar el mundo”, afirmó entre aplausos.